La pausa terminó. La segunda mitad de las Grandes Ligas, la instancia decisiva, comenzó y ahora es cuando a los jugadores les toca “echar el resto”, bien sea para contribuir a la clasificación de sus equipos o para redondear sus cosechas personales. Sin lugar a dudas, Luis Arráez tuvo una primera mitad de ensueño, a pesar de que a los Gigantes les ha costado mucho ganar. Su evolución defensiva fue una de las cosas que más titulares acaparó en la primera mitad, pero también hay que hablar de su bate porque ha recuperado su mejor versión y está, una vez más, en la lucha por el título de bateo.
Venía de un 2025 atípico, en el que bateó por debajo de .300, algo que solo había ocurrido una vez en su carrera de siete años, en 2021 cuando aún defendía los colores de los Mellizos. Si, tuvo un buen cierre de la temporada, ligando para .352 en el mes de septiembre, pero eso no evitó que sus registros generales quedaran por debajo de sus estándares. Mientras estuvo activo, nunca se justificó. Pero al terminar el año, aceptó que le costó mucho recuperarse del incidente del 20 de abril por el que ingresó al protocolo de conmoción cerebral.
Luis sufrió un fuerte choque en primera base con Mauricio Dubón. Salió del terreno en camilla y fue atendido en un hospital de la ciudad. Estuvo fuera de acción poco más de una semana, pero lo cierto es que al volver no era el mismo. De hecho, en aquella primera mitad facturó un promedio de .279. Estaba lidiando con mucho, intensos dolores de cabeza e hipersensibilidad, cosas de las que únicamente habló al final de la contienda en un podcast. Le preocupaba perder tiempo de juego y que eso a la larga lo afectara en la agencia libre, donde ya sabemos lo que ocurrió, firmó sólo por un año y 12 millones de dólares. Se dijo que su defensa era mala y que además venía de una campaña en la que sus habilidades como bateador habían disminuido.
De su evolución defensiva ya hemos hablado bastante. Hay también que detenerse en su ofensiva, porque volvió a ser el mismo de siempre, el que pone la bola en juego con suma facilidad y se poncha muy poco. Simplemente, un bateador experto.
Sí, el comienzo fue un tanto lento, pero una vez que entró en calor ha sido imparable. Cerró la primera mitad como el segundo mejor bateador de promedio de toda la Gran Carpa. Su promedio de .330 es solo superado por el .334 de Otto López, el campocorto de los Marlins que está en su mejor temporada. Pero, en honor a la verdad, la competencia de Luis no es Otto. Lo que persigue el de San Felipe, lo verdaderamente importante, no es el título de bateo, él ya tiene tres. Lo que él necesita es demostrar que su calidad ofensiva está intacta.
www.liderendeportes.com
Ver fuente