Una revolución financiera global en marcha, lenta y silenciosamente


Este es el tercer artículo de la reflexión que terminó siendo una serie de tres partes; la parte I, “Bancarrota Híbrida Vital” en donde se plantea la situación general; en la parte II, “Frágiles Burbujas de Realidad”, se completa el panorama de los riesgos globales convergentes agregando los causados directamente por el ser humano en lo social, lo geopolítico, lo tecnológico y lo económico.

En esta tercera parte toca reflexionar sobre qué hacer para evitar, mitigar o adaptarse a los “Efectos del Colapso Inminente”.

Después de más de tres décadas de cumbres internacionales para tratar el tema del cambio climático, específicamente el calentamiento global inducido por la acción humana, los avances han sido poco, cada vez se está más cerca del punto de no retorno de 2,5°C de temperatura promedio anual.

La UE27 y nueve países son responsables del 70% de la emisión de GEI

La participación, porcentual de la emisión de GEI es: China con 29,2 %, Estados Unidos con 11,11 %, India con 8,22 %, la UE27 con 5,95 %, Rusia con 4,84 %, Indonesia con 2,48%, Brasil con 2,1%, Japón con 1,99, Irán con 1,98% y Arabia Saudita con 1,58%.

“China, Estados Unidos, India, la UE27, Rusia e Indonesia fueron los mayores emisores mundiales de gases de efecto invernadero (GEI) en 2024. Juntos representan el 51,4 % de la población mundial, el 62,5 % del producto interior bruto mundial, el 64,2 % del consumo mundial de combustibles fósiles y el 61,8 % de las emisiones mundiales de GEI.” EDGAR -Report 2025

Brasil y México que están en la clasificación de los 20 mayores emisores de Gases de Efecto Invernadero, con 2,44% y 1,29%, respectivamente, representan más de la mitad de todo lo que emite la región de la “América de acá”, sin embargo, al sumar el porcentaje de emisión de los 10 países mayores emisores de la región que le  siguen en la clasificación se equipara  la emisión con la de la UE27, 12 países emiten los mismo que los  27 países, no pinta bien la región, hay que tomar medidas urgentes.(Ibíd)

La emisión global de GEI sólo disminuyó en el 2020, puede haber sido por la pandemia. (Ibíd)

Todos esos gatos también cazan ratones y como que no tienen intenciones de hacerse vegetarianos o tomar medidas.

Adaptación y mitigación

Intencionalmente se ha colocado en ese orden de prioridad y atención, aunque los líderes, ejecutivos y quiénes dirigen y toman decisiones tengan los riesgos globales medioambientales postergados para su consideración a corto y largo plazo, ya los efectos antropogénicos en el calentamiento global se están padeciendo, la naturaleza está avisando.

Las críticas a las metas y condiciones de la financiación dan una idea de hacia dónde han estado orientadas las prioridades:

.-Un 33% del financiamiento público climático  (2019-2020, ) reportado fue para la adaptación   mientras que el 59 % fue para la mitigación. (2023, Oxfam)

.-Justo un cuarto del financiamiento público  climático reportado es subsidio, mayormente en forma de préstamo, la mayoría de los cuales no son concesionales (es decir, no representan el mejor trato que pueda ser obtenido en el mercado). (Ibíd)

Es decir, en la práctica los esquemas de financiamiento no muestran un compromiso y un cambio de actitud sobre la gravedad de la situación. El enfoque se centra en los negocios, en su rentabilidad económica, las energías limpias y el vehículo eléctrico son el epicentro de este negocio, hoy venido a menos por el auge de la Inteligencia Artificial y el abandono de los Estados Unidos de todas sus políticas orientadas al respecto.

Poco o nada se ha avanzado en relación con la adaptación y allí es donde más vulnerables son los países con economías en desarrollo y los insulares. Así como también los segmentos de población de estratos socioeconómicos bajos que viven en asentamientos vulnerables, por lo general periféricos a las grandes ciudades, con el añadido de carencia de servicios públicos de agua potable y tratamiento de aguas residuales.

