Con sello venezolano: La cicatriz del suelo luego del doble terremoto del 24jun


A medida que pasen más los días del terrible doble terremoto del 24 de junio más aparecen las secuelas del mismo, prueba de ello es el reciente descubrimiento en las profundidades del golfo de Paria y el sur de la isla de Trinidad: la tierra literalmente se licuó, dando origen a una efímera, pero fascinante isla-volcán de lodo. 

En esta edición te traigo este asombroso fenómeno con datos verificados por geólogos locales y agencias internacionales, comencemos:

¿Por qué se formó?

Este fenómeno es una consecuencia directa de la actividad sísmica. La energía liberada por el doblete sísmicos alteró el régimen de esfuerzos en las fallas geológicas que conectan Venezuela con Trinidad reactivando una falla geológica preexistente en el fondo marino, creando una vía de escape para fluidos y sedimentos que estaban atrapados y presurizados en el subsuelo.

El subsuelo de esta región fronteriza acumula gigantescas cantidades de agua, gas metano y sedimentos finos (arcillas) atrapados a gran profundidad y bajo una presión extrema. Cuando las potentes ondas sísmicas atravesaron estas capas, provocaron un fenómeno conocido como licuación de sedimentos:

El colapso de la presión: Las vibraciones desorganizaron los granos de sedimentos, aumentando la presión del agua y los gases atrapados en los poros de la tierra.

El contexto geológico: el anticlinal del sur

La clave de este evento reside en la geología local. La costa sur de Trinidad está dominada por el Anticlinal del Sur (Southern Anticline), un enorme pliegue de rocas que atraviesa la isla de este a oeste.

La vía de escape: Al no poder sostener la presión, esta mezcla semilíquida y densa buscó la ruta de menor resistencia hacia la superficie a través de fallas y fracturas preexistentes en el lecho marino.

El lodo fue empujado violentamente hacia arriba, acumulándose en el fondo del mar hasta superar el nivel del agua y formar una isla de lodo de entre 3,6 y 4,5 metros de altura sobre el nivel del mar. 

Este sistema de fallas y pliegues permite que agua, petróleo y gas, que han sido comprimidos a gran profundidad por el movimiento de placas tectónicas, asciendan hacia la superficie. Esta característica hace que la zona sea propicia para la formación de volcanes de lodo, que no expulsan lava, sino una mezcla de arcilla, agua, gases (principalmente metano) y fragmentos de roca.

 Viaje de 10 millones de años al presente

Gracias a los análisis de muestras de lodo realizados por la consultora ResiLog Limited, el Centro de Investigación Sísmica de la Universidad de las Indias Occidentales y el Instituto de Asuntos Marinos, hoy conocemos las entrañas de esta estructura.

El material es un «viajero del tiempo»

Los análisis bioestratigráficos determinaron que el lodo expulsado pertenece a la Formación Lengua, lo que significa que tiene una antigüedad aproximada de 10 millones de años (Mioceno tardío). Curiosamente, para salir a la luz, este lodo tuvo que atravesar capas geológicas mucho más jóvenes que se encuentran por encima, como las formaciones Cruse y Lower Cruse (de entre 5 y 8 millones de años de antigüedad). 

El sismo fracturó el lecho marino, permitiendo que una mezcla de arcilla blanda, fragmentos de roca y materiales ricos en calcita fuera expulsada violentamente hacia la superficie.

Un fenómeno efímero

El volcán de lodo es una isla temporal. La acción del oleaje está erosionando rápidamente la estructura. En solo dos días, perdió casi un tercio de su masa. Es probable que desaparezca en los próximos meses, víctima del constante embate del mar.

A diferencia de los volcanes de magma y lava que se solidifican en roca basáltica sumamente resistente, los volcanes de lodo submarinos son extremadamente vulnerables al dinamismo del océano.

Aunque el lodo expuesto al sol y al aire comenzó a secarse y endurecerse rápidamente en su cúspide, el islote está perdiendo la batalla contra el mar de forma acelerada.

Es muy probable que, en cuestión de semanas o meses, el oleaje termine por «borrar» la isla de la superficie, dejándola únicamente como un domo bajo el agua.

La deformación regional: No fue el único cambio; el nacimiento de este volcán de lodo es solo la punta del iceberg de los drásticos cambios geomorfológicos en la zona debido a la liberación de energía elástica acumulada en las fallas tectónicas.

Activación de otros volcanes: El sismo también aumentó la actividad de los volcanes de lodo terrestres ya existentes en la península suroeste de Trinidad, evidenciando que todo el sistema de fluidos subterráneos de la región reaccionó en cadena ante el gran sacudón. 

Lo que demuestra que este evento sísmico no solo «sacudió» nuestras vidas y la forma de verla, también lo hizo en la naturaleza y hasta el fondo del mar que se levantó, con un gran sedimento que emerge como lo haremos nosotros y a diferencia de ellos si perduraremos en el tiempo con sello venezolano.


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