Administradora de empresas, fiel seguidora de Dios y promotora de emprendedoras y diseñadoras colombianas. Ana Lucía Pineda es la nueva primera dama de la nación.
Por semana.com
SEMANA: ¿Cómo vivió esta campaña presidencial?
ANA LUCÍA PINEDA: Ha sido una experiencia que le agradezco a Dios porque ha sido enriquecedora. Fue una campaña llena de muchísimos aprendizajes, desafíos y compromisos. Como esposa de Abelardo, me siento muy orgullosa y agradecida por el recibimiento de cada colombiano donde hicimos presencia. Fueron muchísimos los gestos de cariño, abrazos, sonrisas, detalles que recibimos y palabras de aliento. Recorrimos juntos Colombia escuchando a mujeres, niños, abuelitos, mirándolos a sus ojos y entendiendo sus luchas y necesidades. Hice recorridos con Tatiana Céspedes, la esposa del vicepresidente, José Manuel Restrepo. Realizamos una gira que llamamos Voces de Tigresas y fue maravillosa porque descubrimos la fuerza que tiene la mujer colombiana y la determinación y el protagonismo que puede tener la mujer en este nuevo Gobierno. También compartimos junto a las mujeres emprendedoras, hicimos ferias y estuvimos junto a las madres cuidadoras y las líderes comunitarias.
SEMANA: ¿Cómo soportó los insultos, las difamaciones y las críticas de una campaña como la que terminó este domingo?
A.P.: Desde el momento en que como pareja tomamos la decisión de que Abelardo se lanzara a la presidencia, sabíamos que él estaría muy expuesto a la crítica. Lo difícil no ha sido escuchar las opiniones de los críticos, porque es algo legítimo dentro de la democracia. Lo que ha sido un poco difícil de enfrentar han sido las descalificaciones personales que ha recibido mi esposo. Conozco muy bien a Abelardo, sé quién es él, estamos casados, llevamos casi 19 años juntos y eso vence cualquier ataque que él pueda recibir. Esos ataques han hecho que su principal propósito no se pierda.
SEMANA: ¿Cuál fue el momento más duro de esta campaña?
A.P.: Esta ha sido una nueva etapa como familia. Las ausencias de Abelardo fueron duras. Al principio, mientras nos acomodamos a nuestro ritmo de vida, fueron muchos días en los que estuvo lejos de casa, de los niños y de nuestra rutina familiar. Lo que más me preocupa y me sigue preocupando es su seguridad. Era muy difícil saber que día a día, cada vez que salía de la casa, iba a estar permanentemente expuesto y que su seguridad, a raíz de la campaña, iba a estar en riesgo. Eso es algo que nos preocupa como familia, pero desde un principio sabíamos que sería así y lo asumimos con absoluta responsabilidad, con mucha valentía, fortaleza y confiando en Dios. Cada mañana, antes de que Abelardo saliera, siempre lo ponía en manos de Dios. Él siempre se fue con su rosario, estampitas y medallas que lo acompañan.
SEMANA: ¿A qué santo lo encomienda?
A.P.: Al Sagrado Corazón de Jesús y al rosario de la Virgen de Fátima.
SEMANA: ¿Imaginó que sería la primera dama de la nación?
A.P.: No me lo imaginaba. No estaba dentro de mis planes, pero la vida me ha sorprendido de muchas maneras y yo siempre he estado abierta a recibir todo lo que la vida me da y de la mejor manera. Esto se lo he dejado a Dios. Lo asumo con mucha humildad, compromiso y gratitud. Esta será una gran oportunidad para seguir sirviendo y seguir haciendo lo que amo. Podré llegar, con este don de servicios, a muchísimas personas más.
SEMANA: ¿Le gusta el título de primera dama?
A.P.: Más que el título, me gusta el propósito, la oportunidad que se me presenta como mujer colombiana. Junto a Tatiana, también muy comprometida, seremos ese puente para que todas esas propuestas que hay en el plan de gobierno de nuestros esposos se puedan llevar a cabo. Estaremos nosotras para velar por el restablecimiento de derechos con los niños, las oportunidades con las mujeres y los beneficios y las ayudas que necesitan los adultos mayores del país.
SEMANA: ¿Cómo será como primera dama?
