Una revolución financiera global en marcha, lenta y silenciosamente


Te estoy buscando América y temo no encontrarte, tus huellas se han perdido entre la oscuridad.

Te estoy llamando América, pero no me respondes, te han desaparecido, los que temen la verdad.

Esta reflexión personal comienza con los versos de esta popular canción en nuestra región, en 1983, quién no cantó y bailó “Buscando América”? , está composición e interpretación del maestro Rubén Blades con los Seis del Solar es el punto de partida. Se podrían objetar o problematizar algunas partes del discurso, que sugerimos se haga pero no  en la presente, en lo esencial en estos dos versos está el núcleo de lo que se quiere hacer común, comunicar, en esta reflexión. Así lo sentimos, verdad!

Pero  a qué América, a quiénes nos referimos, a los que están de este lado o del otro lado?, aunque sea chocante,  debe hacerse la pregunta porque este continente hoy tiene dos Américas, así se dividió  en la época colonial debido a los imperios europeos que invadieron estas tierras para colonizarlas, “civilizarlas”, el famoso “descubrimiento” como lo registró la historiografía oficial, antes de ello existían civilizaciones por lo menos en  tres claras regiones: Mesoamérica, el Caribe y América del Sur, pueblos originarios, con cultura, cosmogonía y cosmovisión. Algunas hasta con civilizaciones milenarias. Esa historia hay que reescribirla desde aquí, para hacer justicia. Tarea pendiente. 

La inquietud del canta autor nos  lleva a hacer más preguntas, para saber por qué no la encuentra y por qué no le responden.

¿Quiénes somos? y ¿qué somos?

Así mismo se tituló una sección de la parte tercera del libro «Salir de la Colonia» del profesor Vladimir Acosta (2020,Editorial Galac), las tomamos prestadas para esta reflexión tratando de reproducir el punto.

Nos bautizaron con ese nombre de “América” en 1507, el responsable,  el cartógrafo alemán  Martin Waldseemüller, en su taller cartográfico en Francia, él asumió por error ese nombre a partir de las cartas de navegación del Nuevo Mundo del navegante florentino Américo Vespucio. Durante dos siglos (XVI y XVII) los españoles se refirieron oficialmente a estas tierras como las “Indias Occidentales”, “Indias” o el “Nuevo Mundo”. Consideraban que llamarla América le escamoteaba la gloria a Colón y al Reino de Castilla quienes asumieron el riesgo y el costo de esta expedición, misma que se topó con este inmenso continente que no estaban buscando, o sea una carambola.

Sin embargo, en 1787, con la promulgación de su nueva constitución las independientes colonias del Norte picaron adelante y se autonombraron “Estados Unidos de América”, se tomaron para sí el nombre del continente, vaya viveza y visión de largo plazo.

En el siglo XVIII y XIX se referirá a esta América, la de acá, como la América española o la España América, es más en 1809 la corte española decreta el fin de las colonias, hay una sola España, la de Europa y la de América, pero esta igualdad no se refleja en la práctica, el peso lo tiene la disminuida, en territorio, población y riquezas: la España de Europa.

Otro imperio metió su mano en el sancocho

Los franceses le tenían ganas a las antiguas colonias españolas de América, a mediados 1830’s, el político y escritor francés Michel Chevalier propuso llamar a esta región «América Latina», contraponiendo está parte  latina y católica a la otra parte, anglosajona y protestante. En los años 1850’s escritores hispano americanos emplearon este nombre cambiándole el sentido, tratando de reforzar la identidad para cohesionar a las jóvenes repúblicas recién independizadas de España.

Otro nombre impuesto desde afuera que dejaba por fuera a los pueblos originarios, a los migrantes blancos europeos no latino, a los asiáticos, árabes y por supuesto a los africanos, es decir toda esa diversidad étnica, cultural y religiosa que había echado raíces en esta América.

No obstante, en 1947, la ONU y sus órganos adscritos asume oficialmente el nombre de «América Latina» para designar a esta región. Como pueden ver allí no figura el Caribe, otra omisión. 

Otros nombres aún no convencen

Los estadounidenses asumen en su Doctrina “Destino manifiesto”, América para los americanos, está claro el sentido de la expresión, esta región es percibida  como un depósito de recursos,  como propiedad. De allí que la expresión de “Nuestra América” del poeta y prócer cubano José Martí se puede prestar para una interpretación muy acorde con los de la otra América, como que por ahí tampoco es.

