Saltaron las alarmas en el Manchester United este domingo tras el empate 2-2 frente al Tottenham cuando Benjamin Šeško tuvo que abandonar el campo cojeando debido a un problema en la rodilla.
La imagen del joven delantero retirándose con ayuda médica dejó un sabor amargo tras el punto logrado en el norte de Londres.
El esloveno, que había entrado en la segunda mitad sustituyendo a Noussair Mazraoui, tuvo una corta estadía en el encuentro, viendose en la obligación de pedir cambio debido a una dura entrada de Micky van de Ven que lo dejó tendido en el césped a pocos minutos del final.
Pese a la emoción por el gol agónico de Matthijs de Ligt, el ambiente quedó marcado por la incertidumbre alrededor del atacante de 22 años.
Después del encuentro, Ruben Amorim no ocultó su inquietud. El técnico explicó que el club aún debía valorar la lesión y comentó: “Tenemos que revisarlo”, para después añadir: “Tiene algo en la rodilla, así que veremos. Creemos que tiene un problema”.
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El entrenador insistió en que la mayor preocupación no era el rendimiento del futbolista sino su salud, afirmando: “Es la rodilla y nunca se sabe. Creo que [el estado de forma de Sesko] no es la mayor preocupación ahora mismo. Me preocupa más una lesión porque es de rodilla y no sé la gravedad”.
Šeško llegó este verano procedente del RB Leipzig en una operación importante que alcanzó los 74 millones de libras (97 millones de dólares). Su adaptación no ha sido sencilla y, hasta ahora, solo suma dos tantos y una asistencia en 12 apariciones con la camiseta del United. La posible lesión prolongada supone un nuevo contratiempo tanto para el jugador como para el equipo.
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