A.P.: Una mujer completamente comprometida, cercana, que no estará detrás de un escritorio. Me gusta, como lo decía Abelardo, caminar de la mano con mi esposo por las regiones para escuchar y conocer cuáles son esas necesidades y estar ahí para trabajar por ellas.
SEMANA: ¿A cuál primera dama le pedirá un consejo?
A.P.: Admiro a la primera dama de Ecuador, Ángela Lavinia Valbonesi; soy seguidora del trabajo social que ha hecho por las mujeres de su país y las que están en estado de vulnerabilidad. Y consejos de primera mano se los pediré a las mujeres colombianas. Cuando uno escucha a quien necesita, es ahí donde se debe trabajar.
SEMANA: ¿Tendrá sello propio o admira el trabajo de una exprimera dama de Colombia?
A.P.: Tendré mi sello propio. Tengo todo el deseo de trabajar por las mujeres colombianas, por la primera infancia y quiero laborar, dejar huella y crear un impacto. En eso me voy a enfocar.
SEMANA: ¿Le cambiará la vida porque es la esposa del nuevo presidente de Colombia?
A.P.: Esta será una nueva etapa de vida para nosotros que está llena de retos y responsabilidades, un nuevo cambio, pero será también una nueva oportunidad para trabajar por los colombianos. Todo cambio genera nuevos propósitos.
SEMANA: ¿Qué pasará con los cuatro hijos?, todos están pequeños.
A.P.: Somos padres de cuatro hijos, siempre hemos estado presentes. Los hijos han sido nuestra prioridad, pero les hemos enseñado que servir a Colombia también será una prioridad para nuestra familia y ellos forman parte de eso. Es un privilegio que hayamos sido escogidos por millones de colombianos, una gran responsabilidad. Así también lo han entendido nuestros niños.
SEMANA: Viven en Barranquilla. ¿La familia se trasladará a la Casa de Nariño?
A.P.: No lo hemos contemplado todavía; está dentro de los temas que iremos decidiendo como familia. Lo importante es llegar a cada territorio. Reitero: estaré de la mano de mi esposo, trabajando junto a él. Vamos a estar alrededor de toda Colombia.
SEMANA: ¿Es cierto que se cuida mucho interior y exteriormente?
A.P.: Es un equilibrio que toda mujer debe tener, especialmente las madres cuidadoras. Esa iniciativa la hemos tenido con Tatiana: cuidar de quienes cuidan. Una como mujer debe tener un balance. Interiormente, me cuido muchísimo: tengo una relación muy bonita con Dios. Rezo todos los días, los domingos asisto a misa, me gusta mucho hacer el rosario. La oración es primordial para vivir en paz. Y exteriormente me gusta mucho hacer ejercicio, caminar, tener contacto con la naturaleza y ejercitarme en equipo con muchas mujeres.
SEMANA: ¿Estuvo al frente de las empresas de Abelardo De La Espriella?
A.P.: He venido trabajando de la mano de mi esposo por más de 17 años. Hemos construido juntos, aportando desde nuestros conocimientos y sus fortalezas. Abelardo me ha dado la oportunidad de, como mujer profesional, trabajar junto a él y desempeñarme profesionalmente. Creemos muchísimo en el trabajo de pareja y equipo. Los negocios seguirán andando, pero nuestro compromiso, ahora, es con Colombia.
SEMANA: ¿Es cierto que cuando vivió en Estados Unidos usted lucía ropa exclusivamente de Colombia?
A.P.: Mi vestuario, en su mayoría, es ropa colombiana. Admiro muchísimo la calidad del talento de mi país. Mientras estuve en Estados Unidos, apoyé el emprendimiento de las diseñadoras colombianas, trabajé junto a ellas, visibilicé sus marcas, hice eventos, trabajamos juntas, vendí ropa, accesorios, gafas y zapatos de mi nación. En Montería, Perla Dávila ha sido una diseñadora que se inspira en toda nuestra cultura, en los paisajes de nuestra tierra; en Barranquilla trabajé junto con Goretty Medina, una diseñadora maravillosa, y con Leonor Rincón, también monteriana, entre otras.
SEMANA: ¿Quién es la nueva primera dama?
A.P.: Una monteriana de 38 años, madre, esposa y profesional en administración de empresas, creyente profundamente en la familia, en la fuerza y en el liderazgo de la mujer, en el don de servicios y la capacidad que tiene la mujer de transformar vidas.
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