Intelectuales cubanos se pronuncian en defensa de la soberanía y la paz


Intelectuales cubanos emitieron este lunes una declaración para manifestar su compromiso con la defensa de la soberanía nacional, la paz y la justicia social, en medio de las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de una acción militar contra la isla.

El documento, compartido por la revista de cultura La Jiribilla, fue firmado por quienes han sido reconocidos con el Premio Nacional de Ciencias Sociales y el Premio Nacional de Historia de Cuba, expresando que son «conscientes de la responsabilidad ética que entraña nuestra labor intelectual y nuestro compromiso con la nación».

«Reafirmamos, en primer lugar, nuestra lealtad a los principios de independencia, soberanía y justicia social que han guiado el proceso revolucionario cubano desde su génesis», indicaron.

Además, destacaron que la historia de Cuba, «desde la gesta mambisa hasta hoy», ha estado marcada por una lucha persistente contra toda forma de dominación externa, «y ese legado continúa siendo el fundamento de nuestro pensamiento y de nuestra acción».

Los intelectuales afirmaron que defienden el derecho inalienable del pueblo cubano a decidir su destino sin injerencias extranjeras. «El bloqueo económico y las presiones de toda índole constituyen formas de agresión que afectan directamente la vida cotidiana de nuestra población y obstaculizan el desarrollo pleno del país», enfatizaron.

«Denunciamos al imperialismo como una amenaza a la paz, la estabilidad y la autodeterminación de las naciones. El auge neofascista en todo el mundo, con el abyecto liderazgo de los fanáticos del norte revuelto y brutal, pone en peligro la existencia misma de nuestra especie. Cuba es víctima hoy de esas oscuras fuerzas que debemos rechazar», refiere la declaración.

Revindicaron la vocación humanista y emancipadora del proyecto social cubano, que tiene como objetivo esencial la dignificación del ser humano, la ampliación de derechos sociales y la construcción de una sociedad más equitativa.

También reconocieron los desafíos, tensiones y contradicciones propias «de toda obra histórica viva», pero sostienen que la solución de todos los problemas corresponde exclusivamente al pueblo cubano, mediante el diálogo, la participación y el perfeccionamiento continuo de sus instituciones, respetando el orden constitucional vigente y su tradición de resistencia.

«Alertamos sobre los peligros de discursos que, bajo la apariencia de análisis académicos o preocupaciones ‘cívicas’, pueden contribuir a legitimar agendas de desestabilización o a reproducir narrativas funcionales a intereses ajenos a la nación. La historia enseña que la injerencia solo conduce a la violencia, al sufrimiento y a la pérdida de soberanía», añadieron.

Los intelectuales abogaron por la paz como el principio rector de la convivencia nacional e internacional. Añadieron que La Habana necesita, más que nunca, espacios de entendimiento, respeto y construcción colectiva, alejados de la confrontación estéril y de los llamados a intervenciones foráneas.

«Nuestro afán pacifista no niega el derecho de este país a defenderse de una agresión, si fuera necesario, aunque esperamos que un escenario así jamás se concrete», acotaron. Asimismo, reiteraron su confianza en la capacidad del pueblo cubano para enfrentar sus retos con inteligencia, cultura política y sentido de justicia.

«Convocamos a la comunidad académica y a la ciudadanía en general a defender la verdad histórica, la independencia nacional y los valores de solidaridad que han caracterizado a nuestra nación», expresaron.

Entre los firmantes están Isabel Monal Rodríguez, María del Carmen Barcia, Pedro Pablo Rodríguez López, Olga Portuondo Zúñiga, Sergio Guerra Vilaboy, Alberto Prieto Rozos y Aurelio Alonso Tejada.

Se suman José Luis Rodríguez García, Francisca López Civeira, Mildred de la Torre, José Bell Lara, Hebert Pérez Concepción, Urbano Martínez Carmenate, Israel Escalona Chádez y José Luis Méndez Méndez.

El pasado 29 de enero, el presidente de EEUU, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para declarar una «emergencia nacional» ante la supuesta «amenaza inusual y extraordinaria» que representaría Cuba para la seguridad del país norteamericano y la región. También se anunció la imposición de aranceles a los países que vendan petróleo a La Habana, sumado a las amenazas de represalias contra quienes actúen contra la orden de la Casa Blanca.

El pasado viernes, el Gobierno de EEUU anunció un recrudecimiento drástico de las sanciones contra La Habana con la firma de una nueva orden ejecutiva, ampliando el alcance de las restricciones hacia cualquier individuo o entidad que participe en actividades generadoras de divisas para la isla o que colabore materialmente con el aparato de seguridad del Estado cubano.

Por su parte, el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, alertó que su par estadounidense eleva las amenazas de agresión militar contra Cuba a una escala peligrosa. Llamó a la comunidad internacional a tomar nota y, junto al pueblo estadounidense, determinar si se permitirá un acto criminal tan drástico para satisfacer los intereses de un grupo pequeño que busca revancha y dominación.


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