Las Fuerzas Navales del Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán informaron este miércoles que veintitrés embarcaciones completaron el cruce del estrecho de Ormuz durante las últimas veinticuatro horas.
Este grupo, compuesto por buques petroleros, navíos comerciales y de contenedores, navegó bajo la estricta coordinación y protección de las fuerzas iraníes. Mediante una declaración oficial emitida en el sitio informativo Sepah News, la institución militar subrayó que mantiene un control inteligente y continuo de esta vía marítima, al tiempo que atribuyó la inseguridad en el golfo Pérsico a las acciones hostiles del ejército estadounidense.
La vigilancia en el estrecho se mantiene reforzada desde el pasado 28 de febrero, fecha en la que Teherán restringió el tránsito a embarcaciones vinculadas con Estados Unidos e Israel. Esta medida surgió como respuesta directa a los ataques conjuntos ejecutados por ambos países contra territorio iraní.
En contrapartida, la administración estadounidense instauró un bloqueo naval que ha limitado severamente el flujo de navíos hacia y desde los puertos iraníes, tensando la dinámica logística en la región.
Avances hacia un posible memorando de entendimiento
En el plano diplomático, medios de comunicación locales citando a la cadena IRIB TV, reportaron la existencia de un borrador no oficial para un memorando de entendimiento entre Teherán y Washington. Este documento preliminar condiciona el restablecimiento del tráfico marítimo comercial, previsto para alcanzar niveles previos al conflicto en el lapso de un mes, a la retirada militar estadounidense y el cese total del bloqueo naval.
El acuerdo, que excluye a los buques militares, propone una gestión compartida del tránsito marítimo en el estrecho en colaboración con Omán. Los términos planteados en esta propuesta, facilitada mediante gestiones de mediación pakistaní tras el cese al fuego alcanzado el 8 de abril, incluyen el reconocimiento del mando iraní sobre las rutas de tránsito y el compromiso de Washington de retirar sus fuerzas de las zonas adyacentes a Irán.
El proceso, que contempla un periodo de negociación de 60 días, sugiere que cualquier pacto definitivo deberá consolidarse como una resolución vinculante ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Teherán insiste en que cualquier avance estará supeditado a mecanismos de verificación tangibles, descartando acciones unilaterales.
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