La voz que le dio aliento a los caminos del llano se ha silenciado para siempre con el fallecimiento del maestro José Alí Nieves, quien entregó su último suspiro en la paz de su hogar, rodeado de su familia, en el municipio Biruaca. La noticia de su partida física no solo enluta a sus allegados, sino que rompe el corazón de una Venezuela que se acostumbró a sentir la sabana a través de su garganta, dejando un silencio ensordecedor en los parajes que él tantas veces inmortalizó con su canto.
Su muerte representa la caída de uno de los pilares más genuinos de nuestra identidad; Nieves no fue solo un intérprete, sino el guardián de las tradiciones de arrieros y poetas. Con una trayectoria impecable que lo llevó desde su natal El Samán hasta la consagración absoluta, su legado vive en el eco de temas inmortales como «Yo no vendo mi caballo», «Rumbo al Jagüey» y «La leyenda de Juan Machete», piezas que hoy se convierten en el himno de su despedida.
El pueblo apureño podrá rendir sus respetos y acompañar este profundo dolor en la Funeraria Más Allá del Sol, en San Fernando de Apure, donde se rendirán honores a quien, con su verso, logró que el sentimiento llanero traspasara todas las fronteras geográficas y generacionales.
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