Falleció Antonio Mora, genio que combinó humor y sabiduría


La literatura venezolana se despide de uno de sus creadores más auténticos. En la ciudad de San Cristóbal se conoció la triste noticia del fallecimiento de Antonio Mora, reconocido poeta, narrador, cronista y promotor cultural tachirense. Su partida deja un vacío profundo en la región andina, pero consolida el legado de una obra singular que utilizó la ironía, el absurdo y la imaginación crítica para descifrar la complejidad de la experiencia humana.

Nacido en Pregonero, estado Táchira, Antonio Mora no solo destacó por el brillo de su pluma, sino también por su faceta como educador y animador cultural. Durante décadas se consagró como una referencia indispensable para la vida literaria del estado Táchira, dedicando gran parte de su vida a la formación de nuevas generaciones de lectores y autores.

Su generosidad intelectual quedó inmortalizada en su labor al frente del histórico Taller Literario Zaranda. Este espacio formativo se convirtió en un semillero fundamental para el surgimiento de numerosos escritores tachirenses contemporáneos, quienes siempre encontraron en Mora a un mentor atento y comprometido.

Una joya de la literatura regional

Si hay una obra que define la genialidad de este autor, es sin duda ‘Crónicas de Acirema’. Publicada por primera vez en 1980, este libro se alza como una de las propuestas más originales de la literatura regional venezolana. Utilizando un ingenioso anagrama de la palabra «América», Mora edificó el territorio imaginario de Acirema.

A través de la sátira, la parábola y el absurdo, el escritor construyó un espejo distorsionado pero dolorosamente lúdico para reflexionar sobre las contradicciones de la vida latinoamericana, la política y las costumbres sociales de la época y las grandes interrogantes de la condición humana.

Gracias a este enfoque, su literatura logró trascender las fronteras locales, alcanzando una valiosa dimensión universal.

La producción literaria de Antonio Mora es amplia y difícil de encasillar en los géneros tradicionales. Títulos emblemáticos como ‘Jodemas’ y ‘Tres Zarandajadas’ dan cuenta de su maestría para transitar con total naturalidad entre el aforismo, la minificción, la crónica periodística y la poesía.

Sus textos se caracterizaron siempre por una rara e inteligente combinación de humor y sensibilidad. Con su partida física, Venezuela pierde a una de sus voces más auténticas del último medio siglo.


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