Una pedrada desde la ficción a la realidad


Todos los venezolanos hemos leído en algún momento el clásico cuento «El diente roto», de Pedro Emilio Coll, ya sea de chamos, como asignación de lectura del colegio, o por obra de una madre o un padre que comparten el amor por la lectura con su hijo.

Recordar la ingenuidad de la niñez tras la lectura de este cuento tal vez nos hacía identificarnos a algunos con su personaje principal, Juan Peña: ese carajito inquieto y travieso que tenía algunas riñas.

Sin embargo, lo extraordinario, cual cuento de situación grotesca y enigmática de Edgar Allan Poe, aparece cuando a Juan, tras el golpe de una piedra sobre un diente, le cambia la vida. Partiendo de una situación cotidiana, la narrativa de Coll escala hasta llegar a una sátira que trasciende el tiempo de nuestras sociedades.

Al culminar «El diente roto», nos quedamos con la sensación de haber leído una pequeña gran obra; una de esas que quedan en la memoria y nos acompañan hasta la adultez cuando, en la realidad, descubrimos que no toda ficción es pura coincidencia.

«El castillo de Elsinor» cumple 125 años de su publicación.

Esta joya de la cuentística latinoamericana es solo un asomo de la maestría que tuvo Coll. La pieza, aunque publicada originalmente en la revista El Cojo Ilustrado (1898), fue integrada en su miscelánea literaria «El castillo de Elsinor» (1901), título que cumple 125 años este 2026, la cual fue una de las obras que se sumó a la controversia sobre qué debía ser la literatura venezolana a finales del siglo XIX. Allí, en su ensayo «Decadentismo y americanismo», Coll expone una idea que encaja perfectamente al relacionarse con su cuento más popular: “las maneras de pensar y de escribir están sometidas a la temperatura moral”.

Esta reflexión inspiró a Coll a narrar la vida de un hombre cuyo único gesto, tocarse el diente roto con la lengua, le impedía pensar, pero su silencio lo hizo pasar por un intelectual digno de la presidencia de la República. Este cuento da un golpe a nuestra realidad: alerta sobre la adulación ciega que cometemos, no solo ante un verborreico, sino al admirar a personas basándonos solo en su apariencia, la cual, involuntariamente, hacía lucir a Juan como un pensador.

A 154 años del natalicio de Coll

Pedro Emilio Coll, escritor que desde la juventud desbordaba genio como iniciador del modernismo literario en Venezuela, nació en Caracas el 12 de julio de 1872. Con apenas veintidós años fundó la revista Cosmópolis en 1894. Su pluma cruzó fronteras estéticas híbridas, consolidándose además como un agudo retratista del dandismo caraqueño. Cada uno de sus relatos fue un ejercicio de vasta imaginación y crítica social. En Venezuela también contribuyó a la fundación del Teatro Municipal y asumió cargos de ministro y diplomático, llevando su intelecto a latitudes europeas. Esas vivencias alimentaron su espíritu crítico, lo que le valió un asiento de honor en la Academia Venezolana de la Lengua y de la Historia. Falleció el 20 de marzo de 1947, dejando una obra sumamente influyente.


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