Presidentes progresistas piden reformar la ONU “para que funcione”


Una docena de mandatarios y líderes progresistas de todo el mundo alzaron su voz este sábado durante la IV Cumbre en Defensa de la Democracia para exigir acciones concretas que transformen las Naciones Unidas. El bloque de presidentes instó a una democratización urgente del organismo para evitar que mantenga su silencio ante los conflictos bélicos y las derivas autoritarias.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lideró el reclamo al asegurar que la ONU no puede permanecer como una observadora pasiva frente a las crisis que sacuden al planeta actualmente. El encuentro, encabezado por Lula y el presidente español Pedro Sánchez, reunió a los mandatarios de México, Colombia, Sudáfrica y Uruguay en un esfuerzo por blindar el derecho internacional.

Sánchez hizo un llamado a la movilización activa de las fuerzas progresistas para frenar la normalización del uso de la fuerza en las relaciones exteriores. Los líderes coinciden en que la estructura actual de poder resulta insuficiente para responder a las amenazas que enfrenta la democracia a nivel global.

Propuestas estratégicas para una nueva gobernanza internacional

Durante las sesiones en la capital catalana, surgieron propuestas de alto impacto político para renovar la conducción de los organismos multilaterales. Pedro Sánchez y el expresidente chileno Gabriel Boric impulsan la iniciativa de que, por primera vez en la historia, una mujer asuma la Secretaría General de la ONU.

Por su parte, el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa insistió en la necesidad de ampliar el Consejo de Seguridad para incluir a naciones de África y otras regiones históricamente excluidas de la toma de decisiones.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, presentó un plan ambicioso que busca transformar la inversión militar en bienestar social y ambiental. Su propuesta plantea destinar el 10% del gasto mundial en armamento a un programa global de reforestación masiva para combatir el cambio climático. Bajo la premisa de sembrar vida en lugar de guerra, la mandataria mexicana reafirmó la postura de su gobierno a favor de la paz y la cooperación internacional por encima de la carrera armamentista.

Defensa de la soberanía y rechazo a las medidas unilaterales

El debate también abordó la preocupación por el retorno de políticas injerencistas y el uso de sanciones como herramienta de presión política. El presidente Lula criticó duramente las decisiones unilaterales de las potencias que ignoran el consenso de las Naciones Unidas y amenazan la estabilidad mundial. Los líderes respaldaron de forma unánime la soberanía de los pueblos y manifestaron su rechazo a cualquier intento de intervención externa en los asuntos internos de las naciones.

Lula fue el más tajante al aseverar: «no queremos más emperadores». «Me molesta el regreso de los emperadores que se creen los dueños del mundo», apuntó el brasileño.

En este contexto, la cumbre sirvió como espacio para ratificar el apoyo a Cuba y exigir el fin definitivo del bloqueo económico que afecta a la isla. La presidenta Sheinbaum recordó la tradición diplomática de México en defensa de la autodeterminación, mientras que Lula instó a la comunidad internacional a romper el silencio frente a estas medidas coercitivas. La próxima cita de este foro progresista tendrá lugar en México en 2027, con el objetivo de consolidar una economía centrada en el bienestar y las necesidades reales de los pueblos.


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