El profesor Vladimir Acosta menciona otros nombres como: Indoamérica, Euro-Indo-Afro-América y más reciente Abya Yala – “Tierra en plena madurez”, en lengua Kuna, población indígena de Panamá, de acuerdo a su cosmovisión ésta era la etapa en la que se encontraba la tierra cuando llegaron los españoles. Este nombre  fue consensuado por primera vez en 1977 en Kiruna (Suecia) durante la II Cumbre del Consejo Mundial de los Pueblos Indígenas. Más tarde, cumbres continentales posteriores (como la celebrada en Quito en 2004) terminaron de consolidar su adopción. Nuevamente quedan muchos por fuera.

Ante tal dilema, por lo pronto quien suscribe llamará en este escrito a la región  la “América de Acá”, la que hace alusión a la vinculada con un habitantes y en oposición a la otra América, la de allá, la ajena.

Rubén quizás por eso muchos no responden, no saben que es con ellos. Quizás no manejan bien la lengua. Nuestros pueblos solo saben de su país, pero nada sobre esta identidad común, suena a gringo. De hecho, en sus películas de Hollywood y en sus conversaciones formales ellos se autodenominan América, en especial los políticos estadounidenses, ¿que conveniente no? 

¿Qué somos? 

Como punto de partida es oportuno citar a los censos nacionales de los países  que han incluído la pregunta  ¿cómo se autopercibe o autoidentifica?

En un estudio de 20 países hispano hablantes  sobre los resultados de esta pregunta en los censos de población y vivienda, realizado por la CEPAL “Pueblos Indígenas y Afrodescendientes en los censos de población y vivienda de la ronda de 2020: estándares normativos y técnicos, avances y retos para la medición en América Latina”, Diciembre 2025, el resultado fue:

De los 20 países del estudio 18 contenían las autoidentificación o autopercepción   etno-racial como: Pueblos indígenas , Afrodescendiente, Blancos/Mestizos/Otros.

Armonizando las bases de datos de la CEPAL y del Banco Mundial: estos son los resultados para la región: ~8,1% al 10% se autopercibe Pueblo Indígena, ~21% Afrodescendiente, no se pudo consolidar los datos de los Blancos está muy generalizado el término mestizo. 

Destacan estos países con mayor proporción de población:

Brasil (>50%, incluye pretos  y pardos), Haití y Venezuela (incluye afro y pardos) como países con mayor proporción de afrodescendientes; mayor población de Pueblos Indígenas: Bolivia (~41% a 48%), Guatemala (~44%) Perú (26%); mayor población de Blancos: Uruguay (~88%), Brasil (~43%), Argentina.

Como que todavía hay mucho que hacer para saber ¿quiénes somos? 

Somos mestizos, afrodescendientes, Pueblos Indígenas, Pardos, Mulatos, Zambos, descendientes de indios, de japoneses, de chinos, de árabes, de italianos, de portugueses, de alemanes, de españoles, de polacos, de ucranianos y rusos.

Si tratamos de indagar desde el punto de vista  religioso, ¿qué somos?

¿Somos  Judíos, Islámicos, Cristianos Católicos, Protestante y Evangélicos, Yoruba, Fon, Bantú, Ewé, Santería y Palo Monte, Candomblé y Unbanda, Vudú Haitiano y Culto a María Lionza?

 Sin mencionar las prácticas espirituales de nuestros Pueblos Indígenas y de los migrantes asiáticos, europeos y de otras latitudes.

Por lo pronto en el Caribe, “Somos guapachosos”.

Esta “América de Acá” es más que la suma de 32 países

La América de acá necesita identificarse y autopercibirse como una sola para poder salir adelante.

Ciertamente como dice la letra de la canción “…Te han desaparecido, los que temen la verdad…” 

Hasta las identidades nacionales están equivocadas, en próximas entregas se presentarán los inapelables datos científicos resultados de un estudio genético y otro antropológico que muestran, primero, la contradicción de cómo se perciben los pobladores de los países hispanoparlantes  y qué dice su genética, por el otro, se mostrará el resultado de las encuestas mundiales de valores, que por más de 45 años  muestran otra verdad incontrovertible de esta “América de acá”.

¡No se lo pierdan! 


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