El 30 de mayo, en Hong Kong, China, la gobernanza global dio un nuevo paso: los representantes de 33 países firmaron el Convenio para el Establecimiento de la Organización Internacional para la Mediación (OIMed), convirtiéndose en Estados miembros fundadores de la OIMed.
Según lo establecido en el convenio, la OIMed entrará oficialmente en funcionamiento una vez que al menos tres países firmantes hayan completado los procedimientos de ratificación conforme a sus respectivas legislaciones nacionales. Se prevé que la organización comience sus actividades a principios de 2026, con sede en Hong Kong. Analistas destacan que la OIMed representa una innovación en el ámbito del Estado de derecho internacional, al llenar un vacío en los mecanismos de mediación a nivel global y ofrecer un valioso bien público jurídico para fortalecer la gobernanza global. Se trata también de una nueva contribución de China a la causa de la paz mundial.
La OIMed es la primera organización intergubernamental jurídica especializada en la resolución de disputas internacionales a través de la mediación, impulsada por China junto con otros 18 países. Desde su concepción, la OIMed busca ofrecer un mecanismo de mediación basado en el consentimiento voluntario de las partes, aplicable tanto a disputas entre Estados, como a controversias entre Estados e inversores extranjeros y a conflictos comerciales internacionales.
Actualmente, el mundo ya cuenta con mecanismos como la Corte Internacional de Justicia y el sistema de solución de diferencias de la OMC. ¿Por qué, entonces, promover la creación de la OIMed? La respuesta está estrechamente relacionada con el actual contexto internacional complejo y las necesidades reales de los Estados.
El mundo atraviesa hoy una nueva etapa de cambios turbulentos. Los conflictos geopolíticos proliferan, mientras el unilateralismo y el proteccionismo se intensifican. Algunos países recurren con frecuencia a la hegemonía e incluso a la guerra para imponer la eliminación de las diferencias. Al mismo tiempo, los mecanismos existentes de solución de controversias internacionales, bajo la manipulación política de ciertos países occidentales, enfrentan crecientes limitaciones: o bien no logran reflejar los principios de equidad y justicia, o bien han quedado paralizados.
En realidad, la mediación es uno de los métodos prioritarios de resolución pacífica de controversias internacionales consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. La creación de la OIMed materializa los propósitos y principios de dicha carta, complementando de manera efectiva los mecanismos existentes como el litigio y el arbitraje, y respondiendo a las demandas de la comunidad internacional —especialmente de los países del Sur Global— de construir un orden internacional más justo y razonable.
Cabe destacar que la mayoría de los 33 países firmantes son naciones en desarrollo. A la ceremonia de firma también asistieron representantes de decenas de países de Asia, África, América Latina y Europa. Según algunos análisis, en el pasado, los países del Sur Global rara vez veían protegidos sus intereses en disputas internacionales. Ahora, la OIMed les ofrecerá una nueva vía para la resolución de conflictos. Tal como señaló la parte china, la iniciativa “reforzará la participación de los países en desarrollo, promoverá una evolución de los mecanismos de resolución de controversias hacia un enfoque más justo e inclusivo, y aumentará la representatividad y la voz del Sur Global en la gobernanza internacional.”
Además, la elección de Hong Kong como sede de la OIMed reviste un profundo significado. Por un lado, la propia devolución de Hong Kong es un ejemplo exitoso de resolución pacífica de una disputa internacional. Por otro lado, la ciudad cuenta con ventajas únicas en cuanto a su ubicación y su sistema jurídico, lo que la convierte en un entorno ideal para la mediación internacional. Este hecho refleja asimismo los esfuerzos y la contribución de China a la causa de la paz mundial.
En los últimos años, China ha aportado su sabiduría para ayudar a resolver tensiones y diferencias entre países: desde facilitar el histórico acercamiento entre Arabia Saudita e Irán en Beijing, hasta promover la firma de la Declaración de Beijing entre las diversas facciones políticas palestinas; desde trabajar por una solución pacífica a la crisis de Ucrania, hasta impulsar la firma del convenio que establece la OIMed. Detrás de estas iniciativas se refleja el principio de la cultura china que valora la armonía.
En el 80.º aniversario de la fundación de las Naciones Unidas, la creación de la OIMed demuestra la sabiduría oriental de la convivencia armoniosa y los esfuerzos incansables de China por mantener la paz mundial, en claro contraste con las acciones de ciertos países occidentales que siembran continuamente la discordia. Surakiart Sathirathai, presidente del Consejo Asiático para la Paz y la Reconciliación y ex viceprimer ministro de Tailandia, afirmó que la propuesta china de crear la OIMed es muy oportuna, y expresó su esperanza de fortalecer la cooperación con China para contribuir de manera conjunta a la paz y el desarrollo en Asia.
Ese mismo 30 de mayo, Venezuela anunció su adhesión a la OIMed. Según informó su Ministerio de Relaciones Exteriores, el gobierno venezolano tiene previsto presentar el 3 de junio ante la Asamblea Nacional los documentos legales necesarios para completar el proceso de incorporación conforme a la legislación nacional.
Todo apunta a que este nuevo mecanismo internacional de resolución de controversias aportará un renovado impulso a la causa de la paz en el mundo.
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