Hace unas semanas conmemorábamos el aniversario del juego sin hit ni carreras que propinó Johan Santana a Cardenales de San Luis, vistiendo el uniforme de los Mets de Nueva York.
En ese momento decía que era el último hito de su historia en el beisbol de las Grandes Ligas, pero es necesario regresar, ir al pasado, ese 13 de junio de 2006, cuando Johan Santana, vestido de Mellizos de Minnesota, salía al montículo en busca de su ponche mil en MLB. Había pasado seis años desde su debut y el gocho llegaba inspirado.
El panorama no era sencillo; era enfrentarse a los Medias Rojas de Boston con Curt Schilling en la lomita, uno de los mejores lanzadores y un carro de leña que tenía Boston.
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La faena comenzó y el compromiso se convirtió en un duelo de pitcheo; ambos lanzadores estuvieron en el montículo del Hubert H. Humphrey Metrodome (casa de los Mellizos) hasta el octavo capítulo. Santana llegaba con 12 ponches y le faltaba uno para conseguir el tan anhelado abanicado número mil y, bueno, iba a llegar, pero parecía un guion escrito por película de Hollywood. ¿El bateador? “El Big Papi” David Ortiz, uno de los sluggers más temidos en la pelota, pero el zurdo no se amilanó y sacó la casta para poncharlo y conquistar el mil, aunque el juego terminó en extrainning y Mellizos ganó 5-2 ante Boston, el criollo no se llevó la victoria, luego de trabajar por espacio de ocho episodios, con pelota de cinco hits, una carrera limpia, 13 abanicados sin boletos y un jonrón permitido.
Ese fue solo el comienzo de este camino que terminaría con más momentos, porque en la temporada 2006, Santana lograría ganar la Triple Corona del pitcheo que desde 1999, cuando la consiguió Pedro Martínez, no había vuelto a pasar. Santana terminó líder en efectividad (2.77), líder en ganados (19) y en recetados (245).
En sus históricas declaraciones, “El Gocho” expresó que no logró la hazaña para un reconocimiento personal, sino para enaltecer a su país, demostrando el profundo orgullo y compromiso que siempre sintió por su tierra.
Además, Johan Santana fue incluido en el equipo de la década de los 2000, como el segundo de la rotación que integran Roy Halladay, Pedro Martínez, Randy Johnson y Curt Schilling; sin duda que el aporte del gocho fue importante en el beisbol de las Grandes Ligas y vaya que ha sido reconocido.
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