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El jefe del Comando Sur de Estados Unidos, Francis L. Donovan, mantuvo este viernes un encuentro inusual sobre seguridad con el jefe del Estado Mayor General de Cuba, Roberto Legrá Sotolongo. Ambos mandos militares conversaron en el perímetro de la estación naval de la Bahía de Guantánamo, en un hecho que destaca por su carácter excepcional en la actual coyuntura diplomática.

El Comando Sur informó mediante un breve comunicado que los generales sostuvieron un intercambio centrado en asuntos de seguridad operativa. La agenda incluyó la protección del personal militar y sus familias, así como la revisión de la preparación operativa junto con los oficiales presentes en la base. Estos temas reflejan una preocupación directa por la estabilidad táctica en una zona de alta sensibilidad política.

La nota oficial enfatizó que la estación naval de la Bahía de Guantánamo funciona como un centro operativo y logístico vital para Estados Unidos. Según el texto, la infraestructura respalda los esfuerzos militares destinados a contrarrestar las amenazas que socavan la seguridad, la estabilidad y la democracia en el hemisferio. Donovan aprovechó la visita para ejecutar una evaluación técnica de la seguridad perimetral del recinto.

Contexto de alta tensión entre La Habana y Washington

Este acercamiento ocurre en medio de una presión creciente por parte de Estados Unidos hacia el gobierno cubano. Washington impulsa exigencias claras para que La Habana ejecute reformas económicas y políticas profundas. Esta postura profundiza las diferencias entre ambos países y complica cualquier intento de acercamiento convencional.

Las tensiones sufrieron una escalada significativa tras la decisión del Departamento de Justicia de Estados Unidos de presentar cargos por asesinato contra Raúl Castro. La imputación judicial responde al derribo de dos avionetas pertenecientes a una organización del exilio cubano ocurrido en 1996, que violaron el espacio aéreo cubano.

El secretario de Estado, Marco Rubio, reforzó la postura oficial al calificar al expresidente cubano como un fugitivo de la justicia estadounidense. Aunque el funcionario declinó ofrecer detalles sobre posibles estrategias para gestionar su arresto, sus declaraciones ratifican la línea dura de la actual administración. El encuentro en Guantánamo, bajo este clima, adquiere una relevancia política que trasciende lo estrictamente militar.


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