La presidenta Delcy Rodríguez ha anunciado una reestructuración y reingeniería de nuestro gobierno, una respuesta necesaria a la nueva realidad política y económica de la que estamos siendo protagonistas. Se trata de una reforma que busca simplificar la burocracia, haciendo un Estado más ágil y humano, capaz de atender con inmediatez las necesidades reales de nuestro pueblo. Un gobierno que sea facilitador de la felicidad colectiva.
Por otro lado, apoyo la presentación que hiciéramos al mundo de los logros de nuestro Plan de Soberanía Alimentaria. En la cumbre de Roma, Venezuela ha demostrado que pese al bloqueo posee un sistema agroalimentario resiliente y soberano, que garantiza comida en la mesa de cada familia; una realidad innegable, aún cuando haya apátridas pregonando lo contrario.
Aprovechamos este espacio para rechazar también las nuevas declaraciones provocadoras del presidente de Guyana, Irfaan Ali, a quien, al parecer, se le olvida que estamos blindados por el Acuerdo de Ginebra de 1966 y que cualquier pretensión de desconocerlo o de militarizar El Esequibo será interpretado como una agresión a nuestra soberanía.
En el escenario global, nuestra mirada solidaria observa con preocupación el acecho hacia nuestra hermana Cuba, país al que le reafirmamos nuestro apoyo ante las amenazas militares de EEUU. Para nosotros, la defensa de la soberanía cubana es una causa común.
Como venezolanos militantes de la paz, nos preocupa la advertencia rusa sobre un mundo al borde de la catástrofe. La hegemonía agotada de Occidente, que se aferra al poder mediante la coerción, está empujando a la humanidad a un precipicio sin retorno. No se trata de un país o de un partido político: se trata de la humanidad misma y frente a esto, nuestra voz debe seguir siendo la misma que hemos alzado por la multipolaridad y el respeto mutuo.
En Colombia, las elecciones presidenciales representan un momento crucial para la región. Venezuela, que ha superado años de ruptura diplomática y que apuesta hoy por el diálogo, observa este proceso con la esperanza de que prevalezca la estabilidad y la hermandad binacional. La paz de Colombia es la paz de nuestra frontera.
Estamos en un momento histórico donde la disciplina y la unidad son fundamentales. Como decía el Comandante Chávez, nuestra lucha es la lucha por la vida misma.
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