Gregory Vargas superó a Oscar Torres con nueve campeonatos


Así como «Mamá Osa» desde el banquillo, Gregory Vargas se erigió como el hombre clave en la duela para que Marinos de Anzoátegui se alzara con su duodécimo título en la historia del baloncesto venezolano.

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El experimentado base fue reconocido como el MVP de la Gran Final por segunda vez en su carrera con el uniforme de Marinos, tras promediar 13.2 puntos, 3.2 rebotes, 1.8 robos de balón y 3.2 asistencias por partido. Además, exhibió una efectividad impecable en los momentos de apremio al convertir cada uno de sus 10 lanzamientos desde la línea de tiros libres y registró un extraordinario 52% de acierto en disparos de larga distancia.

Con la conquista de este noveno campeonato en su palmarés individual, el mirandino dejó atrás a Óscar Torres para convertirse en solitario en el jugador con más gallardetes en la historia del baloncesto profesional venezolano, un hito sin precedentes cimentado a fuerza de constancia, entrega y una enorme capacidad de reinvención para mantenerse vigente por tantos años.

Un hito con sello divino y respeto de leyenda

«Es súper especial, un momento increíble estar aquí. Lograr el título en el aniversario número 50 de Marinos no es nada fácil, ayudar al equipo a convertirse en el más ganador del baloncesto venezolano es increíble», comentó Gregory Vargas en declaraciones ofrecidas a Ivette Borges para SPB.tv. «Inscribir mi nombre como el jugador con más títulos es asombroso. Toda la gloria y la honra es para nuestro Señor Jesucristo, quien me mantuvo siempre firme, me dio la oportunidad de trabajar y me levantó día y noche con un propósito».

Sobre el significado de alcanzar esta marca en la misma franquicia que el propio Óscar Torres defendió con tanto ahínco y devoción, el «Súper Ratón» detalló con suma humildad: «Óscar es una leyenda, es uno de los mayores mentores que he tenido en mi carrera y le debo mucho. Haberlo superado en títulos es un orgullo, sin embargo, él tiene algo indiscutible, que es el amor, el apoyo y el respeto de toda la fanaticada y los jugadores. Por eso, para mí es un honor ser parte de su círculo de amistad».

Redención sobre la cancha

Cabe destacar que la temporada de Vargas no estuvo exenta de dificultades. En los compases iniciales de la zafra, algunos sectores de la fanaticada pusieron en duda su capacidad física y vigencia en el circuito, pero el piloto de 40 años siempre se mantuvo firme y con el hambre intacta de brindarle una nueva alegría a su organización.

«Sin quitarle mérito a los demás campeonatos, este es bastante especial por todo lo que significó. Le doy gracias a Dios por el fruto del trabajo que hice día tras día», cerró con emoción el histórico director de juego del Acorazado Oriental.


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