Habitantes de más de cincuenta comunidades ubicadas en el Delta Medio iniciaron un plan de contingencia preventivo, fundamentado en saberes ancestrales, ante la proximidad del periodo del desbordamiento estacional de los ríos de la región.
Los productores de la zona comenzaron formalmente las labores de recolección y resguardo de sus cosechas agrícolas. Con esta iniciativa autónoma, las familias deltanas buscan garantizar el autoabastecimiento de alimentos básicos por un lapso mínimo de un mes, precisamente para el ciclo comprendido entre los meses de julio y agosto, temporada en la que las aguas suelen rebasar las tierras cultivables de la geografía regional.
Para asegurar la preservación de los rubros, los pobladores emplean técnicas específicas de conservación adaptadas a cada tipo de alimento. La yuca amarga, considerada el cultivo de mayor relevancia para la temporada de lluvias, es recolectada para ser rallada, secada y procesada en la elaboración de casabe, un alimento de larga duración idóneo para resistir las condiciones climáticas del entorno.
Asimismo, el plátano es cosechado en estado verde para permitir una maduración progresiva durante las semanas de anegación, sirviendo de sustento cuando el acceso a los conucos tradicionales se vuelve impracticable. En el caso del maíz, las mazorcas son desgranadas para su almacenamiento; posteriormente, el grano se muele o se utiliza entero en la preparación de alimentos autóctonos como cachapas, bollos y cotufas.
«Todos los años el río se desborda; la única diferencia es qué tan alto llega el nivel del agua. No podemos quedarnos de brazos cruzados», coincidieron productores locales consultados sobre la situación.
Monitoreo oficial
Por su parte, los organismos de seguridad del Estado extendieron un llamado a la calma a toda la población del bajo Delta. De acuerdo con el reporte oficial más reciente emitido por Protección Civil, el nivel del río Orinoco se ubicó este miércoles en cuatro metros sobre el nivel del mar.
Las autoridades aseguraron que, hasta la fecha, el cauce fluvial no ha alcanzado las cotas críticas que requieran la activación de alertas de riesgo inminente para la población general del estado. No obstante, precisaron que mantienen un monitoreo constante debido a la rapidez con la que pueden variar los niveles métricos del río, producto de las precipitaciones registradas en las cabeceras.
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