El aporte de Chourio no impidió la caída de Milwaukee


Trabaja duro en silencio para que tus resultados hablen por ti sin necesidad de que digas una sola palabra. Jackson Chourio sabe bien como hacer eso, porque -en honor a la verdad- no ha sido nunca un gran conversador, es más bien un joven tímido que ofrece respuestas cortas, combinadas con una sonrisa nerviosa, y deja que su talento haga el resto. Así ha sido desde que irrumpió en las Grandes Ligas en 2024 y hasta ahora el plan ha funcionado.

Este año, debido a una fractura en la mano izquierda, tuvo que esperar más de un mes para unirse al equipo grande. De hecho disputó su primer juego el cuatro de mayo ante los Cardenales de San Luis y era claro que no estaba al 100%. Le faltaba entrar en calor. Tan es así que cerró el mes bateando .266 con dos jonrones y ocho carreras empujadas. Pero ya está a plenitud de condiciones, listo para contribuir a las aspiraciones de Cerveceros, que -aunque tuvieron un tambaleante comienzo de campaña- ya son líderes del centro de la Liga Nacional con récord de 37-23.

Y no, no lo digo yo por exceso de empatía. Lo dicen sus números. En los primeros cuatro juegos del mes ya consiguió un par de bambinazos (ambos en un mismo juego ante Gigantes) y ocho remolques, lo mismo que registró en todo mayo. Además ya tiene ocho carreras anotadas, solo dos menos que las conseguidas en los 22 juegos que disputó el mes pasado. Con esta producción su average se elevó a .308 y su OPS está en .878. Se le ve ya mucho más cómodo en el home, evitando pitcheos fuera de la zona de strike y ejecutando cuando es necesario.

Por supuesto, esta es una gran noticia para los lupulosos, que -hasta ahora- tienen el séptimo mejor promedio colectivo de todo el beisbol (.247) y son sextos en anotadas (301), a pesar de que son también -en toda la Gran Carpa- el equipo que menos jonrones conecta con 44. Claro, tienen un brillante pitcheo cuya efectividad colectiva es de 3.26, que únicamente es superior a la de los inspirados Bravos y al bicampeón Dodgers, en este punto los dos grandes favoritos para coronarse en el viejo circuito.

¿Pero a quién le cae mal un poco más de poder?, a nadie. Y ahí puede ayudar bastante el venezolano, que tuvo prácticamente temporadas espejo en sus primeros dos años. En 2024 bateó para .275 con 21 jonrones, 79 carreras impulsadas y 80 anotadas. En 2025 ligó para .270 igualmente con 21 estacazos, 78 empujadas y 88 anotadas. Además, en los dos completó el 20-20 en jonrones y bases robadas. Hasta los momentos ha respondido siempre a las grandes expectativas que lo rodean desde su millonaria firma de 82 millones por ocho años.

La mesa está servida para que de un paso más al frente y él mismo ha sugerido, entre líneas, que uno de sus próximos objetivos es el 30-30. Así que no lo pierdan de vista, ni a él, ni a los Cerveceros, capaces de aspirar a una Serie Mundial.


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