Tensión asimétrica - Últimas Noticias


El comunicado oficial emitido por el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela el pasado viernes 12 de junio marca un hito de profunda relevancia en la praxis política del Estado contemporáneo.

La desarticulación de estructuras de la delincuencia organizada en el sureste del estado Bolívar, que culminó con la neutralización de Héctor Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, no es solo un éxito policial de primer orden; representa una lección de alta geopolítica y un ejercicio de pragmatismo soberano que redefine las coordenadas de la seguridad en el continente.

El aspecto más llamativo del comunicado es la naturaleza de la acción: una operación combinada entre los organismos de seguridad venezolanos y agencias de los Estados Unidos. Para quienes analizan la geopolítica desde el maniqueísmo, esto podría parecer una contradicción.

El Gobierno venezolano ha demostrado que es posible coordinar acciones puntuales con el aparato de seguridad de una potencia hostil, siempre y cuando dicha interacción se realice bajo estrictos parámetros de igualdad soberana, beneficio mutuo y respeto a la jurisdicción interna.

Venezuela no ha cedido el control de su territorio; al contrario, ha utilizado la información y la coordinación operativa para golpear un flagelo que, por su naturaleza transnacional, no respeta fronteras.

El crimen organizado, encarnado en estructuras transnacionales como las que lideraba alias “Niño Guerrero”, opera bajo una lógica de acumulación capitalista salvaje: busca suplantar al Estado, imponer “gobernanzas criminales”.

Al erosionar el control territorial del Estado venezolano, estas estructuras delictivas crean el escenario perfecto para la justificación de una intervención humanitaria o la declaración de un Estado fallido por parte de los centros de poder global.

Por lo tanto, golpear con contundencia estas estructuras en Bolívar es un acto de defensa de la soberanía económica y territorial. La neutralización del cabecilla principal demuestra que el monopolio de la violencia legítima reside firmemente en el Estado venezolano.
Venezuela reafirma que el mantenimiento del orden público dentro de sus fronteras es de su exclusiva competencia, pero que la cooperación técnica es bienvenida cuando se ajusta al derecho internacional.

Al demostrar que Venezuela es un actor responsable, eficaz y necesario para contener el crimen organizado en la región, el Estado venezolano debilita los argumentos geopolíticos utilizados para mantener el bloqueo económico.

La “Operación Conjunta” en Bolívar debe ser estudiada como un modelo de cómo una nación asediada por el imperialismo puede y debe actuar con realismo político.
Politólogo


ultimasnoticias.com.ve

Ver fuente