Siete edificios se cayeron ante la fuerza del terremoto en Caracas


Karla Ron / Lady Gómez / Enyeli González

Eran las 6:04 de la tarde del 24 de junio cuando una alarma comenzó a sonar con insistencia en los teléfonos celulares. Quienes la escucharon miraron la pantalla y encontraron un mensaje inesperado: terremoto. Durante ese momento reinó la incertidumbre. Algunos salieron apresuradamente de sus casas y lugares de trabajo; otros optaron por resguardarse donde estaban.

Apenas unos seis segundos después de la alerta de terremotos de Google, que llegó a 11,4 millones de usuarios de teléfonos Android en el país, la tierra comenzó a estremecerse. Un sismo de magnitud 7.2 sacudió el territorio nacional y, poco después, un segundo movimiento telúrico de magnitud 7.5 volvió a poner a prueba a la población.

A las 6:53 de la tarde, el Gobierno nacional emitió el primer reporte oficial sobre lo ocurrido. En un contacto con VTV, el vicepresidente de Política, Seguridad Ciudadana y Paz, Diosdado Cabello, informó que el fuerte movimiento telúrico se había sentido en los estados Trujillo, Yaracuy, Portuguesa, Carabobo, Aragua, Lara, Miranda y La Guaira, además de la región capital.

Al mismo tiempo, aseguró que los organismos de seguridad y atención del Estado ya se encontraban desplegados para asistir a la población y evaluar los daños en las zonas afectadas.

Desde ese momento, autoridades nacionales, regionales y municipales han mantenido un flujo constante de información sobre las afectaciones y las acciones emprendidas para atender la emergencia en los siete estados que registraron los mayores daños: La Guaira, Distrito Capital, Miranda, Aragua, Carabobo, Falcón y Yaracuy.

Hoy, cuando se cumple un mes de aquellos terremotos —considerados por el reconocido ingeniero japonés Hideki Miyamoto como una de las emergencias sísmicas más complejas registradas en el mundo—, el balance oficial del Ejecutivo indica que 190 edificaciones colapsaron como consecuencia de los movimientos telúricos. De esa cifra, siete estaban ubicados en Caracas: cuatro en el municipio Libertador y tres en Chacao.

Libertador.

Edif San Judas Tadeo: Se encontraba en la avenida Las Fuentes de El Paraíso y su desplome ocasionó la muerte de seis personas. Foto: David Venegas.

Jesús Hernández, quien funge como parquero en los alrededores de la avenida Las Fuentes, en El Paraíso, se encontraba de guardia. Recuerda que el conserje del edificio San Judas Tadeo —aledaño al lugar—había entrado al espacio comercial a comprar algo y cuando se dirigió a su casa, nuevamente comenzaron los movimientos. “Vi cuando el conserje entró y luego el piso comenzó a moverse, pensé que estaba mareado, pero no, estaba temblando. De pronto me encomendé a Dios y vi cómo en cuestión de segundos se cayó el edificio San Judas Tadeo”, dijo.

Algo similar vivió Oswaldo Arraiz, quien labora como vigilante en el Instituto Diagnóstico, en la avenida Anauco de San Bernardino. Arraiz relató que ese fatídico 24 de junio se encontraba trabajando cuando iniciaron los sismos. “Estaba en las escaleras del instituto y de repente vi que todo comenzó a moverse. Traté de protegerme, pero no tenía dónde, entonces me puse debajo de la columna y me cubrí la cabeza. Cuando cesaron los movimientos, salí y pude darme cuenta de que se había caído el edificio Marama, que se localizaba detrás; eso fue en cuestión de segundos”, contó.

El edificio Moisés, que queda justo al lado del Instituto Diagnóstico, también se cayó debido a la fuerza de los movimientos telúricos. La edificación sufrió un colapso parcial significativo, de manera tal que podría decirse a simple vista que se derrumbó justo por la mitad. Miguel Suárez, habitante del edificio Astoria —situado contiguo a la edificación—, venía regresando a su casa cuando comenzaron los terremotos. “Había salido; gracias a Dios, el sismo me agarró en la calle, no vi caerse el edificio, pero sí llegué justo en el momento en el que se había caído. Todo fue en cuestión de segundos”, indicó.

De igual manera ocurrió en el edificio Rita, localizado en la avenida Los Próceres de San Bernardino, que también colapsó de manera instantánea. Ingrid Brito, William Bule Safi y sus hijos son algunos de los sobrevivientes del doblete sísmico, quienes contaron a una emisora nacional el relato de su supervivencia.

Res Rita Al colapsar la edificación de San Bernardino, se activaron los protocolos de emergencia para el rescate de personas con vida. Foto: David Venegas

“Estaba sola con los niños en casa: uno estaba en su habitación y el otro durmiendo en la sala, porque estaba enfermo. En el momento en que llego al tope de la cocina, siento que está temblando, inmediatamente tomo las llaves y les grito durísimo. Ellos vienen hacia mí, los abracé y veo mi apartamento temblando. Yo pensé que esto no se iba a caer, pero no dio chance de nada, fue muy rápido. Cuando abro los ojos, veo el cielo y los escombros, una escena supercatastrófica. Mi hijo mayor, lleno de escombros y el otro se me deslizó y estaba boca arriba. Yo en ese segundo me imaginé lo peor, pensé que mis hijos no estaban con vida”, relató.

