El solarpunk como corriente conceptual para la ficción es quizás una de las menos populares, sobre todo en el cine y los videojuegos donde priorizaron las propuestas más agresivas y pesimistas del cyberpunk o el steampunk. Sin embargo, este movimiento estético ha encontrado un espacio en los terrenos de los juegos tranquilos y relajantes.
La adopción de este subgénero de la ciencia ficción por parte del nicho de los cozy puede llegar a tener muchas razones y sirve como premisa para otro trabajo centrado en dicha compatibilidad temática. Pero toda esta introducción es oportuna cuando tenemos al frente un juego que ilustra desde su propio título cada una de estas características.
Solapunk, es una aventura pausada centrada en la exploración, la construcción y, en un mínimo segundo plano, la supervivencia.
Desarrollado por el estudio independiente alemán Cyberwave, en esta experiencia tendremos que explorar y viajar en un universo compuesto por islas flotantes para recolectar recursos y construir nuestra base a partir de tecnología sustentable y futurista. Básicamente se siente como si fusionaran un simulador de granjas, Minecraft y un los optimistas estándares de vida del cortometraje Dear Alice.
Y más allá del concepto y la estética, estamos ante uno de esos juegos que sin intentar destacar demasiado puede llegar a ser entretenido y dar algunas horas de diversión, dependiendo del tipo de usuario al que llegue.
Gameplay
Apenas empezamos tendremos que personalizar a nuestro avatar, curiosamente solo encontré forma de crear un personaje femenino. Luego nos toca elegir entre dos modos de dificultad. La estándar, te permite recibir daño de rayos y perder tus objetos si te quedas sin vida, y el modo blando, donde la supervivencia no será gran problema y se puede decir que es un modo fácil o creativo.
Los controles se sienten fáciles de usar y manejar al personaje no tiene ninguna complicación o particularidad con el teclado y el mouse, es muy parecido a otros juegos de este tipo en 3D. Tampoco es tiene requisitos muy fuertes por lo que en una computadora sencilla puede rodar sin experimentar tirones o bajas notables de FPS.


Desde el principio en las islas encontrarás los recursos básicos para comer y construir. El juego tiene tanto mecánicas de granjas como de pesca y farmeo, también tendrás que usar herramientas y construir tu base.
Los elementos de construcciones son bastante sencillos; no estamos ante un House Flipper, pero la inclusión de variados elementos de decoración y tres tipos de materias para crear edificaciones son suficientes para que los más creativos puedan destacarse. Aunque no es el mayor fuerte de este título definitivamente crear nuestra base es puede ser una experiencia satisfactoria.


Pescar es no tiene nada de especial más allá de que sirve para descubrir objetos, pero no es la mecánica más pulida de todas. Ahora todo lo que tiene que ver con la agricultura y los animales sí está un poco mejor, aunque no incluya desde el principio mucha variedad de semillas y en la principal solo haya un pollo. El juego te permite disfrutar de experiencia de mantener granja de una forma placentera sin salir de lo familiar o básico en este aspecto hasta que se empieza a implementar la tecnología y regar las plantas se vuelva una tarea de mayor cableado y gestión de energía.


De forma más irrelevante (al tratarse de un cozy game sin enemigos) es que se cuenta con barra una barra de vida que muy cosas veces se verá afectada y casi siempre se podrá ignorar. Un poco más importante, será mantener las barras de hambre y sed, algo que si bien se implementa mucho e intenta dotar de mayor dificultad o realismo el camino, suele ser algo molesto e intrascendente cuando la exploración y la construcción se llevan la atención. El único enemigo real serán los rayos, que no suelen aparecer, porque la única otra forma de percibir daño serán las caídas y chocar, algo muy improbable. Por si quedaba alguna duda, no es un juego de supervivencia, aunque a alguno le parezca.
Contarás con las típicas mesas de crafteo, las más importantes y particulares serán las de investigación, con que podrás desbloquear nuevos objetos para construir y subir de nivel; y la tecnología, que te permitirá fabricar generadores de energía y otras herramientas para mejorar y automatizar tus quehaceres. Todos estos son procesos muy sencillos y antes de que alguien se frustre por no saber cómo hacer algo, existe un manual de supervivencia que te da casi todas las respuestas necesarias, un recurso que ayuda a que el viaje sea tranquilo y sin preocupaciones.
Tecnología futurista y eco amigable
Con la mesa para crear tecnologías encontramos el toque más “especial” de Solarpunk en lo que construcción se refiere. Aquí podrás crear interesantes y vistosos artefactos que nos solo te harán la vida más fácil, sino que te harán sentir en la versión más optimista del futuro (al menos para la ciencia ficción).
Por medio de cables, que tendrás que saber ordenar y distribuir (porque el suministro de energía tiene sus limitantes), podrás conectar tus generadores a dispositivos como aspersores para tus cultivos, taladros para extraer materiales de menas infinitas o tener drones de transporte. Todos se desbloquearán en forma de planos que conseguiremos en la tienda del robot mercante por medio de trueques.