Un paso previo

Para enmarcar la propuesta de qué hacer, se plantean lo siguiente:

Priorizar los riesgos medioambientales o de la naturaleza como fundamentales, los efectos que se prevén afectarán a todas las demás categorías de riesgos globales antes mencionados. Estos pudieran ampliarse en tres grandes subcategorías: atmosféricos, biosféricos y litosféricos.

1.-Litosféricos

 Los desastres naturales que se originan y suceden de forma directa en la litósfera, están vinculados a la liberación de energía interna, el movimiento de fallas geológicas o la inestabilidad de los terrenos.

Los desastres naturales originados en esta capa de la tierra son: Terremotos; Tsunamis (Maremotos), ocurren cuando un terremoto de gran magnitud tiene su epicentro en el fondo oceánico (especialmente en zonas de subducción) y desplaza verticalmente una gran masa de agua; Erupciones Volcánicas; Movimientos en Masa (deslizamientos de tierra, aludes y derrumbes), son detonados por sismos, erupciones o saturación de agua; Hundimientos del Suelo (subsidencia y Socavones).

2.-Biosféricos

Los desastres naturales que se originan y desarrollan en la biósfera —la capa de la Tierra donde se sustenta y evoluciona la vida— son aquellos provocados por organismos vivos, procesos ecológicos o agentes patógenos  (virus, bacterias, priones u hongos) que atacan masivamente a una especie. A diferencia de los eventos geológicos o atmosféricos, estos desastres destruyen el equilibrio ambiental, las cadenas alimentarias o la salud humana debido a dinámicas biológicas.

Los desastres naturales originados en esta capa de la tierra son: Epidemias y Pandemias, que afectan a los humanos pero también pueden afectar animales (epizootias) como por ejemplo, la gripe aviar o atacar y destruir a las poblaciones de plantas y bosques (epifitias): Plagas Biológicas e Infestaciones y Plantas, la proliferación explosiva de una especie animal o vegetal (a menudo insectos) debido a alteraciones ecológicas, ausencia de depredadores o condiciones climáticas óptimas para su reproducción;  Mareas Rojas (Floraciones Algales Nocivas – FAN), el crecimiento acelerado y masivo de ciertas microalgas fitoplanctónicas en cuerpos de agua dulce o marina, las cuales liberan potentes toxinas biológicas; Invasiones Biológicas (especies exóticas Invasoras), la introducción accidental o deliberada de una especie fuera de su hábitat natural, la cual se propaga agresivamente desplazando a las especies nativas, altera irreversiblemente las cadenas tróficas, causa la extinción local de biodiversidad endémica y destruye economías pesqueras o agrícolas.

3.-Atmosféricos

Los desastres naturales generados en la atmósfera (fenómenos meteorológicos y climatológicos) son el resultado de variaciones extremas en la temperatura, la presión del aire, la humedad y el viento.

Los desastres naturales:

En la superficie terrestre son: Tornados, Olas de Calor y de Frío extremo, Tormentas de Granizo y Tormentas Eléctricas, Sequías Meteorológicas, Tormentas de Arena y Polvo.

En la superficie oceánica:  Ciclones Tropicales (Huracanes, Tifones o Ciclones); Trombas Marinas, Olas de Calor Marina (Interacción Atmósfera-Océano).

Estos desastres naturales al combinarse, producen un efecto mucho mayor que la suma de los efectos por separado, se originan en una esfera y los efectos se dan en las otras, como por ejemplo, los incendios forestales, las condiciones se dan en la atmósfera y las consecuencias en la biosfera.

Los científicos que han estudiado los colapsos de las civilizaciones, pasadas y actuales, resaltan varios aspectos de las acciones humanas tomadas: la gestión de los recursos naturales bosques, suelos, fuentes de agua; la acciones desde arriba hacia abajo y desde abajo hacia arriba; las visiones y atención de los problemas mediatos, a corto, largo plazo y muy largo plazo. Todas estas acciones de gestión humana inciden positiva o negativamente en los desastres medioambientales o naturales mencionados.

Advertencias del IPCC sexto informe

De acuerdo con el Sexto Informe de Evaluación (AR6) del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), América Latina y el Caribe (ALC) es una región altamente expuesta, vulnerable y fuertemente impactada por la crisis climática. Esta situación se ve severamente agravada por factores preexistentes como la pobreza, la desigualdad socioeconómica, la alta densidad poblacional y la fuerte dependencia de los recursos naturales.