Las unidades de rescate trabajaron de manera intensiva en el lugar, rescatando sobrevivientes y recuperando cuerpos entre las ruinas de estas edificaciones. Tras concluir las labores de búsqueda, se iniciaron trabajos de remoción de metal y demolición controlada de las secciones inestables.

Edificio Moisés: Esta estructura de San Bernardino se partió justo por la mitad debido a la fuerza de los movimientos telúricos. Foto: Brayant Herrera

La alcaldesa de Caracas, Carmen Meléndez, precisó que en el edificio San Judas Tadeo hubo un saldo de seis personas muertas y una rescatada. En San Bernardino, entre los tres edificios Marama, Moisés y Rita, registraron 45 personas muertas y 38 que fueron sacadas con vida de los escombros.

En cuanto a las labores de despeje y remoción de material, en los edificios Marama (cinco pisos), así como en el Rita y San Judas Tadeo (de siete pisos), ya fueron culminados los trabajos de limpieza. Sin embargo, en la residencia Moisés (cinco pisos), aún se mantiene el despliegue de maquinaria para recoger los restos de la edificación.

Res Marama: La residencia de cinco pisos estaba localizada en la avenida Paraíso de San Bernardino. Foto: David Venegas

Chacao.

Obelisco y Petunia I: Las Residencias Obelisco, en Altamira, y Petunia I, en Los Palos Grandes, colapsaron por los sismos que dejaron 68 fallecidos en el municipio Chacao. Fotos: David Venegas

La tarde del 24 de junio transcurría en Chacao con la normalidad de un día feriado y la fiebre del Mundial de Fútbol; nadie imaginaba que tres emblemáticos edificios residenciales estaban a minutos de colapsar y transformar el mapa municipal para siempre. Las festividades de San Juan Bautista y la Batalla de Carabobo, sumadas a los partidos simultáneos entre Escocia vs Brasil y Marruecos vs Haití —ambos programados para las 6 pm—, tenían a muchos vecinos descansando en casa frente a la pantalla del televisor.

“Empezaba el juego de Brasil y resulta ser que, de repente, el teléfono nos avisó, a mí particularmente. Cuando nos dimos cuenta, ya todo se estaba moviendo. Enseguida los vecinos nos alarmamos y corrimos. Cuando llegamos a la planta baja y salimos, el edificio Petunia… ¡wow! Se había desplomado. Fue horrible”, dijo Javier Toncel, habitante de la edificación San José, ubicada frente a las Residencias Petunia 1 y 2, en la primera avenida de Los Palos Grandes.

La zona de Los Palos Grandes había sido golpeada por el terremoto Cuatricentenario de Caracas del 29 de julio de 1967. Este año, la estructura del Petunia 1, que estaba conformada por 14 pisos, cedió por completo ante la potencia de los recientes movimientos telúricos. Su desplome dejó un saldo de 35 víctimas fatales y, a un mes del fenómeno natural, la Alcaldía de Chacao y la Vicepresidencia Sectorial de Obras Públicas y Servicios continúan ejecutando trabajos mecánicos y manuales para lograr despejar en su totalidad el área, donde también se encuentran funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana, Protección Civil y la Policía de Chacao.

A pocos metros de estas edificaciones, se encontraban las Residencias Obelisco, específicamente en la segunda transversal con avenida Luis Roche de Altamira. Esta torre colapsó en su totalidad, llevándose consigo la vida de 27 de sus habitantes.

Quienes no conocen la zona y la llegan a transitar por primera vez jamás pensarían que frente a la sede del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, conocido como CAF, existió un edificio de estilo moderno que alguna vez fue el hogar de múltiples familias. Hoy los escombros del complejo residencial se encuentran completamente recogidos. Solo queda una huella de unos 375,2 metros cuadrados con un árbol, bordeada por una cinta amarilla.

Res Don Pepe: Perdió la mitad posterior de su estructura en la avenida José Félix Sosa de Bello Campo. foto: David Venegas

Chacao contempla con horror el vacío dejado por las dos estructuras residenciales que colapsaron por completo, así como el armazón de la Residencia Don Pepe, que perdió su mitad en la avenida José Félix Sosa de la urbanización Bello Campo y dejó cinco personas fallecidas.

“Yo estaba adentro del edificio cuando ocurrieron los terremotos. Vivía en la parte de adelante, por lo que pude salir. Luego nos juntamos para ayudar al resto”, recordó un residente, quien desde el suceso, al igual que otros vecinos, se acerca a las áreas de Don Pepe para ir retirando las pertenencias que poco a poco van recuperando las cuadrillas de la alcaldía mediante las labores de demolición controlada que aún ejecutan en el sitio a través de maquinaria pesada y otras herramientas.

A un mes del doble sismo, en los municipios Libertador y Chacao no solo cuentan con tristeza el número de vidas que se perdieron, también observan con aflicción el vacío dejado por los siete edificios que se desplomaron ante la fuerza de la naturaleza.


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