El término influencer —creador de contenido con capacidad de incidir en las decisiones, opiniones o comportamientos de su audiencia— ha pasado en menos de una década de ser una categoría emergente a convertirse en un sector económico de escala global. Según datos de Statista, el mercado mundial del influencer marketing alcanzó en 2025 un valor estimado de 33.000 millones de dólares, más del triple de lo que valía en 2020 (Statista, Global Influencer Market Size, 2025). Lo que comenzó como una forma experimental de publicidad en redes sociales es hoy una industria estructurada, con agencias especializadas, contratos formales, métricas de rendimiento y estrategias de segmentación comparables a las de los medios tradicionales. El fenómeno, sin embargo, va más allá del marketing: los influencers se han convertido también en actores relevantes en la circulación de información, en la formación de opinión pública y en la construcción de identidades culturales.
En América Latina, el ecosistema digital ha crecido a un ritmo sostenido durante los últimos años, y con él la presencia y el peso de los creadores de contenido. La región concentra algunas de las audiencias más activas del mundo en plataformas como TikTok, Instagram y YouTube, y ha producido influencers con alcance global en categorías que van desde el entretenimiento y la belleza hasta la política y la divulgación científica. En ese contexto, Venezuela no es una excepción. Al inicio de 2026, el país contaba con 17,6 millones de personas conectadas a internet —una penetración del 61,6%— y 16,6 millones de identidades activas en redes sociales, equivalentes al 58,1% de la población total (DataReportal). Se trata de una masa crítica de usuarios digitales en la que el fenómeno de los influencers tiene condiciones para desarrollarse con intensidad.
A pesar de la magnitud del fenómeno, existe poca información sistemática sobre cómo los venezolanos se relacionan concretamente con los influencers: cuántos los siguen, en qué plataformas, qué tipo de contenido prefieren, si sus recomendaciones inciden en decisiones de compra o si se les reconoce algún peso en la formación de opinión pública. Las tendencias globales ofrecen un marco de referencia, pero no sustituyen el conocimiento local. Los comportamientos digitales varían según el contexto económico, cultural y generacional de cada sociedad, y Venezuela tiene características propias que hacen que sus dinámicas digitales no sean directamente extrapolables de otros mercados.
En DatosUN decidimos aproximarnos a esta cuestión y publicamos una encuesta digital en nuestro portal web y redes sociales. Entre el lunes 25 y el jueves 28 de mayo participaron 450 personas. Estos son los resultados.
¿Quién sigue influencers?
Más de la mitad de los encuestados —el 56,3%— afirma seguir al menos una cuenta de influencer en redes sociales. Si bien es una práctica mayoritaria, el grupo que no lo hace es también significativo: prácticamente cuatro de cada diez venezolanos que participaron en la encuesta declaran no seguir a ningún influencer.
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La edad es el factor que más incide en esta conducta. El seguimiento de influencers es claramente más frecuente entre los más jóvenes: el 82,1% de los encuestados de 15 a 29 años afirma seguirlos, proporción que va disminuyendo con la edad hasta llegar al 47,8% en el grupo de 60 o más años. Sin embargo, incluso en ese grupo, casi la mitad sigue cuentas de influencers, lo que indica que se trata de un fenómeno que no se limita a las generaciones más jóvenes.
El sexo, en cambio, no marca diferencias relevantes. Hombres y mujeres siguen influencers en proporciones prácticamente idénticas: 55,9% y 57,1% respectivamente. La brecha de apenas 1,2 puntos porcentuales no permite establecer ninguna diferencia significativa entre géneros.
¿En qué red y a quién se sigue?
Entre quienes siguen influencers, TikTok es la red donde más se hace: el 34,2% la señala como su principal plataforma de seguimiento. Instagram ocupa el segundo lugar con el 29,4%, y YouTube el tercero con el 16,7%. Las demás redes —Telegram, Facebook, X, Threads y otras— se distribuyen el 19,7% restante.
