El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ha dado un paso decisivo para desbloquear el histórico acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Este lunes, coincidiendo con la apertura del año legislativo 2026, el mandatario remitió formalmente el tratado al Congreso Nacional para iniciar su proceso de ratificación.
El gesto busca imprimir la máxima celeridad a un pacto que representa un pilar estratégico para la política exterior de Brasil y el crecimiento económico de la región.
En un mensaje directo a los legisladores, Lula expresó su total confianza en que el Parlamento no escatimará esfuerzos para internalizar el acuerdo en el menor plazo posible.
El mandatario subrayó que el respaldo legislativo es el motor necesario para que el tratado entre finalmente en vigor y surta efectos reales. Para el Gobierno brasileño, este acuerdo no es solo un trámite burocrático, sino la llave para integrar de manera definitiva a las economías sudamericanas en los mercados globales más exigentes.
Un nuevo ciclo de oportunidades económicas y sostenibilidad
Lula ha defendido que el acuerdo Mercosur-UE inaugura un ciclo de prosperidad sin precedentes para el sector empresarial brasileño. Según el jefe de Estado, la eliminación de barreras comerciales fortalecerá la competitividad del país, permitiendo una expansión significativa de las exportaciones hacia el bloque europeo.
Además, destacó que el tratado está diseñado para atraer inversiones extranjeras bajo criterios de sostenibilidad, alineando el desarrollo industrial con la protección del medio ambiente.
El impacto económico previsto es de gran escala, afectando positivamente a diversos sectores productivos que ahora tendrán acceso preferencial a un mercado de más de 450 millones de consumidores.
La administración de Lula considera que la ratificación consolidará a Brasil como un socio confiable y estable, capaz de cumplir con los altos estándares exigidos por la Unión Europea. Este impulso presidencial pretende contrarrestar la incertidumbre generada por los retrasos legales y técnicos que el pacto ha enfrentado en el viejo continente.
Compromiso de la Cámara de Diputados para una tramitación rápida
El presidente de la Cámara de los Diputados, Hugo Motta, ha respaldado la urgencia solicitada por el Ejecutivo durante la sesión solemne de ambas cámaras.
Motta prometió que la tramitación del texto será ágil, comenzando de inmediato con debates en la Comisión Mixta Permanente del Mercosur durante la próxima semana. El objetivo legislativo es claro: llevar el acuerdo a votación plenaria en la Cámara baja justo después de las festividades de Carnaval, a finales de febrero.
Tras la aprobación en la Cámara de Diputados, el documento será remitido al Senado para su validación final, cumpliendo así con los requisitos internos del Estado brasileño. Esta hoja de ruta parlamentaria refleja un consenso político inusual, orientado a asegurar que Brasil sea el primer socio del Mercosur en completar el proceso formal. La rapidez en el Congreso brasileño busca presionar simbólicamente a los órganos europeos para que resuelvan sus propios bloqueos internos y permitan la implementación del tratado.
Desafíos legales en Europa y la aplicación provisional del pacto
A pesar del optimismo en Brasilia, el acuerdo enfrenta obstáculos jurídicos en la Unión Europea, donde el tratado ha sido impugnado ante el Tribunal de Justicia de la UE. El Parlamento Europeo se encuentra a la espera de un fallo judicial para proceder con su propia ratificación.
No obstante, existe una vía legal que permitiría a la Comisión Europea aplicar el acuerdo de forma provisional una vez que al menos un socio del Mercosur, previsiblemente Brasil, lo haya ratificado internamente.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha instado activamente al Ejecutivo comunitario a no dilatar más la puesta en marcha del pacto. Costa argumenta que, dado que los veintisiete Estados miembros ya otorgaron su visto bueno inicial, la aplicación provisional es la herramienta más eficaz para dinamizar las relaciones transatlánticas.
Mientras la Comisión Europea evalúa esta posibilidad, el liderazgo de Lula en Sudamérica posiciona a Brasil como el principal catalizador de este cambio en el orden comercial internacional.
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