Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de California en San Diego (UCSD) y la Universidad de Maryland (UMD) reveló que aproximadamente la mitad de las señales emitidas por satélites geoestacionarios viajan sin ningún tipo de cifrado, dejando expuestos datos sensibles de gobiernos, empresas y usuarios comunes.
Con apenas 800 dólares en equipos comerciales, el equipo logró interceptar comunicaciones que incluían llamadas telefónicas, mensajes de texto, navegación Wi-Fi de pasajeros de aerolíneas, datos de infraestructuras críticas e incluso información militar y policial de Estados Unidos y México.
Los investigadores señalaron que esta vulnerabilidad no es un incidente aislado, sino un problema estructural del ecosistema satelital global, donde la falta de cifrado ha sido históricamente ignorada bajo la suposición de que “nadie miraría hacia arriba” para examinar estas señales.
El hallazgo ha generado alarma en la industria de ciberseguridad, pues demuestra que actores malintencionados —o incluso simples curiosos con acceso a tecnología básica— podrían obtener información altamente sensible sin mayores obstáculos.
Datos privados, militares y corporativos al descubierto
Entre la información captada se encontraron llamadas y mensajes de usuarios de T-Mobile, tráfico de internet de AT&T México, comunicaciones internas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), datos de plataformas petroleras y registros de aeronaves militares como helicópteros Mi-17 y Black Hawk.
Los investigadores también accedieron a metadatos de navegación de pasajeros de aerolíneas, correos corporativos de Walmart México y comunicaciones de cajeros automáticos administrados por bancos como Santander y Banorte.
Un riesgo global con barreras de entrada mínimas
El experimento demostró que cualquier persona en el mundo podría replicar la técnica utilizando una antena parabólica común, un motor de posicionamiento y una tarjeta sintonizadora, todo por menos de 800 dólares.
Expertos consultados advirtieron que agencias de inteligencia de distintos países probablemente ya explotan estas vulnerabilidades desde hace años, dada la magnitud del problema y la facilidad técnica para acceder a las señales sin protección.
Falta de cifrado y respuesta desigual de las empresas
Tras ser notificadas, compañías como T-Mobile y AT&T corrigieron rápidamente las transmisiones sin cifrar, mientras que otras entidades —incluyendo operadores de infraestructura crítica— aún no han implementado medidas de protección.
El estudio sugiere que la transición hacia sistemas satelitales seguros será lenta, pues muchos equipos son antiguos, costosos de reemplazar y dependen de estándares tecnológicos que no contemplaban amenazas modernas.
Este caso no solo revela una falla técnica: expone una vulnerabilidad global que redefine el debate sobre privacidad, soberanía digital y seguridad internacional. En un mundo hiperconectado, mirar hacia arriba ya no es una metáfora: es una advertencia.
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