¿Cuántas veces hemos ido a la playa y comido mejillones a la orilla de este hermoso mar Caribe? Ese Caribe azulito turquesa, brisa salada, cálido, tan nuestro que nos relaja al imaginarlo, y allí poder comer a la orilla del mar los frutos que nos regala frescos y nutritivos.
Aunque no es necesario ir a la orilla del mar y escuchar sus olas para disfrutar de un buen plato marino. Gracias a las bondades de la industrialización podemos ir a un restaurante o cocinarlo en casa, donde degustaremos una de las mejores proteínas que existen en el reino animal.
Familia de los moluscos, específicamente, molusco bivalvo, está formado por una concha y una masa visceral. Estos peculiares animales, son bombas nutricionales con impacto directo en tu salud: contiene una de las proteínas más deliciosas del reino marino, altamente demandados por sus valores nutricionales y su fama afrodisíaca; esto último, no es sólo marketing, ya que por cada 100gm que consumimos nos ayuda a potenciar la lívido, gracias a la cantidad de aminoácidos, óxido de zinc que contienen en su estructura, estimulando el funcionamiento hormonal.
Pero los mejillones no sólo son buscados por los adultos; también se le puede dar a los más pequeños de la casa. Por ser rico en minerales, contiene grandes cantidades de folato, selenio y hierro, importantísimos para formar terminaciones nerviosas y estructura ósea de los consentidos de la casa.
En Venezuela se ha estudiado su hábitat por más de 30 años, arrojando, la investigación, que por cada 100 gramos de mejillones locales, este aporta 86 calorías. Entre las propiedades de los mejillones podemos destacar su elevado contenido en vitamina A, vitaminas del grupo B (B1, B2, B3, B5, B6, B9, B12), vitamina C, D, E y K. Además, tienen propiedades antiinflamatorias debido al alto contenido en ácidos grasos omega-3” según investigaciones más recientes.
Lo anterior confirma que es un alimento hipocalórico y nutritivo. Una taza de mejillones contiene casi el 30% de la ingesta diaria requerida de fósforo.
Desde hace treinta años se ha realizado un trabajo mancomunado con científicos, pescadores y acuicultores del país, teniendo una acuicultura integral que forma parte de las tecnologías y prácticas aplicables de las Ciencias del Mar.
Con más de 30 años de experiencia, investigadores como Mayre Jiménez Prieto, Luis Freites y Paulino Nuñez Picasso, comparten los laboratorios de investigación científica y forman para avanzar en el fortalecimiento de la acuicultura en la región. La producción de mejillones tiene un importante valor económico y nutricional dentro del país con cálidad de exportación.
El Golfo de Cariacao, en el estado Sucre, es una de las zonas con mayor potencial para el cultivo, donde se realiza desde la obtención de semillas, la maduración sexual de los mejillones, la inducción al desove y la posterior siembra en el mar.
Esta producción no sólo sirve como una manera sostenible de alimentación, sino que también ayuda a la naturaleza, ya que este molusco absorbe dióxido de carbono del agua mientras crecen, lo que ayuda a combatir la acidificación de los océanos y por ende tener unas playas más hermosas
Los mejillones venezolanos son el perfecto símbolo de cómo nuestra ciencia transforma recursos naturales en bienestar. La próxima vez que los saboree, recuerde: está comiendo 30 años de investigación, tradición e innovación con sello venezolano.
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