La exdiputada venezolana Dinorah Figuera regresó a Venezuela el jueves tras ocho años de exilio, se reunió con autoridades parlamentarias y opositoras, y partió el viernes hacia Miami para sostener nuevas reuniones, en el marco de una agenda de transición democrática respaldada por Estados Unidos.
Figuera, quien se presenta como presidenta de la Asamblea Nacional (AN) elegida en 2015, sostuvo un encuentro con el jefe del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, en el palacio Legislativo. El Departamento de Estado describió ese encuentro como una ocasión para “debatir una agenda que servirá como hoja de ruta para un diálogo político sobre una transición democrática”. También se reunió con el encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Venezuela, John Barrett, y con dirigentes de la Plataforma Unitaria.
La visita expuso tensiones dentro del bloque antichavista. Figuera reconoció ante el periodista Luis Olavarrieta haber tenido “diferencias” con María Corina Machado, líder de la oposición mayoritaria y premio nobel de la paz: “Tuve una conversación y, por supuesto, tiene una visión diferente a la mía”. Machado no se pronunció sobre la visita relámpago de la exdiputada al país, según informó la agencia AFP.

Figuera subrayó que su actuación responde a un mandato institucional: “María Corina es la líder, pero aquí estamos hablando de institucionalidad y yo soy presidente de la Asamblea Nacional”. Rechazó además ser catalogada dentro de los llamados “alacranes”, término con el que el bloque antichavista mayoritario designa a quienes considera colaboracionistas del Gobierno.
“A mí no me van a tildar de alacrán, de que soy una traidora. Soy una mujer consecuente con mi causa”, afirmó en la entrevista disponible en el canal de YouTube de Olavarrieta.
Los objetivos del plan que Figuera busca impulsar incluyen la conformación de un Consejo Nacional Electoral “vigoroso, creíble y transparente”, la reconstrucción de las instituciones democráticas y el restablecimiento de garantías para la participación política, según comunicó el Departamento de Estado. El organismo electoral venezolano está controlado por rectores afines al chavismo y es acusado por Machado de haber proclamado de manera fraudulenta a Nicolás Maduro como ganador de las presidenciales de 2024.
Maduro se encuentra actualmente preso en Nueva York, donde enfrenta cargos por narcotráfico. Figuera indicó a la AFP que una próxima visita podría incluir un encuentro con la presidenta encargada Delcy Rodríguez, quien gobierna bajo fuerte presión de Washington. “Estoy dispuesta a reunirme con todos los sectores”, señaló, sin precisar fecha de regreso.

La exdiputada defiende que la AN de 2015 es la “última institución que ha ganado electoralmente de manera legítima”, a pesar de que en 2020 se celebraron nuevas elecciones legislativas y actualmente funciona un Parlamento de mayoría chavista que sesiona y aprueba leyes. Esa estructura parlamentaria paralela, que controla activos venezolanos en el exterior, ha contado con el respaldo de Estados Unidos y otros aliados internacionales desde los comicios de 2020.
Para el politólogo Benigno Alarcón, la visita de Figuera constituye “un evento sorpresivo que desestabiliza el escenario y marca el posible inicio de un nuevo rumbo hacia una transición negociada”. Alarcón señaló en su cuenta de X que Estados Unidos aparece “en el ejercicio de un rol de mediador que puede terminar más bien como árbitro”.
Más de una decena de dirigentes opositores han regresado a Venezuela en las últimas semanas, en un contexto en el que la libertad de expresión se recupera gradualmente, las protestas resurgen y, según la AFP, el miedo parece menguar. La propia Machado, que lleva meses fuera del país, ha prometido regresar sin especificar cuándo.
(Con información de EFE y AFP)
por INFOBAE
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