El mandatario ruso, Vladímir Putin, dictó un cese a las hostilidades en el marco de la conmemoración de la Gran Guerra Patria. Esta medida entrará en vigor el 8 de mayo y se extenderá hasta el cierre de la jornada siguiente, según confirmó el Ministerio de Defensa. La disposición busca honrar la memoria de la gesta histórica ocurrida entre 1941 y 1945, un hito fundamental para la identidad nacional rusa.
Desde el Kremlin aguardan una respuesta recíproca por parte de las fuerzas ucranianas ante este gesto de distensión temporal. Moscú enfatiza que la tregua representa una oportunidad para respetar la solemnidad de la fecha. El gobierno ruso reitera su disposición a mantener esta pausa operativa siempre que el bando contrario demuestre una voluntad similar durante las festividades previstas.
Las autoridades rusas vigilan de cerca las recientes declaraciones de Vladímir Zelenski durante su paso por Armenia. El líder ucraniano sugirió posibles acciones ofensivas contra Moscú precisamente para el 9 de mayo, lo que encendió las alarmas en el alto mando ruso. El Ministerio de Defensa califica estos planes como intentos delictivos que buscan sabotear el octogésimo primer aniversario de la victoria sobre el nazismo.
Ante cualquier intento de materializar estas amenazas, el ejército ruso advierte sobre una respuesta contundente y a gran escala. El comunicado oficial detalla que un ataque contra Moscú desencadenaría una ofensiva múltiple dirigida hacia los centros de mando en Kiev. Las fuerzas armadas mantienen un despliegue preventivo para neutralizar cualquier maniobra que ponga en riesgo la seguridad de los civiles durante los actos conmemorativos.
Antecedentes de treguas y medidas de seguridad
Rusia implementa este tipo de suspensiones temporales de forma recurrente durante celebraciones religiosas o patrióticas. En el pasado, el Kremlin impulsó pausas similares en fechas como la Navidad y la Pascua ortodoxa para permitir el desarrollo de las tradiciones.
Los militares aseguran que tomarán todas las precauciones necesarias para garantizar que los desfiles y ceremonias transcurran sin incidentes en todo el territorio. La experiencia más reciente ocurrió entre el 11 y el 12 de abril, cuando Moscú propuso una tregua por la festividad pascual.
Aquella iniciativa enfrentó dificultades operativas tras el uso de sistemas de artillería de largo alcance por parte de las tropas ucranianas. A pesar de los incidentes previos, la administración de Putin sostiene la vigencia de este nuevo alto al fuego como un acto de respeto a los veteranos y a la historia compartida.
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