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En el siglo XXI, es muy común escuchar el término hiperconectividad, el cual está
definido como la conexión constante e integrada de personas, dispositivos y sistemas a través de redes digitales, lo que permite la interacción en tiempo real entre humanos y máquinas.

Lo anterior se ha constituido en un fenómeno que se evidencia en el uso continuo de smartphones, dispositivos móviles, redes sociales y plataformas digitales, impulsado por la digitalización, el Internet de las Cosas (IoT), y las redes 5G. El fenómeno se traduce en la integración constante de dispositivos, redes y datos en la vida cotidiana y el entorno laboral.

El fenómeno de hiperconectividad ha mostrado un evidente crecimiento en el ámbito laboral (teletrabajo); y la transformación digital de la economía ha llevado a
un aumento sin precedentes de la hiperconectividad. Actualmente, se estima que el 15 % de la fuerza laboral global trabaja de forma remota, esta tendencia sigue en aumento.

A diferencia de la simple conectividad, la hiperconectividad implica que no solo las personas, sino también las máquinas y los sistemas están interconectados en tiempo real. Esta evolución ha sido impulsada por la digitalización de los negocios,
mediante el uso intensivo de la tecnología, lo que ha permitido un acceso más
rápido y eficiente a la información.
Si bien es cierto que este fenómeno tecnológico-social ofrece beneficios como
mayor acceso a la información y optimización de la productividad, también presenta desafíos y amenazas a la salud pública como la sobrecarga de información, el estrés y el riesgo de dependencia tecnológica.

Conexión permanente

Entre las principales características del fenómeno de la hiperconectividad está la conexión permanente. Esta bondad brindada por la tecnología viabiliza la capacidad de estar conectado casi todo el tiempo a través de múltiples dispositivos (teléfonos, tabletas, ordenadores) y canales digitales (correo electrónicos, mensajería, redes sociales).

Por otra parte, la integración y conexión a sistemas informáticos va más allá de la
interacción humana, incluye la interconexión de máquinas y sistemas, como electrodomésticos inteligentes o la domotización de infraestructura y ciudades inteligentes. Lo que permite el acceso ubicuo a datos que facilitan la obtención de información y comunicación desde cualquier lugar.

La incidencia e impacto de la hiperconectividad en la dinámica de la sociedad moderna se debate entre beneficios, desafíos y la preservación de la salud pública. Son evidentes las ventajas de la hiperconectividad en la mejora de la comunicación y el acceso a información, al generar mayor productividad en el trabajo y en la vida diaria, así como facilitar el control de dispositivos del hogar a distancia.

Sin embargo, el ser humano tiene que enfrentar episodios que por su naturaleza le
pueden generar ansiedad y estrés debido a la necesidad percibida de estar siempre disponible, generando molestias de salud física (vista, postura, manos), y la dificultad para desconectarse (adicción tecnológica).

Indiscutiblemente, la hiperconectividad ha abierto nuevas oportunidades en el ámbito laboral así como importantes desafíos. Uno de los más relevantes es la creciente pérdida de los parámetros entre la actividad laboral/profesional y la vida personal, lo que dificulta la desconexión tecnológica y puede afectar el bienestar de las personas laboralmente activas.

Lo anterior puede derivar en un impacto en la salud mental, ya que la relación entre la hiperconectividad y problemas como la ansiedad digital, el estrés y la depresión, pueden desencadenar patologías de complejo y costoso tratamiento.

Estrategia profiláctica

La gerencia moderna plantea una estrategia profiláctica basada en cinco (5) recomendaciones para gestionar la hiperconectividad: Reglamentar el acceso a conexiones digitales, estableciendo límites con horarios para el uso de dispositivos; y desconectarse de los mismos en momentos vitales, como en horas de comidas o antes de dormir.

Reservar espacios sin acceso a tecnología, donde no se utilicen dispositivos electrónicos.
Promover actividades offline, privilegiando actividades físicas y de ocio que no requieran componentes electrónicos, como leer libros, hacer actividades físicas o disfrutar de la naturaleza.

Practicar la meditación, utilizando métodos como el mindfulness para focalizarse en el presente y mitigar la sobre estimulación. Impulsar la actitud e interacción cara a cara, lo que contribuye a fomentar las relaciones interpersonales directas, atenuando los contactos virtuales y evitando el aislamiento social.

