PSG gana su segunda Copa consecutiva


El PSG retiene la Copa de la Liga de Campeones al derrotar al Arsenal en tanda de penaltis 1-1 (4-3).

El PSG repite el título, es bicampeón, Luis Enrique gana su tercera Liga de Campeones. Dembélé igualó el tempranero gol de Havertz desde los once metros, el fallo de Gabriel en la tanda condenó al Arsenal en el lanzamiento decisivo. El conjunto parisino revalida título.

Luis Enrique ha marcado un antes y un después en la historia del PSG. Y es que, cuando parecía que la constelación de estrellas se apagaba con la marcha de Mbappé, el proyecto ha comenzado a brillar con luz propia. Sólo el Real Madrid había conseguido revalidar el título bajo el formato de Liga de Campeones y el inicio no invitó al optimismo. Pero lograron reponerse, sacaron su ADN de campeón y ha guiado al conjunto parisino al Olimpo de la competición tumbando a un Arsenal que se antojaba imbatible… y la suerte de los penaltis les negó su primera Orejona.

Con Hakimi y Dembélé a punto, la única duda que presentaba el PSG apuntaba al centro del campo… y Luis Enrique apostó por la experiencia de Fabián antes que por Zaïre-Emery. A excepción de Sáfonov, el mismo once que arrasó al Inter un año atrás. Muchas más dudas presentaba el Arsenal: Arteta no arriesgo con Timber y situó a Mosquera como lateral por la lesión de White, Hincapie le ganó la partida a Calafiori por izquierda, dio continuidad al momento de Lewis-Skelly y Havertz, único ‘gunner’ con experiencia en una final de Champions, arrancó por delante de Gyökeres.

Ambos equipos rápido mostraron sus cartas. El Arsenal salió a esperar en un bloque medio pasivo con la intención de que pasasen muy pocas cosas… mientras que el PSG trató de darle agilidad con intercambios constantes en la sala de máquinas y los descensos de Démbélé para generar superioridades. Pero, cuando apenas habían transcurrido seis minutos, Havertz hizo gala de su don para aparecer en los momentos importantes. Marquinhos salió a banda y su despeje, tras rebotar en Trossard, habilitó la carrera del germano, que cuando parecía que se quedaba sin ángulo ‘fusiló’ a Safonov.

Fue el inicio soñado para el Arsenal, que rápido le hizo entender al PSG que esto no iba a ser igual que lo que sucedió el curso pasado ante el Inter en Múnich. Luis Enrique, incluso, comenzó a mover sus hilos en busca de soluciones: lateralizó a Fabián al sector izquierdo, tiró a los lateral arriba y metió por dentro a Doué y Kvaratskhelia para condicionar la espalda de Rice y Lewis-Skelly.

El propio Fabián, que se mostró como el hombre más entonado del cuadro parisino, tuvo la primera soltándose por el sector izquierdo. Ahora bien, la sensación es que el Arsenal tenía todo bajo control y el PSG necesitaba el ‘cooling break’ para seguir ajustándose. Nada más reanudarse el juego, eso sí, Sáfonov salió valiente a cortar un envío de Saka al punto de penalti… y se llevó un ‘coscorrón’ por parte de Marquinhos que hizo peligrar su continuidad.

Poco a poco, el PSG fue echando atrás al Arsenal. Ahora bien, faltaba mucho ritmo en las circulaciones y no fluían las ideas en el último tercio. Fue llamativa la cantidad de centros que buscaron al área… y ahí se agrandó un Gabriel tremendamente sólido. No fue hasta el 42′ cuando, por primera vez, retaron a Mosquera. Desbordó Nuno Mendes, pero Hincapié cerró perfecto en el segundo palo. Mejor todavía, eso sí, fue la acción de Marquinhos yendo al suelo para negarle el doblete a Havertz.

Las caras de Luis Enrique y todos los jugadores del PSG a la hora de encarar el túnel de vestuarios denotaba que algo no estaba funcionando. Siebert, eso sí, le dio un toque al Arsenal por ‘dormirse’ antes de sacar un córner a favor señalando el final de la primera parte y, a la vuelta, le mostró una amarilla a Mosquera en cuestión de segundos por perder tiempo en un saque de banda.

No introdujo cambios Luis Enrique al descanso. Pero, por momentos, sí que alteró las posiciones de Dembélé y Doué. Apenas había sufrido el Arsenal De hecho, la primera intervención de Raya llegó en el 55′ blocando una falta lejana a cargo de Hakimi. Ahora bien, Arteta tampoco quería que el bloque estuviese tan hundido y el Arsenal dio un pasito al frente.

El PSG, sin embargo, comenzó a carburar. El balón ya circulaba a otra velocidad y, pasada la hora de partido, Siebert señaló el punto de penalti después de que Mosquera trabase por detrás a Kvaratskhelia. Asumió la responsabilidad Dembélé… y engañó con maestría a un Raya que no pudo atrapar el récord de ser el primer guardameta en dejar su portería a cero en 10 ocasiones durante una misma edición de Champions.

No esperó Arteta a que se reanudase el juego para retirar al propio Mosquera para meter a Timber. También entró Gyökeres para formar doble punta con Havertz. Una decisión arriesgada que, lejos de recuperar la amenaza, provocó que el PSG encontrase espacios para correr. Kvaratskhelia, incluso, estrelló un balón en el palo tras sacar de zona a Saliba e iniciar una cabalgada desde campo propio.

El georgiano, eso sí, dijo ‘basta’ y dejó su sitio a un Barcola que, nada más saltar al campo, se plantó ante Raya después de que Nuno Mendes sacase sobre la línea un saque de banda peinado por Gabriel. El Arsenal, por su parte, también renovó los flancos con Madueke y Martinelli… y quiso morir en área rival. Sin embargo, a más de uno se le paró el corazón con el disparo de Vitinha desde la frontal que se marchó rozando el larguero y otra contra que el propio Barcola no pudo resolver peor.

No había ni un jugador sin molestias musculares. Pero Arteta tomó otra decisión arriesgada agotando cambios para afrontar la prórroga, la primera en una final de Champions en una década, dando entrada a Zubimendi y Eze. Tampoco tardó entrar Zaïre-Emery por un extasiado Fabián.




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