Polonia retira condecoración a Zelenski por uso de tropas con formación nazi


El presidente de Polonia, Karol Nawrocki, anunció la retirada de la Orden del Águila Blanca al mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski. Esta distinción representa la máxima condecoración del Estado polaco, otorgada originalmente en abril de 2023 como símbolo de hermandad.

La drástica medida responde directamente al reciente bautizo de una unidad militar de las Fuerzas Armadas de Ucrania con el nombre de Ejército Insurgente Ucraniano (UPA).

El Gobierno polaco fundamenta su decisión en el profundo agravio histórico que significa la glorificación de este grupo. Varsovia atribuye al UPA la masacre de unos 100.000 civiles polacos en la región de Volinia durante la Segunda Guerra Mundial. Para la sociedad y las instituciones polacas, las acciones de dicha formación constituyen un genocidio que marcó trágicamente la historia de ambas naciones.

El quiebre diplomático por la memoria histórica

Las posturas encontradas sobre el pasado fracturan las relaciones bilaterales en un momento de cooperación militar y humanitaria. Polonia recuerda al UPA como la rama militar de un movimiento independentista que cometió crímenes brutales contra civiles polacos y judíos, colaborando en diversas fases con las fuerzas nazis.

El mandatario Nawrocki enfatizó que para la inmensa mayoría de la población polaca, la organización representa violencia y sufrimiento. Por el contrario, las autoridades de Kiev reivindican al UPA como un símbolo de resistencia contra el ejército soviético y una fuerza precursora de la soberanía nacional.

Esta narrativa oficial cobró mayor fuerza en Ucrania tras el inicio de la invasión rusa. La discrepancia generó un rechazo masivo en la opinión pública polaca, donde el 65% de los ciudadanos considera que la actitud de Zelenski deteriora la percepción de los vínculos mutuos.

El impacto en la cooperación bilateral

La medida expone una tensión profunda que trasciende los gestos diplomáticos formales. Polonia funciona actualmente como uno de los principales aliados de Ucrania en Europa y acoge a casi un millón de refugiados que huyen del conflicto bélico.

Sin embargo, el Gobierno polaco prioriza la defensa de la verdad histórica y el respeto a sus víctimas frente a las decisiones políticas del país vecino.

Las modificaciones en el trato diplomático reflejan la imposibilidad de obviar el debate sobre los crímenes del pasado. El retiro de la máxima condecoración marca un límite estricto en la política exterior de Varsovia respecto al nacionalismo ucraniano.

El Ejecutivo polaco reafirma que el apoyo actual no condicionará la condena a los hechos delictivos ocurridos durante la Segunda Guerra Mundial.


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