La Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (Abae) y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb), a través de herramientas tecnológicas de última generación, que incluyen satélites de observación terrestre y aeronaves no tripuladas, diagnostican de manera precisa las alteraciones geomorfológicas sufridas en la región costera y planifican las labores de recuperación de forma segura en el estado La Guaira tras el doblete sísmico del 24 de junio.
El despliegue científico coordinado por la Abae, ente adscrito al Ministerio para Ciencia y Tecnología, involucra un equipo multidisciplinario de geógrafos, investigadores, ingenieros y científicos, que se trasladó directamente a las zonas de mayor vulnerabilidad sísmica para validar en el propio terreno los datos analíticos obtenidos previamente desde el espacio.
Para hacer frente a la contingencia con el máximo rigor posible, el presidente de la Abae, coronel Adolfo Godoy, coordinó ante la comunidad internacional la activación de la Carta Internacional Espacio y Grandes Desastres (conocida como Activación 1036).
Esta plataforma de cooperación global permitió la recepción y el posterior procesamiento de más de 2.000 imágenes de alta resolución, tanto ópticas como de radar.
Información continua
Este flujo de información espacial se complementó con los datos captados de forma soberana por el satélite venezolano Sucre (Vrss-2).
A partir de estos insumos indispensables, la Dirección de Aplicaciones Espaciales de la Abae logró estructurar 182 productos cartográficos de detalle y cerca de 200 mapas de valor agregado.
Estas representaciones constituyen herramientas estratégicas para que las autoridades competentes diseñen planes de contingencia, reconstrucción e intervención urbana basados en evidencias científicas sólidas, rápidas y totalmente actualizadas en beneficio de la población expuesta.
Análisis científico
Uno de los componentes técnicos más avanzados aplicados durante esta emergencia es la técnica de interferometría de radar de apertura sintética, conocida en el ámbito especializado como InSAR.
De acuerdo con el geógrafo de la Unidad de Mediciones Científicas de la Abae, Víctor Navarro, esta metodología informática permite comparar detalladamente el relieve de la corteza terrestre antes y después de los movimientos telúricos.
La ventaja principal del sistema InSAR radica en su capacidad para detectar variaciones milimétricas en la superficie, facilitando la ubicación exacta de grietas ocultas, asentamientos del suelo o deslizamientos de laderas que no siempre son perceptibles a simple vista.
Gracias a este minucioso procesamiento de datos, los científicos han delimitado las áreas colapsadas y evaluado el estado físico de edificaciones civiles, manzanas urbanas, vialidades principales y redes hidrográficas en la entidad costera.
Toda esta información cartográfica se transfiere de manera directa y expedita a Protección Civil y a los distintos organismos de gestión de riesgos del país.
De esta forma, el Estado venezolano optimiza el uso de los recursos, guiando con máxima precisión las operaciones logísticas de búsqueda, salvamento y reconstrucción estructural en las comunidades.
Monitoreo en tiempo real
La respuesta operativa sobre el terreno se concentra de manera estratégica en la parroquia Macuto, donde la Fanb instaló el Puesto de Comando de la Fuerza Tarea 21.
Desde allí se dirigen la operación Esperanza y el Plan Venezuela Renace, los cuales emplean una moderna plataforma de monitoreo en tiempo real desarrollada en conjunto por la Infantería de Marina y el Ministerio de Ciencia y Tecnología.
El teniente de fragata Luis Alberto Gómez destacó en sus redes sociales que la herramienta digital se diseñó desde el primer día del desastre, permitiendo visualizar en tiempo real los levantamientos de campo y las imágenes de alta resolución obtenidas directamente por el batallón de drones de la Infantería de Marina.
El uso coordinado de estos drones proporciona fotografías georreferenciadas de gran exactitud y modelos fotogramétricos con vistas cenitales de los puntos más críticos de La Guaira. Bajo la supervisión del capitán de navío Omar Malavé, junto a la Armada, la Aviación y el Cuerpo de Ingenieros, se acumulan más de 736 horas de operación continua.
Este esfuerzo diario ha permitido abordar de forma directa 72 comunidades en las parroquias Macuto y Caraballeda, ofreciendo además un acompañamiento social integral a las familias mediante servicios de salud, suministro de agua potable y alimentación.
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