En el marco del plan de acción para darle desarrollo a la Gran Misión Viva Venezuela Mi Patria Querida, el poeta Tarek William Saab invitó a un coloquio sobre arquitectura popular venezolana en homenaje a Fruto Vivas que se realizará el miércoles 3 de junio a las 2 de la tarde en el Museo Nacional de Arquitectura ubicado en la avenida Bolívar.
Fruto Vivas (1928–2022) es considerado uno de los arquitectos venezolanos más visionarios del siglo XX y un precursor de la arquitectura ecológica en el país. Su trabajo destaca por la creación de un hábitat popular y emancipador, adaptado al clima tropical y profundamente conectado con la naturaleza y la identidad nacional.
Este coloquio forma parte de la programación de actividades de la nueva etapa de la Gran Misión Viva Venezuela Mi Patria Querida, que se adelanta junto al Ministerio del Poder Popular para la Cultura para darle vida al alma nacional, fortaleciendo nuestra identidad cultural y el orgullo de ser venezolanos.
Sobre la trascendencia de la obra de este eminente arquitecto y artista venezolano disertarán Domingo Acosta (Premio Nacional de Arquitectura 2024); Zuleiva Vivas (rectora de la Universidad Popular del Ambiente Fruto Vivas); Héctor Vivas (integrante de la Fundación Pueblo a Pueblo) y Alejandro López (director general del Museo Nacional de Arquitectura)
José Fructuoso Vivas Vivas, conocido mundialmente como Fruto Vivas, fue uno de los arquitectos más influyentes y visionarios de la historia contemporánea de Venezuela. Nacido en La Grita, estado Táchira, en 1928, se graduó de la Universidad Central de Venezuela en 1956. Desde sus inicios profesionales, destacó por romper con los moldes tradicionales de la arquitectura, orientando sus esfuerzos hacia la creación de estructuras que dialogaran armónicamente con la naturaleza, el clima tropical y las necesidades del entorno social.
Su filosofía de diseño se sintetizó bajo el concepto de las «estructuras de la naturaleza» y los «árboles para vivir». Vivas argumentaba que la arquitectura debía imitar el comportamiento orgánico de las plantas y el relieve para maximizar la luz, la ventilación natural y la eficiencia de los materiales. Esta visión ecológica y precursora de la arquitectura sustentable lo llevó a desarrollar técnicas innovadoras en el uso de membranas, tensoestructuras y sistemas prefabricados de bajo costo.
Su obra cumbre y de mayor proyección internacional fue el Pabellón de Venezuela para la Expo Mundial de Hannover 2000, conocido popularmente como la Flor de Hannover. Esta monumental estructura, inspirada en una orquídea, contaba con un sistema de pétalos móviles que se abrían y cerraban según las condiciones climáticas. Tras el evento global, la edificación fue trasladada a Barquisimeto, estado Lara, donde permanece como Monumento Nacional y epicentro cultural.
Además de sus grandes hitos iconográficos, como el Club Táchira en Caracas o la Iglesia del Santo Redentor en San Cristóbal, Fruto Vivas dedicó gran parte de su vida al diseño de soluciones habitacionales populares. Su profundo compromiso social lo impulsó a crear manuales de autoconstrucción y proyectos de vivienda colectiva accesible, defendiendo siempre el derecho de las familias de bajos recursos a habitar espacios dignos, funcionales, ventilados y estéticamente armónicos.
Reconocido con el Premio Nacional de Arquitectura de Venezuela en 1987 y con un doctorado honoris causa de la Universidad Central de Venezuela, Vivas se mantuvo activo como docente, conferencista y pensador crítico hasta sus últimos días. Tras su fallecimiento en Caracas en agosto de 2022, a los 94 años, dejó un legado imborrable que transformó la identidad urbana nacional y consolidó una escuela de pensamiento donde la arquitectura es, ante todo, una herramienta para la felicidad humana y el respeto ambiental.
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