Papa León XIV reconoce que el mundo vive una espiral negativa


El papa León XIV realizó este martes 14 de abril una visita oficial a la ciudad argelina de Annaba, antigua Hipona, en el marco de su segundo día en Argelia, como parte de su periplo por África. El Sumo Pontífice fue recibido la víspera en el aeropuerto de Annaba por el obispo Guillaud de Constantina-Hipona, así como por los ministros de Relaciones Exteriores y Cultura de Argelia.

Durante su intervención en la homilía, el Papa reconoció que el mundo vive una espiral negativa y que no hay que dejarse abrumar por las tribulaciones de la historia.

Durante la actividad realizada en el mencionado lugar con profunda significación histórica, ya que allí fue donde San Agustín ejerció de obispo entre los años 354 y 430, León XIV subrayó cómo la palabra divina «atraviesa la historia y la renueva con la voz humana del Salvador», enfatizando la continuidad de los santos como patronos y testigos fieles de un vínculo celestial con la tierra, lo que precisó subraya que el mandato de Cristo —»tenéis que renacer de lo alto»— no es una carga, sino una promesa de libertad, según reseñan agencias de noticias.

Fue precisamente durante su sermón que invitó a no dejarse abrumar por las tribulaciones de la historia. «¿De verdad puede cambiar nuestra historia?». Su respuesta, un «sí» rotundo, se basó en la fuerza del Resucitado.

Una humanidad renovada

Destacó de igual modo el testimonio de las comunidades cristianas de los Hechos de los Apóstoles, como una “humanidad renovada por el Espíritu Santo», y afirmó que las comunidades cristianas deben acoger y realizar este canon apostólico, meditándolo como auténtico criterio de reforma eclesial; una reforma que comienza en el corazón, para ser verdadera, y concierne a todos, para hacerse eficaz», según refiere el portal Vatican News.

Exhortó a los cristianos de Argelia a dar testimonio “del Evangelio con gestos sencillos, relaciones verdaderas y un diálogo vivido día a día; así darán sabor y serán luz allí donde viven”.

Al final de la misa, el Papa también agradeció “a las autoridades civiles, por la cordial hospitalidad que he recibido y por la atención con la que han contribuido al buen resultado de mi visita a Argelia. Considero este viaje como un regalo especial de la Providencia de Dios, un regalo que, a través de un papa agustino, el Señor ha querido hacer a toda la Iglesia”.

Invitó a dirigirse a Dios con humildad, reconociendo “que la situación actual del mundo, como una espiral negativa, depende en el fondo de nuestro orgullo”.

“Necesitamos de Él, de su misericordia. Solo en Él encuentra paz el corazón humano y solo con Él podremos, todos juntos, reconociéndonos como hermanos, caminar por los caminos de la justicia, del desarrollo integral y de la comunión. Muchas gracias a todos”, dijo.


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