Argelia Laya: figura política excepcional


Rebelde antes de nacer

En San Antonio del Guapo de Río Chico, Edo. Miranda, nació Argelia Mercedes Laya López el 10 de julio de 1926. Fue la tercera hija de Rosario López, militante de una agrupación cultural femenina; y del Coronel Pedro María Laya, “El Tigre de Barlovento”, montonero que nunca decía malas palabras”. De esa gestación esperaban un varón, pero nació hembra. Por eso Argelia comentaba que su nacimiento fue su “primer acto de rebeldía”.

Su padre y su madre formaron en sus hijas e hijos principios, con énfasis en valores para la igualdad. “Nunca acepten que los humillen por negros ni por pobres…” Y ella sentía orgullo por los méritos que fomentaban madre y padre. Eso la hizo excepcional en su rrebeldía, en su sólida conciencia de clase, su identidad con la negritud, en el cultivo del amor por los demás y en la riqueza de los valores que atesoró.  

Y parió allí

A una fiesta a la que asistió con su hermano Pedro, un hombre le puso una píldora narcótica en un vaso para drogarla y abusar de ella. El agresor fue identificado como José Antonio Guevara. Argelia decide tener a su hijo; y cuando su sabiduría natural le anunciaba que pronto iba a parir, no le creyeron. “Y parió en un carro cuando la trasladaban por la calle del Barrio Obrero, en la intersección con la avenida Sucre, en la estación de servicios Atilas”. Así lo precisa su hijo Pedro Martínez Laya, quien otorga un extraordinario valor a lo que nos testimonia. En la puerta del apartamento donde se fue a vivir en Sarría, colocó una placa con el nombre de Peruchele, manifestando orgullo por el hijo y desafiando los condicionamientos sociales de esa época.

En 1952, a los 26 años, se casa con Rafael Elino Martínez. Tuvo dos hijos con èl; Rafael en 1953 y Luis Guillermo en 1957. “El nombre de Luis fue por Luis Lozada, combatiente del grupo que desembarcó en República Dominicana en apoyo a acciones revolucionarias… En 1958 Rafael Elino, que había estado confinado en puerto Ayacucho, se trajo a dos aborígenes jiwis para declararlos hijos adoptivos de ambos; Luisa Amelia y Alberto Paramaconi”, testimonia su hijo Pedro Martínez Laya.

Radicalmente contrahegemónica

Con sus ideas y acciones Argelia desafiaba siempre la cultura dominante. Lo demostró cuando decidió tener a su hijo; cuando siendo maestra la botaron por su embarazo, peleo y logró el reencanche; cuando combatió al poder político en los partidos e instituciones enfrentando múltiples expresiones patriarcales, abogando por el derecho de las niñas embarazadas y madres a permanecer en el sistema educativo, por la despenalización del aborto, por refugios para mujeres vulneradas, por los derechos laborales, por los derechos humanos de todos los sectores.

Comandanta aguerrida y de humor atrevido

En una ocasión su hijo Luis Guillermo comentó que estando la Comandanta Jacinta en plena actividad guerrillera en las montañas de Lara, una noche su papá lo los invitó a pasear. Luis Elino, en lugar de enfilarse a ver vitrinas en Sabana Grande, llegó a la Av. Baralt y allí en la plaza Miranda sube al carro y se ubica en el asiento trasero una exuberante mujer, con medias de mayas entretejidas, una mini falda color dorado y satinada, blusa gris bastante abierta en el pecho y un nudo amarrado en la cintura. Muy maquillada, con exuberantes labios rojos, pestañas postizas y con una larga peluca rubia. Rosario López sentada adelante pregunta a su esposo: ¿Qué significa ésto? Seguía manejando callado. Rosario vuelve:!Y dime ya! La mujer hace una estruendosa carcajada y dice: ¿No sabes quién soy yo? La madre volvió la cara al reconocer la voz y le dice: ¿Argelia que haces de puta a estas horas de la noche en la Plaza Miranda? Todos riendo se regresaron a casa.

En la muerte, otra vez la adversidad

El 27 de noviembre, siendo presidenta del “Movimiento al Socialismo” (MAS), el partido realizó en Río Chico, estado Miranda, en Hotel Ipasmar, la convención para discutir las candidaturas a cargos de representación popular. Meses antes el CSE había normado que los partidos políticos debían hacer sus listas con el 70% de hombres y el 30% de mujeres. Como su fuerza superaba al miedo Argelia Laya defendió el 50 y 50, es decir la paridad en las postulaciones. Pero su partido decidió que no iba a cumplir ni la del 50% ni la del 70 a 30%. La decisión se toma por unanimidad. Argelia Laya se molesta y dice: “y es que acaso yo estoy pintada en el aire”. Para ella fue un agravio, no se contentaron con el incumplimiento de la norma, sino que en el momento de presentar las planchas no había ni siquiera el 30% de mujeres”. Y toman otra decisión: comisionarla a ella sola para que fuese al CSE a llevar las listas. Argelia se declara en rebeldía. Monta en cólera, le dice a cada uno de qué manera se iban a morir, lanzó groserías e improperios. Suspendieron la convención para después de un receso. Argelia se va a su habitación a descansar junto a su nieta de 4 años, Ananda Martínez Viveros. Mientras descansaba fallece de un ataque al corazón. Tenía 71 años.


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