2.295 muertos, 11.267 heridos y 12.841 damnificados


La realidad del venezolano cambió una vez más el pasado 24 de junio ante el devastador doblete sísmico que dejó, hasta la tarde de este 1 de julio, la cifra oficial de 2.295 fallecidos, 11.267 heridos y más de 15.800 familias damnificadas. Más allá de la tragedia nacional y la consternación mundial por las consecuencias que ha dejado este desastre natural, la población se mantiene en alerta y busca la manera de mitigar riesgos a futuro. El Cooperante consultó a los Bomberos del municipio Zamora, Guatire, estado Miranda, para conocer cuáles son los métodos de protección que se deben seguir en los hogares.

«Sonó una alarma del teléfono mientras jugábamos cartas en la sala del apartamento y no sabíamos qué estaba ocurriendo», relató Yuraima Requena, habitante de Las Islas en Guarenas, estado Miranda. «De repente, todo se empezó a mover y entre llantos y gritos, nos metimos debajo de la mesa», describió.

Para su familia transcurrió una eternidad mientras veían cómo se agrietaban las paredes de la vivienda y solo se les ocurría rogar a Dios porque el temblor pasara. «Todo fue muy fuerte, esperamos con fe que el temblor se detuviera y cuando los vecinos empezaron a salir, nosotros también bajamos por las escaleras. Vivimos en el piso 13. No había luz ni señal, todos estábamos igual de desesperados», aseveró en conversación con este portal.

Para el coronel Juan Carlos Key, primer comandante del Cuerpo de Bomberos del municipio Zamora, el primer mensaje a la ciudadanía es tratar de mantener la calma. Es lo primordial porque el desespero «paraliza» y no permite tomar las decisiones correctas.

Una de las medidas de prevención que debería cumplir toda familia es tener un botiquín de primeros auxilios que tenga guantes, algodón, pastillas para el dolor de cabeza, tapabocas y alcohol por si alguien se desmaya, así como acordar un punto de encuentro familiar por si las comunicaciones fallan como pasó en este caso.

Destacó que meterse debajo de un mueble resistente, alejarse de los ventanales, y conseguir una ruta de escape hacia un lugar abierto cuando pase el sismo, es importante. Salir con las manos en la cabeza, tratar de tener en casa linternas con pilas, no velas.

Por su parte, el teniente coronel Luis Monasterio, segundo comandante del cuerpo bomberil subrayó que quienes viven en apartamentos no deben usar los ascensores porque siempre falla el servicio eléctrico y el riesgo de quedarse atrapados por horas es inminente.

Para quienes habitan en casas, las recomendaciones son las mismas, y enfatizó que tras el temblor, se debe salir a la calle y no permanecer en el hogar para evitar ser lastimado si cede alguna pared o estructura. Además, se refirió a las personas de la tercera edad o discapacitados, quienes deben tener prioridad de desalojo en estas situaciones.

Por último, el teniente Luis Ñáñez, coordinador del área de operaciones, detalló que el servicio de gas es interrumpido en casos de sismos o terremotos debido a que por el movimiento de las placas tectónicas, las tuberías suelen fracturarse y se genera fuga. «Cuando hay escape de gas licuado de petróleo, con el simple hecho de encender una luz, en un yesquero, una vela, un cerillo, puede ocurrir una deflagración, una explosión. Por eso es que se recomienda cerrar la tubería de gas o, en este caso, si son bombonas, igualmente cerrar lo que es la válvula principal».

El llamado del cuerpo de bomberos es mantener siempre la calma, pensar con la «cabeza fría», analizando qué hacer. «Las recomendaciones que le damos a la persona que está en una estructura que ya sufrió daño es desalojar el área para evitar episodios no deseados».


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