Solé marca el rumbo de UCV


Cuando se arman plantillas bien confeccionadas en cada línea, se dispone de tiempo para trabajar un modelo de juego y se cuenta con un técnico con capacidad para plantar su idea y convencer a los jugadores para ejecutarla, el fútbol venezolano puede competir al más alto nivel en Suramérica como demostró esta semana la UCV de Daniel Sasso en la Copa Libertadores y la Academia Puerto Cabello de Eduardo Saragó en la Suramericana.

Sasso armó el rompecabezas del cuadro tricolor con esmerada paciencia durante los últimos tres años. En este tiempo forjó una de las defensas más aguerridas del torneo, al recuperar todo el potencial de Luis Adrián Martínez y convertir a Kendrys Silva en uno de los más profusos laterales derechos del país. Además, instaló en la mitad del campo a una dupla de estilistas que recuperan y distribuyen el balón con omnipresencia en el terreno e inteligencia táctica en cada movimiento, comandada por el panameño Makelele González, en plan de alcabala infranqueable, y el argentino Francisco Solé en su rol de imperturbable metrónomo para marcar el ritmo y la escala en la que UCV se desplaza.

Para un equipo que apenas debutaba en la fase de grupos de la Copa Libertadores, el triunfo 3-1 sobre una institución centenaria como Libertad de Paraguay, 26 veces campeón de su país, resulta un hecho inédito para la UCV, que tiene el valor adicional de rescatar al fútbol venezolano de las presentaciones indecorosas de los años más recientes en los torneos de clubes de la Conmebol.

La gran actuación de la UCV en el Olímpico tuvo la impronta de Solé. Su determinación para presionar la salida de Libertad fue esencial para recuperar el balón en las barbas del rival, filtrar la pelota al área y generar la jugada de gol del siempre efectivo Juan Manuel Cuestas, una fiera para aprovechar cada milímetro que ofrece el contrario.

Por el control que ejerció en el partido a partir desde primer tanto, la UCV mereció resolver el pleito con más tranquilidad y holgura, pero le faltó claridad para concretar, especialmente en el contragolpe que orquestó magistralmente Jovanny Bolívar, pero un desafortunado resbalón al momento justo de soltar el zurdazo le negó la posibilidad de convertir. Pero si algo le ha inyectado Sasso a la UCV es convicción. Y esa fe inagotable para luchar hasta el final se renovó con los ingresos de Charlis Ortiz, Murillo y De Sousa que reavivaron el fuego y en diez minutos cambiaron el partido a favor del tricolor, definido con el soberbio gol de tiro penal de Solé.

Caracas tiene síntomas de mejoría

El flaco desempeño del Caracas en el actual Torneo Apertura no ofrecía mayores ilusiones para augurar que sobreviviera a su debut en la fase de grupos de la Copa Suramericana de visitante ante Botafogo, que hace un par de años estaba celebrando su histórico doblete de campeón del Brasileirao y de la Copa Libertadores, comandados en la mitad del campo por el venezolano Jefferson Savarino, ahora en las filas del Fluminense.

Pero contra todo pronóstico el Caracas resistió con firmeza los ataques del Fogão, respondió con el tanto del prometedor Wilfred Correa, uno de los mejores talentos de las canteras del rojo en esta temporada, y luego contuvo las arremetidas del club de le estrella solitaria en el pecho, tras el tanto del empate de Arthur Cabral. Algo ha cambiado en la disposición táctica y en el rendimiento del Caracas, desde que Fernando Aristeguieta decidió entregar la titular del ataque al colombiano Santiago González, pues al triunfo de la jornada pasada 1-0 ante Metropolitanos se añadió ahora este inesperado punto conseguido en el estadio Nilton Santos.

De a poco, el Caracas está encontrando un mejor funcionamiento. Defendió de nuevo con mucha solidez para sostener el empate ante un club que ejerció un dominio absoluto del balón; y aprovechó la única oportunidad de hacer daño. Son síntomas de mejoría de un paciente que estaba muy enfermo.

La Academia superó el abismo económico con la maestría de Roberto Rosales

Basta comparar el colosal abismo económico que existe entre la plantilla del poderoso Atlético Mineiro de Brasil con la de Academia Puerto Caballo para dimensionar en su real medida la flamante victoria obtenida por el cuadro de Eduardo Saragó en su primer partido de la fase de grupos de la Copa Suramericana.

De acuerdo a las cifras de transfermarket, el equipo amazónico está valorada en 89 millones de euros, con un promedio de 2,46 millones para cada uno de los jugadores, Esto quiere decir que cuesta cerca de 11 veces más que la entidad porteña, cotizada en 7,9 millones de euros, Solo a ficha del lateral izquierdo Renan Lodi (12 millones de euros), la antigua estrella del Atlético de Madrid del Cholo Simeone, casi que duplica el valor de toda la plantilla del cuadro de Saragó.

Pero en la cancha, el balón iguala a todos los protagonistas, sin importar los dólares en la cuenta bancaria, y el pez chico se puede devorar a un tiburón como Mineiro, gracias al planteamiento ordenado, cuidadoso en cada acción para negar espacio, reducir el terreno y atacar los puntos flacos del enemigo con la inteligencia que lo hizo la Academia Puerto Cabello. El equipo de Saragó explotó al máximo el costado derecho, con el pase cruzados de Robinson Flores para la brillante finalización de Jean Castillo rematando al palo lejano del guardameta brasileño en el primer tanto, y luego utilizando el magistral e inagotable golpeo de Roberto Rosales, autor de la joya de centro para que Jiovany Ramos resolviera el pleito rematando de cabeza. Esta victoria laboriosa es una enorme inyección anímica y de confianza para la Academia, que ahora tiene que revalidar su funcionamiento en el torneo local para meterse ente los ocho grandes.


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