El capital intelectual (CI) comprende un conjunto de activos intangibles de una empresa u organización, constituido por los conocimientos, habilidades, experiencia, bases de datos, cultura y relaciones que suele identificarse como know-how; y que por sus características, al no ser físicos, no siempre aparece en el balance contable o estados financieros.
No obstante, el CI es el valor monetario de la suma de todos los activos intangibles que una compañía u organización, que a través de la innovación y el desarrollo, han conseguido transformar en conocimiento y en valor añadido, ya sea presente o futuro, generando retorno económico y ventaja competitiva futura.
En la práctica, el CI es la suma de material intelectual: ideas, conocimientos, información, cultura corporativa y experticia operacional acumulada por la fuerza laboral de una empresa u organización; el cual converge convenientemente en una actividad productiva de un bien o servicio, para crear riqueza y ser susceptible de ser convertida en propiedad intelectual.
Derivado de la acelerada tecnificación y profesionalización de los sectores productivos de la economía en el presente siglo, el CI aparece como un concepto relativamente nuevo. Este término comenzó a utilizarse en el ámbito económico y comercial en la década de los años 90 del siglo pasado.
Sin embargo, la expresión fue acuñada en el año 1969 por el economista John Kenneth Galbraith, quien sugirió que el capital intelectual significa acción intelectual.
Posteriormente, autores como A Brooking o Thomas A Stewart comenzaron a utilizar el concepto en estudios, que luego fue utilizado por diversas organizaciones y empresas, en el campo social, así como en el mundo académico.
El CI, a diferencia de la propiedad intelectual, no puede registrarse mediante leyes de propiedad intelectual; es decir, no puede protegerse su posesión. Además, la complejidad para cuantificar su valor en términos económicos suscita que sea subestimado como activo para fortalecer el patrimonio de la empresa u organización.
En términos cuantitativos, el CI se considera como la diferencia entre el valor de mercado de una empresa u organización y sus activos físicos totales, constituyendo el marcador de valor en la economía del conocimiento.
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