Los impactos que alerta son: Degradación de la Amazonía, pérdida de glaciares andinos; arrecifes de coral y manglares, escasez de agua, pérdidas agrícolas – hacia la década de 2050, cerca del 50% de las tierras agrícolas de la región sufrirán desertificación y salinización, reduciendo de forma alarmante los rendimientos de cultivos básicos como el maíz y el frijol; ciclones y tormentas intensas, aumento del nivel del mar; problemas de salud pública, migración forzada y desplazamiento.

También, hace una alerta explícita sobre la mala adaptación: En ciudades, construir canales de concreto que aceleran el flujo del agua “aguas abajo”, valga la redundancia, en lugar de retenerla ecológicamente; en islas, construir muros marinos de cemento que terminan destruyendo los arrecifes de coral locales o erosionando las playas vecinas.

Resiliencia sistémica

Se ha tomado la propuesta hecha por el C40 Cities y McKinsey Sustainability, en el ensayo «Adaptación Enfocada, Una aproximación estratégica para la adaptación climática en ciudades» (Focused  adaptation, A strategic approach to climate adaptation in cities) y se ha ampliado para las tres  subcategorías riesgos medioambientales antes mencionados.

Antes que todo, se deben hacer conscientes a las poblaciones, urbanas y rurales, a los gobiernos, públicos y privados, a las empresas, y demás agentes y actores sociales sobre los riesgos medioambientales a los que están expuestos, así se sensibiliza y se logra sumar voluntades.

1.Evaluación de riesgos: elaboración de mapas de peligros o alto riesgo medioambiental, conjuntamente con sus análisis de impacto y análisis espacial.

2.Incorporar los riesgos medioambientales en la planificación, en las perspectivas, en los planes de mantenimiento de sistemas críticos.

3.Elaboración de Protocolos de contingencias y sistemas de alerta temprana.

4. Provisión y aseguramiento medioambiental. Hay que garantizar el financiamiento de los planes pero también asegurar alternativas financieras para la recuperación de los afectados.

5.-Elaborar acciones específicas para la adaptación a los efectos de los riesgos  (7-2021, C40 Cities & McKinsey)

Recomendaciones del IPCC sexto informe

En el informe 6 del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), en sus capítulos 12 y 15, hace las recomendaciones para la región de América Latina y el Caribe, ciudades e islas del Caribe, respectivamente, solo se mencionan por razones de brevedad las recomendaciones:

Sistemas de Regulación y Planificación Urbana; Infraestructura Híbrida (Verde-Gris); Consolidación de Asentamientos Informales; Reubicación de Familias en Alto Riesgo; Enfoque «De la Cresta al Arrecife”; Infraestructura de Protección Dura y Reclamación de Tierras; Relocalización Planificada a Largo Plazo; Diversificación y Seguridad Híbrida; Integración del Conocimiento Indígena y Local. (20-3-2023, IPCC Sexto Informe de Evaluación, AR6)

Una pausa más que cierre

  • .-La naturaleza es orden y caos, la ciencia y la tecnología ayudan pero sus alcances son limitados.
  • .-El modo de vida, cazar ratones, tiene al planeta al borde de un abismo. Tomar en serio las recomendaciones de los científicos es sentido común, evitar el colapso implica salvar vidas, es una responsabilidad ineludible de las generaciones actuales.
  • .-Quienes gobiernan, sector público y privado, tienen la mayor responsabilidad.
  • .-¿La Inteligencia Artificial, Ciencia de Datos, Robótica, telecomunicaciones, Fintech, plataformas digitales, Internet de las Cosas, Sistemas Inteligentes, Biotecnología, entre tantos otras innovaciones y  avances de las ciencias aplicadas y la tecnología hacia dónde deben apuntar?
  • .-Los proyectos, las políticas, las inversiones deben considerar para su viabilidad y sostenibilidad más allá de lo económico, agregar en los análisis las dimensiones: social, cultural, ambiental y política, donde emergen los  costos a mediano, largo plazo y para las generaciones futuras.


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