Guerra cognitiva - Últimas Noticias


El martes 15 de julio de 1930, en la esquina caraqueña de Cipreses donde se erige el Teatro Nacional, el maestro Vicente Emilio Sojo dirigió el Orfeón Lamas. Esa noche, el primer coro estable de Venezuela se estrenó con un repertorio venezolanista pleno de madrigales y canciones corales. Aquellos orfeonistas, como los de hoy, sabían que cantar en coro es el acto de ser muchos siendo uno.

Cantar en coro es despojarse del ego para habitar la escucha. Es el arte de desaparecer en la belleza del todo, donde la voz propia se vuelve invisible, pero absolutamente imprescindible. Cantar en coro es un pacto de respiración compartida. Es cuando inspirar y espirar se vuelven un territorio común. Es aprender a ceder el paso a la voz prójima para que el colectivo canoro trascienda la suma de sus partes.

El canto coral es un acto de fe horizontal en el que cada diafragma es un hilo frágil, pero varias tejen un manto sonoro que cobija, sostiene y eleva. Es la certeza de que la propia nota suena mejor cuando está afinada con la nota del otro.  El canto coral es a la vez vuelo de pájaros en bandada en la misma dirección, pero con distintos aleteos, y oleaje marino con sus crestas y valles de melodía que se funden en la misma marea.

Pero, sobre todo, el canto coral es el latido colectivo de la tribu. Es el primer ritual humano para tocar el cielo con las manos vacías, un espejo de la sociedad ideal donde la diversidad de timbres no desafina, sino que enriquece, y donde el silencio entre notas también se respira en comunión.

En la Venezuela de estos días, el canto coral no busca disfrazar la tragedia ni endulzar el horror. Busca ser la vibración que contrarresta el estruendo, la frecuencia humana que le recuerda a la tierra que, aunque se mueva, hay una comunidad que elige vivir en armonía con ella y permanecer unida en sus acordes.

Cantar en coro es un ejercicio de amor en el que se renuncia al protagonismo para que, al unísono, florezca algo más grande que cualquier voz solitaria: la voz plural, la voz colectiva, la voz de todos.

Aun en este duelo, decimos con Aquiles Nazoa: “Creo en el amor y en el arte como vías hacia el disfrute de la vida perdurable” y “creo en los poderes creadores del pueblo”. Aun en este duelo decimos con Argimiro Gabaldón: “No permitas que tu dolor se esconda. Somos la vida y la alegría en tremenda lucha contra la tristeza y la muerte”. ¡Feliz Día Nacional del Canto Coral!


ultimasnoticias.com.ve

Ver fuente