Es por ello, que las ciencias gerenciales estudian el fenómeno de hiperconectividad y su impacto en las organizaciones, públicas y privadas, tanto productoras de bienes como prestadoras de servicios, dado un escenario cada vez más digitalizado, por lo que resulta fundamental comprender cómo impacta la hiperconectividad en la actividad económica y qué estrategias pueden aplicarse para maximizar sus beneficios sin menoscabar la salud de la fuerza de trabajo y afectar el equilibrio laboral.

Impacto en la economía

La hiperconectividad ha tenido un significativo impacto en la economía, con distintas manifestaciones según el sector, siendo innegable su influencia en mercado laboral.

En la Industria manufacturera el fenómeno de la hiperconectividad permitió la conectividad en tiempo real, lo que viabilizó la automatización de procesos y la optimización de la producción.

Las empresas del sector han incorporado en su actividad fabril dispositivos electrónicos cuyos sensores inteligentes permiten realizar análisis de datos en tiempo real, a fin de optimizar la eficiencia operativa, disminuir las mermas y reducir los costos de mantenimiento.

Adicionalmente, la instrumentación de sistemas interconectados ha permitido la
manufactura de la producción de manera customizada (customize), lo que permite adaptaciones inmediatas en las líneas de producción según la tendencia de la demanda del mercado.

En cuanto al sector financiero, la transformación digital ha redefinido el negocio de
intermediación financiera y los servicios bancarios con la progresiva informatización, automatización y digitalización de transacciones, la implementación de blockchain y la adopción de inteligencia artificial para la atención al cliente.

Estas innovaciones han mejorado la seguridad, rapidez y accesibilidad al sistema
financiero, pero también han incrementado la exposición a ciberataques.

En respuesta, las entidades financieras han instrumentado contramedidas para
mitigar estos riesgos, implementando tecnologías de autenticación biométrica y
sistemas avanzados de detección de fraudes basados en inteligencia artificial, lo
que ha mejorado la protección de datos y la experiencia del usuario.

Alcance en otros sectores

En el ámbito médico, los adelantos tecnológicos han permitido el monitoreo a distancia de pacientes, la realización de consultas médicas virtuales y el uso de Big Data para diagnósticos más precisos. Estas innovaciones han optimizado la atención sanitaria, promovido las redes de investigación científica y han demandado nuevos requerimientos en términos de protección de datos y dependencia tecnológica.

Asimismo, la hiperconectividad ha permitido la conexión en redes de dispositivos
médicos inteligentes lo cual ha mejorado el control de enfermedades crónicas, endémicas y pandémicas; lo que ofrece a los profesionales de la salud la posibilidad de realizar ajustes de tratamiento en tiempo real. En la praxis, esto se evidencia en una atención personalizada, oportuna y eficaz.

En el ámbito educativo, la hiperconectividad ha permitido afianzar la formación
online gracias a la tecnología, masificando y ampliando el acceso al conocimiento, al facilitar el aprendizaje flexible y la personalización de contenidos educativos.

Lo anterior ha potenciado el uso de las plataformas de aprendizaje basadas en
inteligencia artificial, transformando la educación en todos sus niveles y ofreciendo
material y contenidos adecuados al ritmo y necesidades de cada estudiante.

Por otra parte, la hiperconectividad ha impactado positivamente en la logística y
transporte, ya que el uso de sistemas avanzados de Global Positioning System –
GPS (Sistema de Posicionamiento Global – SPG), y la analítica de datos en tiempo
real ha viabilizado la optimización de las cadenas logísticas de suministro, la
movilidad de mercancías mediante el modelo Justo a Tiempo (Just in Time – JIT).

Esto ha mejorado la gestión de flotas de transporte reduciendo costes operativos y
perfeccionando las rutas de entrega. Para el sector energético, la expansión de redes inteligentes o smart grids, ha evolucionado la gestión del consumo energético, permitiendo el seguimiento y monitoreo del servicio eléctrico en todas sus fases (Generación, Transmisión, Distribución y Comercialización), realizando ajustes y recalibrajes en tiempo real para elevar la seguridad y confiabilidad del servicio, así como su eficiencia.

La hiperconectividad también ha contribuido a la actividad urbana, y al avance de ciudades inteligentes, viabilizando la consolidación de infraestructuras urbanas con el uso de sensores y sistemas de análisis de datos en tiempo real. Muestra de ello es la implementación de semáforos inteligentes, sistemas de transporte público interconectado y sistemas de gestión de residuos que han elevado la calidad en los centros urbanos, optimizando el flujo del tráfico vehicular, minimizando la polución y privilegiando un desarrollo urbano más sostenible y sustentable.


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