Los acontecimientos de la madrugada del 3 de enero marcaron un antes y un después en la vida de los vecinos de las parroquias El Valle, Santa Rosalía y San Pedro, luego de que aproximadamente a las 2 am comenzaran los ataque s de Estados Unidos contra varias zonas de Caracas, principalmente en el Fuerte Tiuna.
Últimas Noticias realizó un recorrido por diferentes comunidades de las tres parroquias, donde conoció los momentos de pánico que vivieron los habitantes de comunidades como La Bandera, Los Chaguaramos, Ciudad Universitaria, Santa Mónica, Los Jardines del Valle, Los Cardones, San Antonio, San Andrés y Cerro Grande.
La mayoría afirmó haberse quedado sin servicio eléctrico y señal en los celulares con los primeros bombardeos.
Rezar y resguardarse en sus hogares fue la opción principal para proteger a los más vulnerables, incluidas las mascotas, de un evento que jamás imaginaron vivir en suelo nacional y que varios afirman que los marcó psicológicamente.
“Nos encomendamos a Dios”
Carmen Rangel. “Vivo con mi esposo en un piso 7 de las Residencias San Antonio (El Valle). Todo fue muy rápido, se fue la luz y se escuchó un estruendo. Sabía que no eran fuegos artificiales porque el sonido fue muy fuerte y el edificio tembló. Cuando nos asomamos a la ventana vimos el fuego en la montaña, seguido de más explosiones. Solo nos encomendamos a Dios para que todo parara”.
“Todo era nervios”
Belkys Márquez. “Yo vivo en Charallave (Miranda), pero estaba de visita en casa de mi hermana (calle 2 de Los Jardines del Valle). Estaba acostada cuando el cuarto tembló y se vio todo rojo. Me levanté y paré a mi hermana y a su esposo. Estábamos en un piso 8 y de ahí se veía todo. Nuestra reacción fue meter cosas importantes en bolsos por si nos tocaba salir. No dormimos nada, todo era nervios”.
“Me resguardé”
Gabriel Castro. “Soy de Los Cardones (Los Jardines del Valle). No hacía mucho rato que me había acostado cuando escuché el primer estruendo. Parecía que la casa se iba a caer. Mi reacción fue asomarme a la ventana y vi como pasaban aviones tirando bombas. Yo salí a ver cómo estaba una vecina que sufre del corazón y vi que otros vecinos ya estaban con ella, así que volví a mi casa y me quedé resguardado”.
“Sentí pánico”
Brena Alonso. “La violenta vibración de los ventanales me indicó que no se trataba de fuegos artificiales. Sentí pánico, pero mi condición de madre me obligaba a mantener la calma, pues mi hija y mi mascota también estaban asustadas. Cada explosión era más fuerte que la anterior. Nos preparamos para huir de ser necesario. Al escuchar pasar los aviones, el temor se intensificó. Ya no eran noticias sobre Oriente Medio; éramos nosotras”.
“Vivimos una noche de terror”
Carlos Rada. “Yo vivo en un espacio de Fundaplanimal (El Valle), donde también cuido a siete perros. Eso fue horrible, no se lo deseo a nadie. Me despertó el ruido y al darme cuenta de lo que pasaba solo me puse a orar. Los animales estaban muy nerviosos, sobre todo La Catira, a la que abrazaba para calmarla porque estaba muy inquieta. Vivimos una noche de terror. No pegué un ojo. Agradecí cuando amaneció”.
“Pensé lo peor”
Dilia Hernández. “Fueron momentos de zozobra. Pensé que venía lo peor. Cuando todo ocurrió estaba despierta y así me mantuve hasta que llegó el día porque acá no estamos acostumbrados a ese tipo de situaciones. Me encontraba con mis hermanas en mi casa (El Valle) y nos quedamos resguardadas. Eso fue un desastre. Nos cortaron la luz y no había señal”.
