Un informe de la firma de ciberseguridad Kaspersky advierte que este año los pagos móviles realizados a través de teléfonos inteligentes serán uno de los principales objetivos de los hackers. La alerta se centra en el uso de tecnologías como NFC (near field communication) y en la creciente adopción de servicios financieros digitales impulsados por inteligencia artificial.
Según el análisis, los ciberdelincuentes combinarán ingeniería social, deepfakes y virus adaptables para atacar a usuarios distraídos y vulnerar sistemas financieros. El objetivo sigue siendo el mismo: robar dinero o secuestrar datos personales con el menor esfuerzo posible, aunque cambien las plataformas y modalidades empleadas.
La investigación señala que los ataques se propagarán a través de aplicaciones de mensajería como WhatsApp, mediante archivos que aparentan ser inofensivos, pero que, al abrirse en una computadora, instalan troyanos capaces de robar credenciales bancarias.
Pagos móviles y fraudes digitales
Aunque la tecnología NFC en teléfonos y relojes se considera segura a nivel técnico, no está libre de abusos. En países como Brasil, donde la adopción de pagos sin contacto ha sido masiva, se han detectado riesgos como códigos QR modificados, aplicaciones maliciosas disfrazadas de cuponeras y terminales alteradas que cambian el monto justo antes de cobrar.
En 2025, Brasil sufrió un ataque masivo contra su infraestructura de pagos PIX, considerado el ciberataque financiero más grave de su historia, con pérdidas estimadas en 148 millones de dólares. Kaspersky advierte que en 2026 podrían ocurrir intentos similares en otros países de la región.
Nuevas amenazas: deepfakes y malware autoadaptable
La expansión de la IA generativa podría impulsar fraudes basados en deepfakes, donde los atacantes imitan voces y rostros para suplantar identidades y solicitar transferencias de dinero. Además, se prevé el uso de videos y fotos falsos para manipular entrevistas laborales o acceder a sistemas corporativos.
Kaspersky también anticipa la aparición de una nueva generación de malware impulsado por IA, capaz de analizar su entorno y modificar su comportamiento en tiempo real para evadir defensas, infiltrarse con mayor eficacia o cambiar de objetivo según la oportunidad.
Los expertos recomiendan medidas preventivas básicas como evitar abrir archivos sospechosos, revisar con frecuencia los movimientos bancarios y realizar pagos en redes seguras. El panorama para 2026 muestra que la seguridad digital será un reto creciente, en el que usuarios y organizaciones deberán evolucionar al mismo ritmo que los adversarios para proteger sus finanzas y datos personales.
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