María Antonieta Hidalgo, una venezolana en el imperio de los Casillas


Hay hitos que marcan un antes y un después en la trayectoria de un intérprete, y para María Antonieta Hidalgo ese momento tiene nombre propio: Ofelia Ramírez. Integrada en el engranaje de ‘Dinastía Casillas’, la serie que ha mantenido a Telemundo en la cima del rating estadounidense durante el último mes, la actriz venezolana se abre paso en la industria internacional con una mezcla de preparación rigurosa y pasión caribeña que hoy la posiciona como una de las figuras más sólidas de la pantalla hispana.

El éxito no es una suposición, sino que son cifras. “¡Llevamos un mes siendo número uno en Estados Unidos, no me lo creo! Nunca antes me había tocado estar en un proyecto que ya tuviera un fandom y menos uno tan grande y a nivel mundial. A la gente le encanta la serie, la disfrutan, la ven en streaming, la comparten, la traducen a distintos idiomas. Creo que el público está muy contento y nos han dado un extraordinario feedback”, detalló la caraqueña.

Pero detrás del vértigo de las pantallas y el frenesí de las redes sociales, habita la mujer que acaba de dejar la piel en el set. Tras meses de entrenamientos tácticos y grabaciones extenuantes, María Antonieta vive hoy lo que muchos actores llaman “el duelo”.

“Todavía me siento cansada… fueron meses muy duros de trabajo (risas). Siempre al terminar un proyecto hay una especie de duelo… Pero respecto al resultado, me siento muy contenta, satisfecha y agradecida”, admite, dejando ver la vulnerabilidad detrás de la guerrera que vemos en pantalla.

Al retomar su vida normal, los sentimientos encontrados afloran: la satisfacción del deber cumplido choca con la nostalgia de despedirse de un equipo que se volvió familia. Sin embargo, el balance es claro: Ofelia Ramírez ha sido su boleto dorado a la internacionalización, ahora que está abierta la posibilidad de una segunda temporada de la popular producción.

Más que una cara bonita

María Antonieta marca su territorio con una filosofía de hierro. Atribuye su racha de trabajo no a la suerte ni exclusivamente al físico que, admite, a veces puede cerrar más puertas de las que abre, sino a una resiliencia inquebrantable.

“Las mujeres en esta industria siempre tenemos que demostrar que no tenemos solo belleza, sino también inteligencia, preparación y muchas capacidades”, afirma con contundencia.

Para ella, ser actriz es un acto de fe y entrega: vive, respira y sueña por su profesión. Esa misma pasión es la que, a pesar de estar saboreando las mieles del éxito internacional, la hace mirar constantemente hacia adentro, a sus orígenes.

Aunque su presente brilla bajo los focos y la grandeza de una cadena de televisión tan grande como Telemundo, Hidalgo no olvida sus raíces. “Volver a Venezuela a trabajar es un sueño que tengo. Amo mi vida en este momento, pero volver a mi tierra sería maravilloso”, reconoce con añoranza.

Para esta actriz que hoy pone el nombre de Venezuela en lo más alto de la industria del entretenimiento al lado de grandes nombres de prestigio internacional, el éxito no es una meta final, sino una plataforma para regresar, algún día, al lugar donde todo comenzó. Y según sus propias palabras, espera que ese reencuentro sea “muy pronto”.




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