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La red preferida varía según la edad. Los encuestados de 15 a 29 años concentran su seguimiento en TikTok (43,5%) y YouTube (30,4%), mientras que Instagram queda en tercer lugar en ese grupo (17,4%). En el rango de 30 a 49 años, Instagram pasa a liderar. Entre los mayores de 50, TikTok recupera protagonismo, y YouTube y Telegram ganan peso progresivamente.
En cuanto al tipo de contenido, la política, la opinión y la actualidad son el territorio más popular: el 56,1% de los seguidores de influencers sigue cuentas de ese tipo. Le sigue el humor y el entretenimiento con el 52,6%. A partir del tercer puesto, los porcentajes bajan considerablemente: cocina y gastronomía (38,2%), educación y divulgación (29,8%), música y cultura pop (28,9%), fitness (28,5%) y desarrollo personal (27,2%). Las categorías de nicho como astrología (7,5%) y videojuegos (13,6%) cierran el ranking.
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Las preferencias de contenido muestran diferencias marcadas entre hombres y mujeres. La brecha más pronunciada es en política y opinión: el 67,1% de los hombres sigue ese tipo de contenido, frente al 34,2% de las mujeres, una diferencia de 33 puntos. En el extremo opuesto, moda y belleza es seguida por el 26,3% de las mujeres y apenas el 9,2% de los hombres. Los videojuegos son prácticamente un territorio masculino en esta muestra: 19,7% vs 1,3%. En cambio, el humor y el entretenimiento es transversal: 53,3% en hombres y 51,3% en mujeres.
El interés en contenido político crece con la edad de manera clara: del 30,4% en el grupo de 15 a 29 años, sube hasta el 71,8% entre los mayores de 60. El seguimiento de influencers de videojuegos muestra el patrón contrario: es más fuerte entre los jóvenes (43,5%) y se reduce en los grupos de mayor edad.
¿Los influencers generan compras?
El 28,9% de quienes siguen influencers afirma haber comprado algún producto o servicio por recomendación de uno de ellos. Siete de cada diez seguidores no han realizado ninguna compra motivada por un influencer.
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El grupo etario con menor propensión a comprar por recomendación de influencers es, de forma contraintuitiva, el de los más jóvenes. Solo el 8,7% de los encuestados de 15 a 29 años afirma haberlo hecho, mientras que en los demás grupos la proporción se mantiene estable entre el 30% y el 32,5%.
La red social también marca diferencias en la conversión a compra. Los seguidores de influencers en Instagram son los más propensos a comprar: el 40,3% lo ha hecho. En TikTok esa proporción es del 28,2%, y en YouTube del 15,8%, la más baja, según nuestros datos.
¿Cómo se percibe el impacto de los influencers?
Más allá de los hábitos de consumo, la encuesta indagó sobre la percepción del impacto de los influencers en la opinión pública. El 68,9% de quienes los siguen está de acuerdo o totalmente de acuerdo en que los influencers pueden llegar a cambiar la opinión de las personas sobre temas de interés público. Solo el 8,3% se muestra en desacuerdo.
La percepción sobre la trayectoria histórica del fenómeno es aún más contundente. El 79,8% de los seguidores de influencers considera que estos tienen hoy mayor impacto que hace diez años. Solo el 7,9% cree que su impacto ha disminuido.
Los datos muestran que el seguimiento de influencers está presente en todos los grupos de edad y no distingue entre hombres y mujeres, pero sí varía en intensidad, en plataforma, en tipo de contenido y en efectos concretos como la decisión de compra. La política y el humor dominan el mapa de contenidos, aunque con diferencias notables según el género y la edad del seguidor.
También observamos que quienes siguen influencers les atribuyen un peso real en la formación de opinión pública: dos de cada tres creen que pueden cambiar la manera en que las personas piensan sobre temas de interés colectivo, lo cual invita a desarrollar investigaciones de mayor envergadura sobre este fenómeno y su importancia en los procesos sociales y culturales.
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