Dinorah Figuera emerge como figura clave de EEUU para impulsar diálogo político en Venezuela


La dirigente opositora Dinorah Figuera retomó el protagonismo político en Venezuela al convertirse en una de las principales figuras vinculadas al proceso de diálogo entre sectores de la oposición y el chavismo, con acompañamiento de Estados Unidos.

Después de permanecer durante ocho años en España, donde mantuvo un perfil público discreto y defendió la vigencia de la Asamblea Nacional electa en 2015, Figuera regresó a la escena política venezolana para participar en conversaciones sobre una eventual transición y reformas institucionales.

Entre los temas planteados se encuentra el fortalecimiento del Consejo Nacional Electoral (CNE), institución cuya composición y funcionamiento han sido objeto de cuestionamientos por parte de sectores opositores.

La participación de Figuera se produjo después de que la oposición agrupada en la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) propusiera iniciar una negociación política con el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez, con acompañamiento de Estados Unidos, con el objetivo declarado de avanzar hacia la recuperación democrática del país.

Un acercamiento con Washington

Figuera, de 65 años, había mantenido una actividad política limitada durante su permanencia en España, donde trabajaba cuidando a personas mayores, según declaraciones previas de la propia dirigente.

Sin embargo, meses antes de su regreso a Venezuela fue convocada a una reunión con Michael Kozak, subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos. En ese encuentro se abordaron alternativas para una transición política que, de acuerdo con lo planteado, fuera estable, ordenada y consolidada.

La dirigente también recibió el reconocimiento de Washington como presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, institución de la que fue designada presidenta en 2023.

Su incorporación a las conversaciones también ocurrió después de que la líder opositora María Corina Machado señalara que Figuera debía asumir un papel en las negociaciones con el gobierno de Rodríguez.

Figuera reconoció que había mantenido diferencias con Machado, aunque posteriormente afirmó que la dirigente opositora tiene un papel importante dentro del proceso y sostuvo que los distintos sectores democráticos deberían ser incorporados a la discusión.

Una trayectoria vinculada al Parlamento opositor

Médica de profesión y vinculada ideológicamente al centro humanista, Figuera inició su actividad política durante sus años de estudio en la Universidad Central de Venezuela (UCV).

Militó inicialmente en La Causa R y posteriormente pasó a Primero Justicia, organización política encabezada anteriormente por Julio Borges, otro dirigente opositor que ha participado en procesos de diálogo con el chavismo.

Fue electa diputada en 2015 y posteriormente asumió la presidencia de la Asamblea Nacional electa ese año. La oposición decidió mantener la vigencia de ese Parlamento después de las elecciones legislativas de 2020, cuyos resultados fueron rechazados por buena parte de la oposición.

En enero de 2023, Figuera fue designada presidenta de esa instancia parlamentaria en una reunión realizada de manera virtual, acompañada por Marianela Fernández y Auristela Vásquez como vicepresidentas.

Posteriormente, las tres dirigentes fueron señaladas por las autoridades venezolanas de varios delitos, entre ellos usurpación de funciones y traición a la patria.

Regreso a Venezuela

Figuera se exilió en España en 2018, después de permanecer durante un período en la Embajada de Francia en Caracas.

Su regreso temporal a Venezuela en junio de 2026 marcó su reaparición pública en el escenario político nacional. Durante esa visita sostuvo una primera reunión con representantes del chavismo y aseguró que su participación tendría un carácter institucional y no partidista.

Ahora, su papel estará centrado en las conversaciones que buscan establecer acuerdos sobre reformas institucionales y condiciones para una eventual transición política.

El proceso comenzará el 1 de agosto y tendrá como uno de sus principales desafíos lograr que las partes mantengan un diálogo de buena fe y concreten acuerdos verificables, en medio de profundas diferencias políticas.

 


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