La vida de Robert Marcano, ha sido única, admirable y ejemplar. Además después de muerto, es venerado en Japón y Venezuela, como muy pocos atletas.
Robert nació el jueves siete de junio de 1951, por lo que se cumplieron, hace días, 75 años. Vino a este mundo en un humilde hogar, en El Clavo, pueblecito barloventeño de apenas mil 500 habitantes. Cuando ahí nace un varón, se supone que será agricultor y que cantará en los viejos coros de alegre música del folklore africano.
¡Y al Valdespino!
Pero Robert Marcano no tuvo esa vida. La familia, en busca de mejor vida, se aventuró y pronto ocuparon puestos en un autobús, que recorrió los 132 kilómetros, hasta Caracas, en tres horas. Fueron a establcerse en la capital venezolana, que llegaba entonces al millón de habitantes.
Pronto el niño Robert descubrió un juego llamado beisbol que, no solo le encantaba, lo llenaba, sino que tenía muchas habilidades para ser estelar en la acción.
Después de las horas escolares y de las tareas diarias, y también durante todos los sábados y domingos, el muchacho entrenaba y jugaba beisbol dentro del mejor club para niños de la época en Caracas, el Valdespino.
Pedro Padrón Panza
Fue cuando un amigo del propietario de los Tiburones de La Guaira, Pedro Padrón Panza, le dijo:
“Óyeme, Pedro, en el Valdespino hay un muchacho ya adolescente, que es una maravilla a la defensiva en cualquier posición y además, batea muy bien”.
Padrón mando a observar a Robert y días después fue él mismo. Lo firmó muy pronto y el jovencito se convirtió en tremendo pelotero en la alineación diaria de los guaireños.
Contrato de los Indios
Por supuesto, scouts de las Mayores lo vieron jugar y fue contratado por los Indios de Cléveland en 1969, el mismo año cuando debutó con los Tiburones. Había cumplido 18 años de edad.
En 1971, pasó a los Angelinos en un cambio; y en 1975, ocurió lo que nadie esperaba: lo mandaron a Japón. No solo fue el primer venezolano en jugar por aquellos lares del sol naciente, sino uno de los primeros nativos de Latinoamérica. El primer latinoamericano en jugafr en aquella pelota profesional, había sido el cubano Roberto (Chico) Barbón, en 1955.
Prohibiciones Japón-USA
Cuando Robert fue enviado a Japón estaba prohibido que los estadounidenses jugaran allá, igual que los japonses no podían jugar en el beisbol organizado.
Esas prohibiciones surgieron cuando el lanzador Masanori Murakami fue el primero de aquel lado del mundo en jugar en Grandes Ligas, con los Gigantes, con quienes estuvo en 1964 y 1965.
No obstante haber sido exitoso, Murakami se vio obigado a regresar al beisbol de su país, porque allá temían que Las Mayores se llevaran a sus mejores peloteros. Entonces, ni jugaban japonses en Estados Unidos ni estadounidenses en Japón.
Eso se prolongó hasta que el derecho, Hideo Nomo, lanzo con seis equipos de Grandes Ligas, entre 1995 y 2008.
Por enamorado, a Japón
Marcano jugaba Triple A, con el Salt Lake City, Utah, de los Angelinos, con el sueño de todos en esa categoría, que en cualquier momento, lo subieran a Grandes Ligas. Pero en vez de recibir pasaje para Anaheim, en 1975 se lo dieron para Tokyo.
Roberto había enamorado a cierta dama, cuya familia no lo aceptba. Era gente allegada al equipo, por lo que exigieron que salieran de él. Decidieron enviarlo lo más lejos posible.
Cuando llegó a Tokyo lo esperaban varias personas con un cartel que él no entendía. Eran su nombre y las palabras de bienvenido. Al día siguiente fue llevado a las oficinas del equipo.
Impuso muchos records
Y pronto dejó numerosos records, tanto ofensivos como en la defensiva, se hizo muy querido y en 1983 lo contrataron los Yankult Swalows, con quienes jugó hsta 1985, cuando se retiró.
Entonces fue a trabajar con otro equipo japonés, los Yomiurí Giants, como scout e intéprete en tres idiomas, español, inglés y japonés.
Robert Marcano, el chico de El Clavo triunfador en Japón, murió muy joven, a los 39 años, el 13 de noviembre de 1990, vítima de cancer en el riñón izquierdo.
Gracias a la vida que me ha dado tanto, incluso un lector o una lectora, como tú.
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