España impone controles fronterizos a Italia ante negativa de Roma a levantarlos


El Gobierno ha decidido restablecer desde las 00:00 horas de este sábado los controles fronterizos con Italia. Esta medida responde a la negativa del Ejecutivo italiano de levantar las restricciones impuestas a los viajeros procedentes de España a raíz de la crisis migratoria desatada por Marruecos en la ciudad de Ceuta.

La confrontación diplomática se intensificó después de que Roma rechazara el ultimátum lanzado por La Moncloa para eliminar los controles antes del domingo.

Ante la advertencia italiana de no aceptar presiones, el presidente Pedro Sánchez aplica una respuesta recíproca para frenar lo que califica como una campaña hostil contra los intereses españoles.

La campaña italiana y la instrumentalización de la crisis de Ceuta

El trasfondo de esta tensión radica en la decisión del gobierno italiano de romper los consensos europeos para liderar una campaña internacional de presión contra la administración de Pedro Sánchez.

Roma utilizó la llegada masiva de migrantes impulsada por Marruecos en Ceuta como argumento político para cuestionar la gestión fronteriza de España en el ámbito comunitario.

Las autoridades españolas recuerdan que el Ejecutivo gestionó y sanó aquella crisis migratoria con rapidez y eficacia institucional. A pesar de esa resolución temprana, el gobierno italiano intentó capitalizar políticamente el episodio para erosionar la posición exterior de España y proyectar dudas sobre su control de las fronteras exteriores de la Unión Europea.

Respuesta firme en defensa de la dignidad nacional

Italia estableció los controles unilaterales el pasado uno de agosto sin aval comunitario previo, una acción que España calificó desde el primer momento como un ataque desproporcionado.

El Ministerio de Asuntos Exteriores exigió la retirada de estas barreras para salvaguardar la dignidad de los ciudadanos españoles ante lo que considera una deriva injerencista.

La negativa rotunda del Ejecutivo transalpino obligó a La Moncloa a activar medidas proporcionales de reciprocidad en las fronteras. El gobierno español reafirma así su autoridad y deja claro que no tolerará maniobras de presión exterior que busquen desestabilizar la política migratoria nacional mediante tácticas de confrontación diplomática.


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