La tecnología no es solo el corazón temático del juego, también abre el camino para empezar a gestionar los recursos energéticos. Con los generadores de energía el juego se diferencia de otros “farm simulators” al tener la posibilidad de optimizar y automatizar todo el trabajo. Es muy interesante usar cables y verificar en los monitores cuanta energía se necesita para mantener en funcionamiento los aspersores. Es muy completo el repertorio de opciones que ofrece Solarpunk en este aspecto, pero aun así no se sale por completo del molde de este tipo de juegos, al menos no en un principio. Para llegar a tener una parcela completamente amortizada y funcional tendrás que ponerle muchas horas, porque sí, cuando hay granjas hay muchas cosas por hacer, y esta no es la excepción.


Estos avances científicos que cruzan los avances reales con la ficción dan significado al nombre del juego. Aunque su objetivo sea instrumental cubren los cimientos de un futuro ecológicamente amigable donde las energías fósiles son inexistentes y el progreso tecnológico no afecta al medio ambiente en gran media, logrando coexistir en armonía. De esta forma, el juego logra plasmar el concepto narrativo y estético del solarpunk de una menera muy acertada con este tipo de elementos.
Un mapa entre las nubes
En Solarpunk no nos encontraremos ante un vasto mundo lleno de regiones y biomas a los que se podrán llegar caminando. Aquí tendrás que volar y colonizar cada una de las islas que estarán flotando en medio del cielo.
Aunque en teoría las islas son diferentes, variando en recursos y tamaño, no tienen tantas diferencias. Más allá de que las más lejanas son clima frío, explorarlas no amerita tanto tiempo y se hace un poco repetitivo. Ir hasta otra isla se vuelve un simple requisito para conseguir materiales. Más allá del concepto un pedazo de tierra flotando en el cielo no tienen mucho más que ofrecer.


La más relevante y diferente es la tienda de un pequeño robot mercader que será la vía de acceso a nuevos planos y dispositivos que te permitirán avanzar. Es el lugar más cercano a la isla principal y tendrás que visitarla seguido, también es la que cuenta con mejor diseño y para ser tan pequeña termina siendo el lugar más encantador fuera de tu territorio.
El mapa no es enorme, pero tiene varios locaciones que se tienen que desbloquear mejorando la nave, por que explorarlo por completo será un trabajo de varias horas que no se siente pesado y restrictivo al no ser un juego lineal ni con una narrativa centrada. Al final puedes colonizar y crear construcciones por todos los lugares disponibles del mundo así que cuando se complete su exploración se podrá seguir construyendo y desarrollando cada una de estas islas.
A navegar en el cielo de Solarpunk
Sin riesgo a desacuerdos, la conducción del dirigible es la mecánica más interesante del juego. Aunque no se trata de un simulador de vuelo, el juego te permite conducir de manera muy fluida y detalla un vehículo volador. En el mundo de los juegos relajantes ya hay algunos ejemplos donde se puede volar alguna avioneta como Lou’s Lagoon, pero algo tan futurista y tan lleno de detalles para su sencillez en algo poco usual.


Con esta aeronave podrás volar y aterrizar en las diferentes islas del mapa. El manejo es más completo de lo esperado, permitiendo controlar la velocidad, la elevación y visibilizar las condiciones climáticas. Maniobrar con esta nave no es la tarea más compleja, pero sí necesita de atención y aprender a usarla bien es cuanto mínimo entretenido. También tendrás que mejorar desde el puerto para poder llegar a nuevos lugares del mapa.
Si bien no se trata una simulación realista, conocer las velocidades, estar pendiente del clima y no chocar a lo tonto generan un ritmo más movido al gameplay más pausado al caminar con el personaje. Pero lo suficientemente sencillo, como para que deslizarse entre las alturas sea muy placentero y tranquilo. Una mecánica simple y bien implementada, que resulta en un viaje más cautivador que el mismo destino.


Además, para darle un poco más de dificultad, chocar y tener un aterrizaje fallido pueden dañar el dirigible y lo tendrás que reparar. Al igual que la vida del personaje, una vez dominas el vuelo del dirigible rara vez tendrás que repararla (no hay monstruos acechando como en subnautica). Entonces es agregado un poco incensario que solo tomaremos en cuenta algunas veces. No suma ni resta a la experiencia, siempre y cuando tengas algo de criterio al volante.
Conclusión sobre Solarpunk
Solarpunk es de esos juegos que generan en mí un déjà vu, al sentirse tan familiares y encerrados en un molde que no terminan de cautivarme, pero irónicamente siguen funcionando al mantenerse en los confines de los seguro.
Los gráficos y el arte son bastante básicos buscando proyectar ese minimalismo y sensación de nostalgia o calidez propia de los juegos cozy actuales. La música tampoco es un aspecto destacable aunque, como es de costumbre, funciona dentro de su simpleza. Y este mismo resultado se repite en el gameplay, siendo el manejo del dirigible lo que se muestra más fresco e interesante. También cuenta con un modo multijugador para hasta 4 jugadores.


Al final es un lanzamiento que se suma a una larga lista de juegos acogedores de exploración que van para un público específico sin poseer grandes pretensiones como el ya estrenado Outbound o el recién anunciado Under Canopies.
Esta reseña fue posible gracias al código de prensa cedido por Rokaplay y Metaroot. Solarpunk está disponible en PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC.
ultimasnoticias.com.ve
Ver fuente