Mujeres sufren más de patologías autoinmunes


Las enfermedades autoinmunes representan uno de los enigmas más complejos de la medicina moderna, manifestándose cuando el sistema inmunológico, diseñado originalmente para proteger al organismo de agresores externos como virus y bacterias, pierde su capacidad de discernir entre lo propio y lo ajeno.

En este escenario de confusión biológica, las defensas del cuerpo lanzan ataques erróneos contra tejidos, órganos y células sanas, provocando una inflamación crónica que puede derivar en daños irreversibles.

Aunque existen más de ochenta tipos de trastornos autoinmunes, desde la diabetes tipo 1 y la artritis reumatoide hasta la esclerosis múltiple y la enfermedad celíaca, todos comparten un denominador común: la rebelión interna del sistema defensivo.
Dentro de este vasto espectro patológico, destaca una disparidad estadística que ha desconcertado a los investigadores durante décadas: la abrumadora prevalencia de estas enfermedades en las mujeres en comparación con los hombres.

Se estima que aproximadamente el 80% de los pacientes con enfermedades autoinmunes son mujeres, una brecha de género que se hace especialmente evidente en padecimientos como el lupus eritematoso sistémico, donde la relación puede ser de hasta nueve mujeres por cada hombre afectado.

“Esta predisposición femenina no es una coincidencia, sino el resultado de una compleja interacción de factores biológicos, genéticos y hormonales que colocan a la mujer en una posición de mayor vulnerabilidad inmunitaria”, refiere Dayana Aranta, médico reumatólogo.

Asegura que uno de los pilares que explica esta diferencia es el factor hormonal. “Los estrógenos, las principales hormonas femeninas, tienen una influencia directa y potente sobre las células del sistema inmunitario, pudiendo estimular respuestas inflamatorias que, bajo ciertas condiciones, facilitan la aparición de la autoinmunidad”, agrega.

Detalla que, por el contrario, la testosterona, predominante en los hombres, suele actuar como un agente inmunosupresor natural, lo que podría ofrecer una capa de protección adicional frente a estas patologías.

Por ende, no es casualidad que muchas enfermedades autoinmunes debuten o experimenten brotes significativos durante periodos de intensos cambios hormonales, como la pubertad, el embarazo o la menopausia.

La genética

A nivel genético, el cromosoma X juega un papel determinante. Dado que las mujeres poseen dos cromosomas X y los hombres solo uno, existe una mayor concentración de genes relacionados con la regulación inmunitaria en el genoma femenino.

Aunque las células femeninas inactivan uno de sus cromosomas X para mantener el equilibrio, se ha descubierto que ciertos genes logran escapar a esta inactivación, lo que podría generar una superactividad del sistema inmune que eventualmente termine atacando al propio cuerpo, detalla la especialista.

A esto se suma la teoría del microquimerismo fetal, que sugiere que el intercambio de células entre la madre y el feto durante el embarazo puede dejar una huella celular que, años después, desencadene respuestas de rechazo inmunitario.

La más predominante. El lupus eritematoso sistémico es, quizás, el ejemplo más representativo de esta realidad.

Al ser una enfermedad sistémica, puede atacar casi cualquier parte del cuerpo, desde la piel y las articulaciones hasta los riñones, el corazón y el cerebro.

Su diagnóstico suele ser un proceso largo y penoso, ya que sus síntomas, como el cansancio extremo, la fiebre y el dolor articular, suelen confundirse con otras afecciones menos graves, lo que le ha valido el apodo de el gran imitador.

A pesar de la gravedad que estas condiciones pueden revestir, los avances en la medicina han transformado el pronóstico de muchas pacientes. El desarrollo de terapias biológicas y la mejora en los protocolos de diagnóstico temprano permiten hoy que la mayoría de las personas afectadas logren alcanzar estados de remisión, manteniendo una calidad de vida satisfactoria.

La investigación continúa enfocada en descifrar por qué el cuerpo decide atacarse a sí mismo, con la esperanza de que, en un futuro cercano, se puedan desarrollar tratamientos preventivos que equilibren la balanza de este delicado sistema defensivo y eviten la fractura del sistema.

Datos de interés

  • Enfermedades degenerativas. Una de ellas es la artrosis, que es causada por el desgaste y afecta a una gran parte, el 20% del 200 enfermedades.
  • Estimaciones de la OMS. La Organización Mundial de la Salud sugiere que aproximadamente el 20% de la población mundial sufrirá alguna enfermedad reumática en su vida. Los especialistas en Venezuela suelen adoptar este porcentaje global como una métrica de referencia para el país.
  • Artritis reumatoide. Afecta a tres mujeres por cada hombre.
  • Tiroiditis de Hashimoto. Es hasta 10 veces más común en la población femenina.
  • Esclerosis múltiple. Se presenta en una relación de aproximadamente 3 a 1 a favor de las mujeres.
  • Diagnóstico. Los diagnósticos en mujeres suelen dispararse durante periodos de grandes cambios hormonales.


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