“Protegí a mi hijo”
Camila Hurtado. “Estaba durmiendo cuando escuché las explosiones. Yo vivo en Santa Mónica, así que se oía muy cerca lo que ocurría en Fuerte Tiuna. Al darme cuenta de lo que estaba pasando, mi reacción fue proteger a mi hijo. Comencé a guardar cosas de importancia en un bolso por si debía salir. Pero nos quedamos en casa, rezando y rogando a que amaneciera pronto”.
“Mis hijas lloraban”
Sergio Duarte. “Estaba con mi pareja y mis hijas viendo una película en el apartamento (La Bandera) cuando cayeron las bombas en Fuerte Tiuna. Mi esposa me dijo ‘creo que nos están atacando’ y yo pensaba que eran fuegos artificiales. Cuando me di cuenta de que era verdad solo pensaba en nuestras hijas, en cuidarlas porque lloraban muy asustadas. Fue muy fuerte todo”.
“Fue una pesadilla”
Ramona Ramírez. “El sonido del impacto del bombardeo en Ciudad Tiuna, sector Los Chinos, nos despertó. Fue una pesadilla de la que aún no nos despertamos. Apenas sentí uno de los impactos, supe lo que estaba pasando y nos costó armar nuestras maletas con lo indispensable porque estuvimos sin servicio eléctrico. Fue una escena de película de guerra”.
“Viví incertidumbre”
Yamileth Ramírez. “Yo vivo en El Valle, pero estaba de guardia en el Clínico (Hospital Universitario de Caracas) cuando todo pasó. A las 2 de la mañana escuchamos una detonación y allá se sintió como si estuviera temblando. Viví una incertidumbre horrible porque no había luz, la señal era pésima y no sabía qué estaba pasando. Como a la media hora logré comunicarme con mis papás, que estaban con mi hijo de 10 años. Estaban muy asustados. Esto nos afectó psicológicamente”.
“Me asusté mucho”
Alejandro Acevedo. “Yo estaba dormido y mi hermano fue quien me despertó cuando se fue la luz, en Colinas de Santa Mónica y se escuchó la primera bomba. Yo decía que no podía ser verdad hasta que escuché las fuertes explosiones y vi cómo todo temblaba. Se oía tan cerca que pensé que iba a caer una en el edificio. Me asusté mucho, pero no me asomaba a la ventana porque también estaba mi mamá. Eso duró como una hora hasta que solo se escuchaban las ráfagas de disparos a lo lejos”.
“No se veía nada”
Wilson Ortega. “Soy de la calle Madariaga, en Los Chaguaramos. Estaba en mi casa cocinando cuando escuché los aviones. Me asomé a la ventana, pero no veía nada. De repente se fue la luz y se escuchó la primera explosión. En seguida pensé que nos habían invadido. Me atemoricé porque era una guerra y no sabía si estaban disparando cerca, solo se veía cuando alumbraba todo por las explosiones. Pude llamar a mi familia en Petare para avisar que estaba bien, pero luego perdimos comunicación”.
“No fue nada fácil”
Iraida Guerra. “Como a las 2 de la mañana yo estaba acostada, revisando mi teléfono en mi casa, en Cerro Grande (El Valle). Se fue la luz y al momento escuché la explosión. Todo se empezó a mover y comencé a gritarle a mi esposo que estaba temblando. Cuando nos levantamos se escucharon las ráfagas de disparos y dije ‘Dios mío, nos invadieron’ y comencé a llorar. Llamé a mis hijos, que viven en la planta superior. Desde mi casa se veían las explosiones en Fuerte Tiuna, no fue nada fácil lo que vivimos”.
“Fue de película”
Anyi Martínez. “Todo se vivió como en una película. Estaba en casa con familiares que se encontraban de visita cuando se oyó un ruido muy fuerte que aún no logro describir. Mi mamá llegó a preguntarnos si sabíamos qué pasaba y al asomarnos en la ventana de pronto ya todo era oscuridad en El Valle, explosiones, gritos y el llanto de los niños que nos acompañaban. Llenamos bolsos y nos resguardamos. No había anhelado tanto el amanecer como en esa madrugada del 3 de enero”
ultimasnoticias.com.ve
Ver fuente