México alegró los corazones de todos sus compatriotas en el debut mundialista. Cantó, no lloró y curó todas las dudas que había sobre el equipo de Javier “Vasco” Aguirre dominando 2-0 a Sudáfrica ante 88 mil asistentes que plenaron el estadio Azteca.
El Cielito Lindo que los miles de aficionados en el estadio Azteca coreaban para apoya a la selección mexicana bajó a tierra en los pies del omnipresente Julián Quiñones que en apenas nueve minutos abrió el marcador.
Cantó México su primer gol del mundial, cuando el delantero colombo-mexicano aprovechó el primer error de los sudafricanos. Erik Lira robó la pelota a Sithole en las barbas del área y Quiñones tomó el balón suelto para soltar un mandarriazo indetenible.
Superados los nervios y la presión del debut y con 88 mil gargantas empujando desde las gradas del mítico estadio, que recibió su tercer partido inaugural en la historia de los mundiales, México dominó el juego con Brian Gutiérrez ejerciendo de todocampista, recuperando y distribuyendo balones.
Un pase atrás del mismo Gutiérrez facilitó otro disparo que Quiñones estrelló en el bajante del palo derecho antes de irse al entretiempo.
México regresó con más determinación y en un desmarque de ruptura Gutiérrez se descolgó hasta ser derribando en la semiluna por Sithole que se ganó la primera roja del Mundial.
Poco tardó en caer el segundo, cuando Raúl Jiménez cabeceó un centro del “Piojo” Alvarado para anotar su primer tanto en cuatro copas mundiales con México, que el artillero dedicó a su recién fallecido padre.
Sudáfrica se quedó con nueve por una agresión de Zwane y en el agregado el mexicano Montes también vio una inexplicable expulsión que marcó récord de jugadores con tarjeta roja en la historia de los partidos inaugurales.
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