En las temporadas de beisbol una de las cosas que más expectativas genera son los novatos. Los verdaderos fanáticos siempre quieren conocer a los que podrían ser las grandes estrellas del futuro y, claro, comienzan a pronosticar que pasará con cada uno de ellos.
Este año sobre la mesa aparece el nombre de Jhader Areinamo, el infielder de los Tiburones de La Guaira que -ahora mismo- luego de 25 juegos es un claro candidato al Novato del Año.
El maracayero, de 21 años, que viene de jugar en Clase A y pertenece a los Rays de Tampa Bay, no ha parado de batear desde su debut. De hecho, es el mejor bateador de los escualos y su promedio de .357 es el cuarto mejor de todo el torneo, únicamente superado por Harold Castro (.422), Simon Muzziotii (.417) y el siempre rendidor Ali Castillo (.375).
Desglosando lo que ha sido su actuación, hasta ahora, Areinamo ha conectado al menos un hit en 19 de sus 25 compromisos. Es el líder jonronero del torneo con nueve bambinazos, dos más que su perseguidor más cercano el experimentado Wilson García (Bravos), pero también es quien más remolques tiene con 30. Su OPS es de 1128, el mejor de la liga. Se sonroja y suelta una risa nerviosa cuando se le pregunta si es un bateador de poder.
Todavía está muy joven y no quiere anticiparse a nada, pero de momento se perfila como un gran slugger, ese que siempre quieres tener en un turno importante.
Hace parte de esa camada joven que comienza a desarrollarse en Tiburones y aparece en un momento en el que, en general, la liga parece rejuvenecer y hay mucho talento al que seguirle la pista.
Pero aún así el ha encontrado la forma de sobresalir por encima del resto y hoy por hoy ya todos tienen muy presente su nombre. Y claro que vale la pena porque lo que está haciendo con Tiburones no es una casualidad, sino más bien la continuación de su buen año en ligas menores.
Durante este 2025 compartió su tiempo en Clase A y Doble A para finalizar con 131 juegos, en los que consiguió 145 hits, incluidos 32 dobles y 15 jonrones, empujó 70 carreras, ganó 46 boletos y se ponchó en 67 ocasiones. Su average fue de .285 y su OPS de .789. Al llegar a Venezuela dejó claro que sus metas eran mejorar la lectura de los lanzamientos para evitar hacer swing a los lanzamientos malos y aprender lo que más que pueda de “El samurái” Alex Cabrera, jonronero histórico de la LVBP que está comenzando su camino como coach.
Hoy por hoy pareciera que los objetivos ya se cumplieron. Ha empezado la cuenta regresiva para su despedida, porque el permiso que le dio su organización fue de 30 juegos, y lo cierto es que ya dejó una huella imborrable en la pelota local.
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