La música a todo volumen también afecta a la fauna


La música a todo volumen en las playas es molestia tanto para algunos bañistas, como una sentencia de muerte para especies que dependen del sonido para nacer, orientarse y sobrevivir. El reciente caso de contaminación sónica en Playa Conomita del estado Anzoátegui encendió las alarmas y reavivó el debate sobre la urgencia de regular el volumen de la música en los espacios naturales.

Para el doctor en biología marítima y acuicultura, Ángel Fariña, el problema va mucho más allá de una incomodidad auditiva. En una entrevista con Últimas Noticias explicó que la contaminación sónica representa una amenaza directa y silenciosa para la biodiversidad marina. “Muchas especies marino costeras emplean sonidos para comunicarse, entre ellas delfines, aves, peces y crustáceos”, detalló. El incidente viral donde un grupo de turistas se negó a bajar el volumen de su música incluso frente a la petición de una madre con un niño con trastorno del espectro autista, encendió las alarmas.

Tras esa situación, la policía local intervino, reteniendo a los involucrados y remitiendo el caso al Ministerio Público. Los niveles de ruido documentados en esa intervención sobrepasaron los límites permitidos, incluso en zonas comerciales que son de 75 decibeles según el Decreto 2.217 sobre Control de la Contaminación Generada por Ruido.

Diagnóstico. Fariña indicó que los ruidos molestos causan impactos en la fauna y en muchos casos, la muerte. La alteración del paisaje sonoro natural impide que las especies se apareen e incluso, que se adviertan la presencia de depredadores. “Afectan de manera importante las actividades vitales de los organismos, generándoles estrés”, señaló.Fariña también añadió que se han reportado casos de aves que se ven forzadas a abandonar el nido o interrumpir el apareamiento frente a ruidos continuos. “Grillos de playa, aves canoras y ranas costeras interrumpen el cortejo”, acotó.

El ruido también afecta las especies clave para los arrecifes, sobre todo en la etapa larvaria. “Los peces que inician su vida logran llegar al sistema coralino gracias a los ruidos naturales que el mismo emite”, precisó Fariña y agregó que la música a todo volumen quiebra ese proceso.

La exposición constante al ruido eleva los niveles de cortisol, conocida como la hormona del estrés, debilitando el sistema inmunológico de las especies, haciéndolas más susceptibles a enfermedades. “Algunas especies pueden sufrir también daño auditivo en decibeles altos”, aseguró.

La Guaira. Las playas en el litoral central, específicamente en el estado La Guaira, son de las más concurridas en el país. Según el artículo 13 de la Ley sobre la Prestación de Servicios Turísticos en playas, balnearios y ríos del estado La Guaira, el uso de parlantes o equipos de sonido en locales comerciales ubicados en playas requiere de permisos conforme a los estándares de calidad ambiental sobre ruido.

Fariña indicó que cualquier ruido mayor a 60 decibeles ya causa daño y esos efectos varían de acuerdo con las especies y con si es directamente en agua o en el aire. Frente a ese panorama, sugirió “avanzar, ir hacia la prohibición total del uso de música en las playas, para salvaguardar las especies y el disfrute de quienes van a las playas a estar en contacto con la naturaleza”, afirmó.

El especialista recomendó modelos como los de España y Portugal, donde las multas por música alta en espacios naturales oscilan entre los 200 y los 36.000 euros. “La playa, el río, la montaña están llenos de sonidos maravillosos que no deben ser opacados por música estridente”, añadió.

Denuncias. El caso de playa Conomita tuvo un desenlace gracias a la viralización del video en redes sociales, algo que Fariña celebró como una herramienta que permite difundir infracciones ambientales en forma rápida. “Llega a oídos de las autoridades y presiona para que se tomen cartas en el asunto”, explicó.

 La clave de la denuncia es que “el agresor se ve sometido a un juicio público, lo que evitaría una posible reincidencia”, agregó el biólogo Fariña.

Para facilitar este proceso, el Ministerio para Ecosocialismo activó el portal web 0800ambiente.com, una plataforma confidencial para reportar delitos ambientales, que incluyen la contaminación sónica en playas y parques nacionales.

El Minec también dispone de la línea telefónica gratuita 0800-AMBIENTE (0800-2624368), la cual está disponible las 24 horas. Otro medio de denuncia es la cuenta en la red social Instagram @0800ambiente.

Por su parte, el Instituto Nacional de Parques dispone del correo electrónico denuncias@inparques.gob.ve, por el que se pueden reportar violaciones a las normativas en parques nacionales.

Leyes. Venezuela cuenta con un marco legal fundamentado en la Constitución que reconoce el derecho de toda persona a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado.

Centrada en la Carta Magna, una de las leyes clave es la Ley Penal del Ambiente, que en su artículo 110 establece sanciones penales para quienes generen ruidos molestos o niveles de sonido que, por su intensidad o persistencia, degraden el entorno y la salud pública. La normativa especifica que, en contravención a las normas técnicas vigentes, serán sancionados con arresto de tres a seis meses, o con una multa que va de 300 a 600 UT.

En tanto, la Ley Orgánica del Ambiente en su artículo 80 considera actividades capaces de degradar el ambiente aquellas que produzcan ruidos o vibraciones molestos o nocivos. Además, el Decreto 2217 de las Normas sobre Control de la Contaminación por Ruido, vigente desde 1992, prohíbe explícitamente los ruidos que afecten la tranquilidad, estableciendo límites en zonas residenciales no mayores a 60 decibeles, en zonas comerciales hasta 75 e industrial hasta 80 decibeles.

La Ley de Calidad de las Aguas y del Aire prohíbe en el artículo 86 “la generación de ruidos emitidos por fuentes fijas o móviles” en áreas bajo administración especial, playas y balnearios.

Según dicha disposición, los espectáculos públicos en esos espacios deben autorizados y normados por entes competentes.

Al detal

  • Volumen alto. Según expertos, sonidos que sobrepasen los 60 dB ya se consideran perjudiciales para la salud de las especies marinas.
  • Impacto a especies. Ruidos o música a alto volumen en playas causan interrupción en el apareamiento, abandono de nido, migración, envío de alerta frente a presencia de depredadores, entre otros procesos de supervivencia de peces, aves, moluscos y otros.
  • Normativa. La Ley Orgánica del Ambiente define ruidos y vibraciones como actividades que degradan el mediombiente.
  • Medida. De 300 a 600 UT o arresto por seis meses puede ser sanción por degradación ambiental causada por ruidos.
  • Canales de atención. Para denuncias están la web 0800ambiente.com, el número telefónico 0800-AMBIENTE y el correo denuncias@inparques.gob.ve.


ultimasnoticias.com.ve

Ver fuente