Sonar y sanar - Últimas Noticias


“Creo en la fábula de Orfeo, creo en el sortilegio de la música, yo que en las horas de mi angustia vi, al conjuro de la Pavana de Fauré, salir liberada y radiante a la dulce Eurídice del infierno de mi alma”. Así define nuestro poeta Aquiles Nazoa la potencialidad sanadora de almas que contiene el arte musical. No deberían existir demonios capaces de sobrevivir ante una conmovedora melodía. A través de la música se invoca a la evocación, el estremecimiento y la introspección, estados necesarios para la sanación. De eso saben los chinos que llevan siglos desarrollando métodos terapéuticos con su ayuda.

En la medicina tradicional china existe un texto fundamental, el «Huangdi Neijing», el clásico de la medicina interna, el cual incorpora conocimientos médicos y teorías que circulaban de forma oral entre los años 770 y 476 a.C. También Confucio y el Taoismo, en el siglo VI antes de nuestra era, hablan de la música y su virtud purificadora del corazón.

En estos terribles momentos que vive la Patria, mientras pueblo y gobierno continúan atendiendo la emergencia en materia de rescate y salvación y vamos entrando a esa segunda fase del plan “Venezuela renacerá” que, bajo el lema de la “reconstrucción” se centra en la atención a los sobrevivientes en campamentos transitorios y otros lugares de resguardo, resulta fundamental el llamado a nuestros creadores e intérpretes musicales a hacer acto de presencia, no sólo para ofrecer espacios de entretenimiento y distracción, sino como un efectivo ejército de terapistas capaces de reconstruir las ruinas provocadas en esas almas consternadas.

La Ruta de la Esperanza, maravillosa iniciativa del gobierno nacional, es el vehículo perfecto para ese fin. Amigos músicos, incorporémonos y hagamos que nuestra participación sirva para sonar y sanar.


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